Derechos humanos
Poesía diaria
Martes 4 de septiembre de 2007

“Poesía diaria. Porque el silencio es mortal”, es una selección de recordatorios publicados por familiares de detenidos - desparecidos víctimas del terrorismo de Estado en Argentina.

Virginia Giannoni los reunió y creó, en un principio, la muestra plástica que ahora cobra una nueva forma. Gustavo Santaolalla y la Editorial Retina transformaron en libro a “las palabras nacidas de conversaciones familiares” que hoy forman parte de la memoria colectiva.

Antes de su presentación en el Centro Cultural de la Cooperación, Virginia y Gustavo visitaron a las Madres en su casa. Ellas los esperaron con entusiasmo, alegría, emoción y brindis. Compartieron anécdotas, fotos y dedicatorias. Un momento entre amigos, que tuvo el espacio para conversar con su compiladora. He aquí parte de una entrevista a Virgina Giannoni.

¿Cómo surgió la idea de trabajar con los recordatorios?

Comencé a leerlos en los diarios, después empecé a buscarlos, a reconocerlos. Caras que hasta ese momento no conocía se volvieron familiares.

¿Qué fue lo que te atrajo hacia ellos?

Los recordatorios en sí, son todos increíbles, pero hay algunos que tienen cierto uso poético de la palabra. Y esto no tiene que ver con un radorno ni con un oficio de poeta, sino con un esfuerzo de encontrar una palabra que nombre algo que está por fuera de nuestra cultura, por fuera de lo que somos, que es la desaparición de personas.

¿Cómo decidiste darle forma de muestra?

En un momento tenía un montón, y dije: “quiero hacer algo con ellos”. Y encontré esta forma de pegarlos en la pared con engrudo, que también tiene que ver con un discurso político, con los lugares por dónde se mueve, que son las paredes, tapando lo que había antes y luego siendo tapados por otras cosas. La muestra siempre la gente la escribe, participa, ese es el criterio estético.

¿Dónde expusiste?

La primera vez expuse en el Centro Cultural San Martín, en una galería que se ve desde la calle. Fue alucinante porque estaba literalmente en la calle, llamaba mucho la atención, sin necesidad de que supieras del tema. Luego estuvimos en Paraná, Córdoba, Mendoza, en Medellín, San Diego, Canadá. También está en Internet, por iniciativa de una mujer irlandesa que vive en San Diego. Allí, todo el que quiera puede traducir los recordatorios a otro idioma. Estas son las traducciones que hoy forman parte del libro.

¿Cómo se estableció la relación con Gustavo Santaolalla?

En principio con las Madres tuvimos una relación muy afectiva. Sobre todo con la bella Aída, encargada del archivo. Entre las personas que fui conociendo, varias comenzaron a decirme que le envíe el trabajo a Gustavo Santaolalla, que le iba a interesar. Yo no lo conocía, pero se lo mandé, y le gustó. Es uno de los primeros libros de la editorial.

¿Imaginaste que iba a adoptar esta forma?

Al principio no lo pensé como libro, no quería que lo fuera. Pero después de toda la gira que dio, ahora sí me gusta la idea. Pero fue necesario que transitara todo ese recorrido. Nació como muestra, empezó con 200 recordatorios y ahora son más de 1.000. Así que el libro es una muestra de la muestra, una selección.
Lo que recaude con el libro que acaba de publicar Retina, la editorial de Gustavo Santaolalla, será destinado a las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.

Fuente: www.madresfundadoras.org.a

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