
Trabajadores autogestionados y asalariados, militantes sociales y sindicales, dirigentes políticos e investigadores se reunieron durante tres días en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Fue en el marco del primer encuentro internacional “La economía de los trabajadores: autogestión y distribución de la riqueza” que terminó el sábado con un plenario de debate y conclusiones.
Las actividades comenzaron el jueves 19 a las 10 de la mañana cuando se dio apertura el encuentro. Andrés Ruggeri, del Programa Facultad Abierta (FFyL-UBA) - organizador del evento junto a la FETERA y el Instituto de Estudios y Formación de la CTA, entre otros - dijo, sobre los objetivos del encuentro, que se trataba de “poner en debate la superación de las experiencias particulares de autogestión y las discusiones que los trabajadores tienen alrededor de sus luchas políticas y gremiales por la distribución de la riqueza”.
Por su parte, el Director del IEF de la CTA, Claudio Lozano, expuso que “hoy existen múltiples planteos que quieren reducir lo que emergió como economía popular de resistencia frente al ajuste y la exclusión, en simplemente el mantenimiento de una economía para pobres. El desafío teórico y político es ser capaces de instalar que en este tipo de experiencias se esta gestando la posibilidad de pensar un modo diferente de organización de la sociedad”.
En el primer panel y como para empezar a delinear el escenario en el que se llevan adelante estas experiencias de lucha, Hugo Trinchero, Decano de la FFyL y Betsy Bowman del Centro para la Justicia Global expusieron sobre las condiciones actuales del capitalismo globalizado.
Por la tarde del mismo jueves, ante la propuesta de uno de los paneles, “Economía social o socialización de la economía”, Ruth Muñoz, Coordinadora del Espacio de Economía Social del IEF- CTA afirmó que “al hablar de economía social estamos hablando de un proyecto político que ponga en el centro al trabajo, a las necesidades humanas y no a la lógica de acumulación y la obtención de la máxima ganancia para beneficio de unos pocos. Hablamos de un proyecto político, tomando como punto de partida la realidad, las prácticas cotidianas de los compañeros en pos de garantizar las necesidades materiales pero también una nueva institucionalidad y cada vez mayor autonomía y participación de los trabajadores tanto en la distribución de la riqueza como en la toma de decisiones”.
Junto a compañeros de la Agrupación Territorial Germán Abdala y del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI-CTA) que también participaron de este panel, Carlos Chile, dirigente del Movimiento Territorial Liberación (MTL-CTA) agregó que “la Argentina y el mundo transitan una etapa en la que se produce riqueza como nunca y con una mezquindad como nunca, estamos frente a una crisis civilizatoria que tiene que ver con la existencia de un modelo de exclusión, entonces, pelear por la cultura del trabajo es una necesidad y una obligación. Apostamos a tener salarios dignos y a que los trabajadores tengan todos sus derechos pero también hay que pelear para recuperar la cultura del trabajo porque el futuro de la humanidad está en manos de la clase obrera”.
Más tarde, Mario Barrios, secretario general de la Asociación Nacional de Trabajadores Autogestionados (ANTA-CTA) hizo referencia a las limitaciones y potencialidades del trabajo autogestionado puntualizando en la necesidad de ser reconocidos como un actor económico importante para el desarrollo regional. En la actualidad, la falta de un marco normativo supone ciertas precariedades respecto a la seguridad social como la jubilación y la cobertura de los accidentes de trabajo. Y un tema acuciante en lo inmediato que es la falta de reglamentación de la ley de expropiación, lo cual impide regularizar la situación legal de muchas empresas recuperadas de la Ciudad de Buenos Aires.
Barrios habló también de la fragmentación existente en las organizaciones de trabajadores autogestionados la cual, afirmó podría comenzar a resolverse cuando se dejaran de lado las diferencias y se tomara estratégicamente el fortalecimiento del sector y, sobre todo, en tanto “estas organizaciones estén conducidas y formadas realmente por trabajadores autogestionados”. Para cerrar agregó que “nosotros no levantamos ninguna bandera nueva, estamos levantando las viejas banderas de muchos compañeros que cayeron en el camino para intentar llevarlas hasta la victoria, acompañando estos procesos y tratando de generar conciencia de que tenemos que hacerlos unidos porque la lucha es una sola”.
Durante las tres jornadas, la complejidad y diversidad de los procesos emergentes estuvo reflejada a través de los distintos paneles. Se discutió, entre otros temas, en torno a las formas de trabajo no asalariadas e informales, a la situación y proyecciones de las experiencias autogestivas del trabajo tanto nacionales como internacionales - de las que hubo representantes de Sudáfrica, Canadá, EEUU, Croacia, Brasil, México, Venezuela, Chile y Cuba -, la relación con el movimiento cooperativo y los nuevos desafíos del movimiento obrero.
También hubo mesas en las que integrantes de equipos de formación e investigadores abordaron muchas de aquellas temáticas pero desde la presentación de trabajos puntuales y estudios de caso. Así, el IEF-CTA estuvo también aquí presente, desde el Espacio de Economía Social, aportando una perspectiva diferente respecto a las condiciones de sostenibilidad de las experiencias autogestivas. En este sentido, Inés Arancibia señaló que estas “no deben quedar sujetas a los criterios con que la lógica capitalista determina la viabilidad de un proyecto económico” y que, “como parte de la sostenibilidad se encuentra la gestación de un proyecto político que unifique la lucha de todos los trabajadores”.
Ya el sábado, antes del cierre, se debatió, en el último panel, sobre los desafíos del movimiento obrero donde participó Gabriel Martínez, de la FETERA - CTA quien destacó que el problema era estructural, ya que se trata de la consolidación del modelo económico que busca dejar afuera a los trabajadores a partir del desempleo y la precariedad laboral y que, en nuestro país, uno de los desafíos que tiene el movimiento obrero ante la ofensiva neoliberal es reorganizarse y garantizar la democracia sindical porque “hoy la legalidad no acompaña a la necesidad en la Argentina, no tenemos libertad sindical, más de 2000 organizaciones sindicales no pueden representar colectivamente a sus trabajadores”.
Informe: Valeria Chulman
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