A un año de la muerte de 14 mineros en Río Turbio
Una tragedia que pudo ser evitada
Martes 14 de junio de 2005, por Secretaría de Comunicación y Difusión *

Por Mariano Vázquez. Hace exactamente un año fallecían 14 trabajadores en el interior de la Mina 5 de Río Turbio en el sur de la Argentina, en Santa Cruz. Una combinación fatal entre la negligencia empresarial y la complicidad gubernamental provocaron la peor tragedia desde que en 1948, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, se inició la exploración de la cuenca carbonífera para su posterior explotación. Hoy todo un pueblo los homenajeó.

Minutos antes de las 11 la Iglesia local abrió sus puertas. Un pueblo enlutado participó del oficio religioso y luego en la plaza central tronaron en el cielo 14 bombas en homenaje a las 14 víctimas. La jornada continuó en el cementerio y posteriormente en el centro de Turbio, frente al Correo, 14 oradores se dirigieron a la Plaza colmada. Lino Heredia, secretario general de ATE Río Turbio, fue el último de ellos y contó, en diálogo telefónico con ACTA, las sensaciones de un día “cargado de bronca”.

“Hoy, cuando cerré el acto, dije que como representantes de los trabajadores del carbón estamos con mucha bronca y es que a pesar de la muerte de 14 compañeros le estamos poniendo el hombro a la mina, seguimos trabajando, seguimos generando recursos; pero también seguimos exigiendo justicia y si hace falta iremos hasta la ciudad capital para que la Justicia Federal haga algo”, bramó Heredia. “Y es que no nos mató el cerro, no nos mató la mina, sino la soberbia, la improvisación, la imprudencia de aquellos que dicen conducir la empresa, y que nos dejaron en un estado de desidia”, apuntó y recordó que esta catástrofe “se produjo por un problema menor en la cinta transportadora. Pero en los 90 se dejaron de hacer las inversiones que correspondía como en todo yacimiento minero y el grupo Tasselli, que estaba a cargo, lo fue desmantelando todo, echando trabajadores, desmejorando la mina y esos criterios le han costado la vida a trabajadores”.

Durante el menemismo la empresa fue vaciada de profesionales (ingenieros, geólogos, topógrafos) y perdió el carácter planificador que tenía el yacimiento cuando estaba en manos del Estado Nacional. El objetivo primordial de la concesión fue achicar la empresa, reducir personal y cobrar el subsidio de 22,5 millones de pesos/dólares por año. De hecho, cuando se hizo la transferencia al concesionario con 1.370 trabajadores efectivos, la recuperó el Estado Nacional por decisión del presidente Kirchner con 700 efectivos y 182 contratados.

“Tenemos que movilizarnos”

Hace un año, se inició un incendio a 1.200 metros de la boca de la mina, los trabajadores estaban a 7 kilómetros de distancia de ese incendio y cuando intentaron salir quedaron atrapados por la cantidad de humo y el mismo fuego que se expandió en dos galerías. De 48 mineros que venían en un colectivo buscando la salida 14 quedaron atrapados. “Está claro que hubo fallas en la evacuación del personal y fallas de seguridad producto del desmantelamiento paulatino que produjo de la privatización”, afirmó Heredia.

En aquellos días aciagos, ATE presentó ante el Juez Federal de Río Gallegos Gerardo Caamaño, una denuncia formal en relación del luctuoso accidente fatal producido en el interior de la Mina 5, galerías 1P.5 - 2P.5 y explicaron que “los compañeros detectaron un foco de auto combustión durante el ingreso del Tercer Turno (aproximadamente a las 22:20 horas), del día 14 de junio de 2004 sobre la Unión 9 de la Galería 1P.5. Posteriormente, habría explotado el tabique de la unión 9, prolongándose a la Galería 2P.5, produciendo un incendio de aproximadamente 40 a 50 metros a lo largo de la galería. Se estima que para llegar a esta situación tuvo que haber transcurrido un tiempo estimado de más de dos horas. Por otro lado, se nota la falla de los sistemas de alarma y censores de la cinta, que en ningún momento del siniestro funcionaron”.

De hecho, antes de la concesión el manejo de la cinta transportadora lo hacían seis personas que miraban las cintas por tramos y la iban deteniendo y poniendo en funcionamiento y si en algún momento patinaba la frenaban. El concesionario eliminó a esta gente y automatizó el sistema pero no con una tecnología avanzada que permita suplantar el control que hacía un trabajador.

En referencia a la causa judicial el dirigente minero expresó: “No hay responsables de la tragedia, nadie preso, a pesar de que se terminaron todos los peritajes. Por eso queremos que la justicia cite a todos los trabajadores, a todos los funcionarios nacionales, provinciales y municipales que tenga que citar y que investigue seriamente las razones de la tragedia, quiénes dieron la orden para hacer la evacuación”.

Y en ese sentido, Heredia aseguró que “la seccional de ATE Río Turbio marchará constantemente hasta lograr esclarecimiento total de la muerte de nuestros compañeros y que los responsables del hecho estén presos. Hoy lo decía en el acto final: no alcanza con que los trabajadores y las familias seamos querellantes, no alcanza con abogados, no alcanza con la justicia, para que aparezcan los responsables operativos e institucionales de la tragedia: tenemos que movilizarnos, salir a las calles, todos juntos, y todos los sectores tenemos que unirnos para esto”.

Historia de la Cuenca

En el año 1948, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, se inició la exploración de la cuenca carbonífera para su posterior explotación. El primer contingente inmigratorio llegó a Río Turbio el 24 de mayo de 1948, fecha considerada como fundacional para la localidad más austral del continente. La Cuenca tiene como centro a la ciudad de Río Turbio (ubicada a 300 km al oeste de Río Gallegos y a sólo 30 km de la frontera con Chile) y tiene como área de influencia otras cinco localidades: 28 de Noviembre, Paraje Julia Dufour, Mina 3, El Turbio y Guarnición Militar Rospentek en las cuales viven cerca de 20 mil habitantes.

Mediante el decreto 979 del año 1994, Menem privatizó el complejo minero por el término de 10 años a la empresa Yacimiento Carbonífero Río Turbio S.A., a manos del grupo Tasselli, que también estuvo vinculado a la compra de empresas como Aceros Zapla, Materfer, Massey Fergusson y Ferrocarriles Metropolitanos.

A principios del 2002, la empresa adjudicataria de la concesión solicitó su concurso preventivo. En mayo de ese mismo año, mediante el decreto 1034 del Ejecutivo Nacional se declaró la rescisión del contrato y se nombró como interventor al ex vice gobernador de Santa Cruz, Eduardo Arnold. Luego el decreto 1052 del mismo año paralizó la producción de la mina. Fue durante la presidencia de Néstor Kirchner que se vuelve a poner en funcionamiento el complejo minero. En su época de apogeo llegó a emplear a más de 5.000.


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