
"Por la falta de un proyecto de país en lo referido a la generación, transmisión y distribución de energía, hoy estamos pensando en generar lo que ya deberíamos estar distribuyendo”, dijo Néstor Iparraguirre, secretario general de Luz y Fuerza Zárate, durante la charla-debate “La crisis energética: opinión de los trabajadores”, que se realizó en el Centro Comercial de esa ciudad del norte bonaerense.

Estas y otras definiciones se dieron en este encuentro que reunió además de a Iparraguirre, a Juan Carlos Zavala, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE-CTA) de la seccional Zárate-Campana; Agustín Arbor, secretario general de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear de APCNEAN; y los delegados estatales Ernesto Arena (Atucha I) y Ernesto Simionato (Atucha II). También participaron integrantes de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA-CTA).
Entre las conclusiones del evento, que se realizó la semana pasada, se estableció que la crisis no es energética, sino es una crisis de modelo, ante lo cual es necesario cambiar el sistema de producción de energía actual y que el Estado retome su rol de propietario para de esta manera realizar las inversiones imprescindibles para solucionar la crisis, de forma definitiva.
Iparraguirre planteó la necesidad de hacer "una inversión concreta y una recuperación del control de las riquezas y los bienes estratégicos que tiene la Argentina con la extracción del petróleo y del gas, que son la base de la generación de energía".
"El tema pasa por racionalizar y cuidar los recursos que tenemos junto con un cambio de modelo en cuanto a la estructura de generación y distribución que nos llevó a esta crisis. Tenemos que pensar aceleradamente en generar nuevos recursos y también tenemos que meditar en su transmisión", concluyó el dirigente luzyfuercista.
Por su parte, Gabriel Martínez, secretario de Organización de la FeTERA, explicó que "desde 1990 la Argentina perdió soberanía y no puede definir su futuro porque los recursos quedaron en manos de empresas privadas... fundamentalmente el petróleo y el gas". Recordó que las consecuencias sociales asociadas al proceso de privatización fueron "desocupación, precarización laboral, exclusión social, pobreza, pérdida de los recursos, inestabilidad política, deterioro de infraestructura y el último componente, invisible, pero que está presente a lo largo de todo el proceso, es la crisis energética".
De la misma manera, añadió que "la política energética es un problema de todos" y una de las tareas de FeTERA, es tratar de "socializar, vulgarizar este tema para que todo el mundo tenga los elementos para comprender de qué se trata. Se trata de la utilización social de este recurso estratégico para una sociedad. Tiene que ver con la vida en el siglo XXI sin energía no existe sociedad".
"Este problema se soluciona recuperando los recursos energéticos estratégicos y aplicando una política soberana al respecto", concluyó el secretario de Organización.
"Más allá del gobierno que esté, el único camino es el compromiso", con estas palabras Simionato, habló sobre el significado y el compromiso de los trabajadores del área nuclear.
Comentó que el proyecto de ampliación de Atucha II arrancó en 1980. Por dificultades de tipo financiero, en 1994 se paralizó la obra y con la ley de privatizaciones, mediante el decreto 1540, se fragmentó la CNEA. Se separaron las plantas de generación nucleares, "con el único objetivo de privatizarlas, situación que fue resistida por los trabajadores nucleares". En agosto del 2005 se reactivaron las obras, "creando gran expectativa local, por las fuentes de trabajo que genera y en lo nacional por el aporte de la energía para tratar de paliar la crisis energética".
Agregó que entre algunas de las ventajas de la terminación de estas obras, "estaría la incidencia en el servicio con respecto a la calidad; seguridad de servicio por la no dependencia de factores climáticos; la posibilidad de incrementar en un 12% la potencia instala a través de la generación nuclear, así también la incidencia en el precio".
Luego, Arbor, ingeniero, con 44 años de experiencia en la actividad nuclear, se dirigió a la audiencia resaltando que "el desinterés de los argentinos, es un problema cultural y los problemas culturales tardan mucho en cambiarse". Esta situación se vio profundizada por tener "períodos largos de desinversión en la formación de recursos humanos, en todos sus aspectos y, los países que no apuestan a la educación de su gente y al desarrollo tecnológico de aquellos segmentos que han ido desarrollando y que les ha costado, están condenados al fracaso". "Pero el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes, por lo tanto, debemos saber elegir".
"Ustedes puede decir energía es soberanía y soberanía es energía. Pero saben que da la soberanía, lo da la formación de la inteligencia y esa es la formación de sus recursos humanos y Argentina será grande si sus recursos humanos son buenos", enfatizó.
En Argentina la actividad nuclear nació en 1950. Fue de los primeros en comenzar a sus recursos humanos y ha formado tales recursos humanos que ha hecho prácticamente el desarrollo más importante de todo el aspecto científico y tecnológico. No solo extrae mineral de uranio, lo produce, puede alimentar a sus centrales, fabrica el combustible. Tiene el ciclo de combustibles completo como desarrollo propio, no es poca cosa. Hay muy pocos países que pueden decir eso.
Finalmente, habló sobre el hecho de que "Argentina está gastando más de 50 millones de dólares por año, por compras de uranio en el exterior, a 330 dólares el kilo, cuando producirlo en Argentina, por argentinos y extraído de Mendoza, costaría 70 dólares". Esto representaría un ahorro de cerca de 54 millones de dólares para el país.
Ernesto Arena, ingeniero en la planta de la central Atucha I , se refirió a la preponderancia de la actividad nuclear. Afirmó que las plantas nucleares no solo tienen que producir energía sino ser potencialmente seguras y ahí juega un rol protagónico el hombre. "Desde el punto de vista de la actividad" remarcó, "queremos mediante: ejercicios, preparación, capacitación tener la gente a la altura de la tecnología. Desde el operador hasta el que realiza mantenimiento, por eso se convierte en una política de estado y como tal no puede estar en manos privadas. De alguna manera vamos a converger en apuntar hacia un desarrollo tecnológico sustentable en el tiempo".
Para Zavala es "necesario propender al conocimiento de la población, es necesario hacer cultura. Existe un proyecto para llegar al nido, para llegar a los niños, en las escuelas". Subrayó también, en el hecho de que no es un dato menor, el "desafío que representa para los trabajadores de la energía, plantearse debates de este tipo. Que los trabajadores de la actividad tengan tanto autoridad como conocimiento, para establecer un debate abierto y que no estén presentes ninguno de los directivos".
Al finalizar su intervención, hizo hincapié, en el hecho de que "el único recurso sustentable y a corto plazo es la actividad nuclear, porque todas las otras actividades han colapsado, están ya en su límite de capacidad instalada. Nosotros vamos a ser parte de ese desarrollo, de esa tecnología y de la ganancia que puede dar a la Nación desarrollar la energía nuclear". "Hoy levantamos la bandera y el tiempo será testigo de lo que vamos a lograr y lo que vamos a intentar".
Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina.
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