Pueblos originarios
Napalpí: Paraje de la matanza
Martes 17 de julio de 2007, por Julia Giuliani *

A mediados de 1920 ya terminados los quebrachos, comenzó la segunda etapa de conquista que impuso el reinado de los grandes señores del algodón que tomaron al indio como mano de obra esclava. Fue en este período que pueblos originarios asentados en la reducción de Napalpí, que en Toba significa lugar de los muertos, se negaron a trabajar en las plantaciones porque la paga era miserable.

En las dos primeras décadas del siglo XX en el Chaco se inició un proceso de constitución y consolidación del sistema capitalista, las materias primas a extraer eran el tanino del quebracho colorado, el azúcar y luego el algodón, manejado todo por compañías inglesas dueñas de grandes extensiones de tierra, lo que era un fenómeno muy común por estas latitudes: la extranjerización de nuestro suelo.

Mariano Moreno ya mostraba un particular interés por la situación de los indios y los derechos del hombre. En su tesis doctoral titulada “Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios” escrita en 1801, decía: “desde el descubrimiento empezó la malicia de perseguir a unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas. Se ve continuamente sacarse violentamente a estos infelices de sus hogares y patrias, para venir a ser víctimas de una disimulada inmolación”, desde siempre estas situaciones de atropello se suceden y terminan pareciéndonos naturales, comunes y habituales, ¿terminaremos aceptándolas?.

La matanza de Napalpí, ubicada a 130 kilómetros de Resistencia. Otro hecho que los argentinos desconocemos, o lo conocemos y miramos para otro lado, esta fue una de las mayores masacres que se produjeron contra Pueblos Originarios Argentinos del siglo XX. Los hechos documentados indican que la matanza fue autorizada por el Gobernador Fernando Centeno participando Gendarmería, Policía y Civiles (capangas y matones de los hacendados), ellos fueron los que atacaron El Aguará campo sagrado para los indígenas donde casi un millar de personas se habían refugiado como respuesta a la tensa situación social que acarreaba la explotación de los hacendado locales.

Napalpí había discutido en asamblea lo que iban a hacer ante las tres grandes preocupaciones que los desvelaban: el acoso que acechaba su hábitat, la apropiación de sus tierras y el bajo precio que cobraban por la cosecha de algodón. Así surge la primera huelga agrícola indígena de la historia Argentina y renace un movimiento reivindicativo de los pueblos originarios donde se reclamaban condiciones dignas de trabajo, el respeto por la tierra, que se les pague, el cese del maltrato físico y respeto por sus creencias.

¿Civilización o barbarie?

El 16 de Julio de 1924 sale de Resistencia el Comisario Sáenz Loza con 40 policías. Este comisario solía exhibir con orgullo sobre su escritorio un frasco con orejas de Tobas como trofeo. 19 de Julio, son las 9 de la mañana. Para sacar a los Tobas del monte aparece un avión biplano propiedad de la Escuela de Aviación del Aeroclub Chaco piloteado por el Sargento Emilio Esquivel y el civil Juan Browls, desde allí arrojan caramelos, los niños corren hacia ellos y las mujeres van detrás. Con los caramelos arrojan una sustancia química que produce un incendio en las tolderías, no hubo resistencia, no había armas.

¿Dónde está la sublevación, el peligro indio, el malón que se avecina, la chusma desalmada, criminal y desagradecida de la que el gobernador Centeno hablaba?, los dueños de todas las otras cosas siempre quieren confundirnos, no llaman a las cosas por su nombre, tergiversan la realidad, mienten, engañan. ¿Quién será el civilizado y quién el bárbaro?.

Esa mañana se exterminaron y masacraron más de 450 argentinos de las etnias Toba y Mocoví, 130 policías y unos 10 civiles descargaron los Winchester y Máuser sobre hombres, mujeres, ancianos y niños. Esta masacre y etnocidio lo fue por una denuncia inexistente: “rebelión indígena” anunciaban los diarios chaqueños de la época; los indios Tobas y Mocovíes eran agricultores que se encontraban a la vuelta de los tiempos sometidos sobre las tierras que habían poseído en libertad. La causa del etnocidio es una huelga, porque los recolectores de algodón pedían mejores condiciones de trabajo y exigían el cese de la extranjerización de la tierra.

Su líder Maidana, la pagó caro. Lo capan a machetazos y le extirpan una oreja, luego lo empalan junto a sus dos hijos... de nuevo me pregunto ¿quién es el salvaje?, interrogante que ni palabras necesita para ser contestado.

Por 40 días más El Impenetrable Chaqueño se tiñó de sangre, los asesinatos continuaron para callar a los testigos. 83 años después dos mujeres sobrevivientes relatan desde los recovecos aún y por siempre sangrientos de su memoria, las imágenes de esa furia asesina que las despojó de su gente, de su tierra.

La tercera etapa de la conquista se ha abierto, la que está arrasando sin misericordia los montes naturales para instalar los reinos de la soja, y hoy Napalpí no queda exento de esto, es un pueblo pequeño, silencioso, sojoso y pobre, como muchos otros rincones del territorio nacional.

19 de julio, Día de los Derechos Aborígenes

Un Proyecto de Ley del Congreso Nacional de 1994 instituye este día como el de los “Derechos Aborígenes”, argumentando y comprobando que fue un hecho de lesa humanidad perpetrado por fuerzas de seguridad nacionales y autoridades civiles federales. Las consecuencias de esta masacre se extendieron en el tiempo se produjeron más daños, más muertes, a los pueblos originarios se les negó la posibilidad de llevar sus nombres ancestrales, se impuso una política de desculturización. Ese pueblo nunca más pudo recuperarse...la herida sigue abierta.

Hoy es un día de duelo, y como tantos otros sucesos ocurridos en nuestra patria y en América Latina son escondidos, ocultados y tapados. Aún no somos concientes de nuestra historia, de lo necesario que se vuelve tener memoria.

Han querido anestesiarnos, volvernos inertes para que olvidemos todas las luchas que el pueblo ha sobrellevado. Esas huellas en busca de justicia, libertad y de cumplir utopías han sobrevivido porque quedan luchadores que contaron esta historia, la cultura oral evitó el olvido. Debemos luchar por el derecho a la igualdad y la dignidad, porque hoy en los pocos montes chaqueños los pueblos Tobas escuchan, en las noches de tormenta, los gritos desesperados de dolor de aquellas víctimas. Don Zito Segovia (poeta de su tierra) nos recitaría una luz de esperanza “yo, Cacique, volveré con mi pueblo de la muerte. Sé que vendré en el tiempo y con mi pueblo a esta tierra, mi tierra. Nuestra ya para siempre. Y le sembraré luceros en el vientre”.


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Juventud de la CTA Río Cuarto, Córdoba.

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