
Un día como hoy de hace 23 años el pueblo de Puerto Madryn, pasando por encima de la inercia de los gobernantes -los locales, provinciales y nacionales- hizo justicia con los Veteranos de Guerra de Malvinas y echaron a parte de la flota estadounidense que llegó al muelle Almirante Storni para reaprovisionarse.
La flota de EE.UU. había llegado al lugar después de participar de un operativo Unitas (reunía a las flotas “yankees” y sudamericanas en maniobras de guerra).
Esta demostración de dignidad de la civilidad se conoció como Madrynazo y quedó grabada a fuego en el corazón de aquellos que sienten que todavía se puede reivindicar a la argentinidad como algo necesario para resurgir de las cenizas de la opresión de los poderosos (de adentro y de afuera).
Esta fecha, que debería ser recordada y conmemorada oficialmente cada 10 de septiembre fue permanentemente dejada de lado con la misma facilidad que se dejó de lado, durante tantos años, la reivindicación de aquellos que lucharon por recuperar algo que nos pertenece desde siempre.
El 10 de septiembre de 1984 el pueblo madrynense, superando las previsiones más optimistas de los organizadores de la movilización, salió de sus casas y marchó hasta el Storni para demostrarles a los “yankees” que no eran bienvenidos a estas costas. Mismo muelle y misma costa que dos años antes vieron, en silencio, cómo desembarcaban (escondidos por nuestros propios gobernantes) los chicos que llegaban de luchar en Malvinas. Este contraste fue el detonante para que una sociedad pueblerina, afable, confiada, casi mansa, sacudiera su modorra y dejara la comodidad de sus casas para marchar, por miles, con una única consigna: “Yankees Go Home”.
Desde entonces, en escasísimas oportunidades Puerto Madryn recordó su gesta. Siempre quedó guardada en el fondo del arcón de las cosas que quienes gobiernan no quieren mostrar. ¿Por miedo, por intereses espurios, por vergüenza, por desconocimiento? Vaya uno a saber.
Para este 23º aniversario tampoco se anunciaron actos de ninguna naturaleza. Vaya, como único reconocimiento para los miles de madrynenses que defendieron la dignidad argentina, lo dicho por un familiar de un ex combatiente no hace mucho a una periodista de este diario: “Puerto Madryn para nosotros es especial porque sus habitantes fueron quienes los recibieron y quienes echaron a los yankees, colaboradores de los ingleses durante la guerra. Madryn siempre está en nuestras conversaciones”.
“La sensación que nos queda a los Veteranos de Guerra es nada, no ha pasado nada. Si ustedes me preguntan, después de haber estado seis años al frente de un Centro de Veteranos de Guerra, qué saqué en claro de la Causa de Malvinas, les puedo decir que en el camino me encontré con mucha gente que individualmente tiene valores para que esta Gesta sea una Causa nacional, pero colectivamente, en estos 25 años nunca tuvimos la capacidad de darle la trascendencia que se merecía. Quizá el proceso de desmalvinizar contagió a la democracia y esa sensación o pensamiento se instaló en la sociedad sin darnos cuenta, y es el día de hoy que permanece en la conciencia argentina”.
Estas palabras las pronunció Julio César Calvo, por entonces presidente del Centro de Veteranos de Puerto Madryn, el pasado 2 de abril.
La civilidad que se levantó contra el poder el 10 de septiembre de 1984 siente lo mismo. ¿Seremos capaces, entre todos, de comenzar a honrar a quienes se lo merecen...?.
Fuente: Diario Jornada de Trelew, Chubut
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