
Por Gisela Busaniche. El jueves 16 de marzo Olga Márquez de Aredez dio su última vuelta por la vida. Olga fue una luchadora incansable por los detenidos-desaparecidos en Jujuy y denunció públicamente la complicidad de la empresa Ingenio Ledesma con la última dictadura militar y los poderes de turno.
Su propio cuerpo padeció lo que venía denunciando: “además de matar, nos contaminan”, aseguraba. Ella murió de cáncer, agravado por la bagazoosis que produce la caña que quema el ingenio y que contamina a muchos pobladores y especialmente a los trabajadores golondrinas.
Odontóloga y casada con el médico Luis Aredez, Olga llegó a Ledesma en los años ‘60 acompañando a su marido que pronto llegó a ser intendente de General San Martín y, desde ese lugar, reclamó el cobro de impuestos a la empresa Ledesma y otras obras necesarias para el pueblo. Pero en aquella tierra jujeña donde domina el patrón, Luis y otros delegados sindicales fueron secuestrados una noche de 1977, noche en la que el pueblo se apagó. Ellos continúan desaparecidos.
La Noche de los Apagones significó terror hasta que Olga, con una pancarta y su pañuelo blanco, comenzó a dar vueltas a la plaza cada jueves como sus compañeras de Buenos Aires, pero en Ledesma, Jujuy. Primero sola, después acompañada por las Madres, los Hijos, los trabajadores de la CTA, los estudiantes de Sociales, y también por los habitantes de su pueblo que fueron perdiendo el miedo; comenzó a marchar desde Calilegua hasta Libertador General San Martín cada aniversario de la Noche de los Apagones para exigir justicia. Justicia por los hechos cometidos ayer, pero también justicia por la contaminación, el abuso y la dominación empresarial que se ejerce hoy.
Su vida y su denuncia se plasmó en la película dirigida por Eduardo Aliverti, Sol de Noche. Su solidaridad vive en la Sala de Primeros Auxilios que funciona en Ledesma. Su simpatía y hospitalidad permanecerá en la memoria de cada compañera y compañero que pasó por su casa y la sintió propia.
Olga dio su última vuelta por la vida pero estará presente en la marcha de julio en Ledesma, como cada nuevo aniversario de la Noche de los Apagones: exigiendo justicia. Desde la CTA, siempre estuvimos a su lado, este año más que nunca, estaremos.
Que su antorcha siga ardiendo
Por Osvaldo Rios, secretario de Finanzas CTA Buenos Aires
Difícil describir a la persona que llevó sobre sus espaldas la responsabilidad de pelear por los detenidos-desaparecidos de su provincia, en particular, y por los 30.0000, en general.
Duele en el alma saber que los años van pasando y quienes atesoraron el deseo de reencontrarse con sus seres queridos, se nos van sin poder tener esa posibilidad.
Será hora de tomar conciencia de lo que representa Ledesma, empresa asesina que no sólo se prestó durante la dictadura a llevar adelante su finalidad y que en la actualidad, el ingenio más grande de Latinoamérica sigue impunemente contaminando y matando.
Que su partida sirva para ponerle fin de una vez por todas a estos asesinos que en su afán de lucro, conducen a los pobladores de San Martín a una lenta e irreparable enfermedad: la bagazoosis.
Finalmente el círculo de Ledesma se cerró sobre la familia Aredez: primero se llevó a Luis, ahora se lleva a Olga.
Que su último aliento no sea para apagar la antorcha de la justicia y la verdad, sino para que siga ardiendo con la misma pasión y los ovarios que le puso esta compañera para que no se apague jamás.
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