
Desde hace varios meses, las fuerzas de seguridad jujeña detienen en forma sistemática a las trabajadoras sexuales activistas de AMMAR. Hasta ahora, la Justicia rechazó todos los hábeas corpus presentados en defensa de las militantes de esta organziación que intgra la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Preocupación a nivel nacional por su seguridad.

“Vos CTA, vení que vas presa”. Con estas palabras, mezcladas con humillaciones e insultos, la policía de Jujuy detiene en forma constante a las militantes de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR-CTA) de esa provincia. Preocupadas por el incremento de la represión, viajaron a Jujuy a denunciar la situación y reunirse con funcionarios públicos la secretaria general nacional de AMMAR, Elena Reynaga y su adjunta, Jorgelina Sosa.
“Estamos muy preocupadas, porque la policía las detiene identificándolas como activistas de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Puede haber diez chicas en la esquina, pero se llevan a las que están militando”, explicó Sosa.
AMMAR Jujuy se formó hace seis años, pero la persecución dificulta el crecimiento: “Cuando una compañera es tan amenazada y la llevan detenida todo el tiempo, las demás no se animan a organizarse -señala Elena Reynaga-. Al perseguir a las militantes, la policía está protegiendo un negocio muy grande en la provincia. El mensaje es clarito. No es que están llevando a todas las compañeras, sino a las que se asumen como trabajadoras y como militantes de nuestra organización”.
Denuncia pública
En los últimos meses, la secretaria de Derechos Humanos de la CTA, Anabella Yananci, acompañada por Mercedes Britos, secretaria general de AMMAR Jujuy y secretaria de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA de esa provincia, presentaron en reiteradas oportunidades hábeas corpus que el juez Juan Carlos Nieves siempre rechaza. Las compañeras son detenidas por la Comisaría Segunda, bajo dos excusas: vagancia y averiguación de antecedentes.
Durante la visita de las dirigentes a nivel nacional de AMMAR, se realizó una conferencia de prensa para denunciar la situación y entrevistas con la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia, con Hugo Oscar Insausti, ministro de Gobierno, Justicia y Educación y con Sebastián Damiano, secretario de Estado de Gobierno y secretario del Interior. “Los funcionarios dijeron no conocer la situación porque son muy nuevos, pero se comprometieron a tener una reunión con la policía”, explicó Reynaga.
Cuando las detienen, las trabajadoras avisan a Mercedes Brito con un mensaje de celular. Al llegar el patrullero a la comisaría, Brito ya está allí. La secretaria general de AMMAR Jujuy avisa a Anabella Yananci, quien se comunica con el abogado. Todos empiezan a llamar por teléfono a la comisaría para preguntar por las compañeras. “Es una presión para demostrar que las chicas no están solas”, explica Sosa.
“Hay mucho verdugueo, mucha impunidad. A veces me paso seis horas en la comisaría sin que me reciban los cigarrillos o la comida para las chicas. Me atienden cuando quieren”, cuenta Brito. Jorgelina Sosa, agrega: “Necesitamos más apoyo de la CTA en Jujuy. Esperemos que los compañeros realmente pierdan los prejuicios al trabajo sexual y apoyen a la compañera para salir adelante”.
A dos semanas de haber regresado, las compañeras de AMMAR Jujuy denuncian que todo igual: con represión y detenciones constantes. Reynaga concluye: “Denunciamos esto desde ahora porque necesitamos la solidaridad de la CTA en todo el país. Nuestra compañera Mercedes Brito está muy angustiada y nosotras también. Ya pasamos por esto y vemos que la historia se vuelve a repetir. No queremos otra Sandra Cabrera (secretaria general de AMMAR Rosario, asesinada el 27 de enero de 2004 luego de denunciar la corrupción policial), ni volver a pagar con la vida la insensibilidad y la impunidad de los gobiernos”.
“Se la agarran con las compañeras de AMMAR porque cuando las trabajadoras sexuales se suman a la organización empiezan a conocer sus derechos y ya la policía no las puede tratar igual”, analiza la secretaria adjunta de AMMAR Nacional.
Cuando una trabajadora sexual sabe lo que dice la legislación, se anima a responder: “Recién salí, no me podés llevar de nuevo. Tienen que pasar 24 horas”. Sosa señala: “La policía eso no se lo banca y se ensaña con las compañeras. Esto nos pasó siempre. Cuando empezamos a organizarnos, la policía le pega a la que no está organizada, para que nos tenga bronca a las que nos organizamos y digan ’por culpa de esas locas nos llevan presas’ o castiga a las que empiezan organizarse, como lección. Lo que les molesta es que le digas que sabés tus derechos”.
Sindicato de Trabajadoras Sexuales de la CTA.
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