
Ayer miércoles 26 de septiembre una delegación del Sindicato Luz y Fuerza Mar del Plata se entrevistó con altos funcionarios del gobierno bonaerense. El encuentro giró en torno al dilatado conflicto que arrastran los trabajadores con la empresa EDEA S. A. (pertenciente al grupo Camuzzi) encargada de la concesión del servicio eléctrico en la zona Centro-Sudeste de la provincia de Buenos Aires, con más de 420 mil usuarios.
La delegación sindical (encabezada por José Rigane, secretario General de Luz y Fuerza Mar del Plata y secretario de Organización de la CTA Nacional) denunció la persecución gremial a la que son sometidos los más de 650 empleados de EDEA, sancionados y despedidos ilegalmente por la empresa. También destacó el incremento del trabajo “en negro” y los reiterados rechazos a la conciliación obligatoria.
Oyeron las denuncias sindicales el ministro de Trabajo, Roberto Moullerón, el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Eduardo Sícaro, y al Presidente de OCEBA (Organismo de Contralor Eléctrico de la Provincia de Buenos Aires), José San Miguel. En declaraciones a ACTA Rigane indicó: “Estamos en conflicto desde hace un año. Ya llevamos más de 50 horas de paro. Pero la empresa mantiene su postura, es decir, hostigar a los trabajadores y sus representantes gremiales, desconocer leyes elementales, negar la discución paritaria, promover el trabajo precario y la tercerización indiscriminada. Todo eso lo hace una empresa que factura anualmente más de 450 millones de pesos. Mientras el 80 por ciento de los salarios están por debajo de la línea de pobreza”.
Rigane también dedicó especial énfasis a los “atentados” de EDEA. “La falta de mantenimiento e inversiones en la red eléctrica es una forma de atentar contra los usuarios -dijo-. Así que la empresa no sólo atenta contra los trabajadores, sino que además pone en peligro a los usuarios. Los cortes de luz son habituales en el servicio de EDEA. Y la empresa intenta hacernos quedar a los trabajadores como los responsables de la mala calidad del servicio. La ineficiencia y la voracidad por recaudar cada día más tratan de disimularla con nosotros, con los trabajadores”.
Persecuciones, intimidaciones, impunidad ante la ley, todas prácticas comunes en EDEA cuando los trabajadores sostienen firmes la defensa de sus derechos. Apunta Rigane: “Todo esto nosotros lo resumimos en una palabra: violencia. Esa es la mejor manera de definir el estado de situación en EDEA. Y reitero: la violencia no sólo la ejercen sobre los trabajadores, también la ejercen sobre los usuarios, que pagan una de las tarifas más caras de la Argetina y a cambio reciben un pésimo servicio. EDEA no invierte, no planifica, no respeta el pliego de conceción. Y además, persigue a sus trabajadores”.
Redacción
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