Entrevista a Ignacio González del P-MAS
“Lugo es el catalizador para el cambio en el Paraguay”
Jueves 4 de octubre de 2007, por Mariano Vazquez *

Enclavado en el corazón de la América del Sur, Paraguay respira hoy una ávida ilusión de cambio. Después de la larga dictadura de Alfredo Stroessner y de 60 años de hegemonía del Partido Colorado, las organizaciones populares se encuentran en una etapa de protagonismo y la candidatura presidencial del ex obispo Fernando Lugo es el catalizador de esa esperanza. De visita en la Argentina, el dirigente del Partido Movimiento al Socialismo del Paraguay se entrevistó con integrantes de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CTA y en diálogo con ACTA contó el actual panorama político que se vive en la nación guaraní.

El panorama se ha modificado radicalmente en el monocolor mapa de la política en el Paraguay. Los colorados llevan ya más de sesenta años continuos en el poder y el surgimiento de Fernando Lugo, un ex sacerdote que militó en el movimiento católico conocido como "Teología de la Liberación", crea una nueva expectativa de cara a las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en abril de 2008. Apoyado por un crisol de partidos políticos y movimientos sociales, Lugo cuenta hoy con un amplio apoyo popular.

Ignacio González es un joven dirigente de la conducción del Partido Movimiento al Socialismo (P-MAS) y en diálogo con ACTA analizó esta coyuntura política que hoy vive ese país: “Hay un fortalecimiento del campo popular y la señal es la candidatura de Fernando Lugo, que no es candidato por ser ex sacerdote, o bueno o lindo, si no por ser una persona comprometida con las luchas sociales. El desde su puesto de obispo fui creando un compromiso por las causas populares; por eso creemos que él es el catalizador en un proceso de acumulación, de construcción de proyectos”, explicó. También dio cuenta de la conformación del frente electoral que sostiene esta candidatura: “Esta sostenida por una alianza que se denomina Alianza Patriótica para el Cambio, en la cual participan muchas fuerzas políticas de centro y de izquierda, en total son ocho partidos que dan la plataforma legal para la candidatura de Lugo. Por otro lado, tenemos la consolidación del Bloque del Social y Popular, que es una instancia de organización política y social que surge hace más de un año, con la participación de partidos políticos progresistas, de izquierda, organizaciones sociales y gremiales, campesinas, barriales y locales de todo tipo. Este Bloque ha dado un gran salto en términos cualitativos porque es la primera vez que sucede en Paraguay desde el fin de la dictadura”.

En referencia a los objetivos que impulsa este bloque social, González afirmó que “a corto plazo se busca iniciar una disputa por el poder contra esos sectores que desde hace tiempo usurpan esos espacios de representación; pero también, a mediado y a largo plazo, busca reconstruir una instancia permanente de construcción que trascienda lo electoral y que plantee programas de lucha continuos. Estamos tratando de combinar lo que hasta hoy trataron de separar en el Paraguay que es la disputa electoral de lo que son las luchas gremiales y sociales”.

Cuando uno analiza la política paraguaya en los últimos 60 años, observa que por primera vez hay una unificación del campo popular, hay una lucha común para lograr el tan ansiado cambio.

En toda la región, las organizaciones populares, sociales, de izquierda siempre presentaron diferencias y conflictos. Hoy, y no sólo en el campo popular, sino también en sectores más tradicionales, hay un gran consenso en que Lugo es el eje de articulación que posibilitaría generar cambios importantes en el Paraguay. Nosotros lo que vemos como peligroso es que no entendamos a Lugo como un catalizador si no como un salvador o un mesías, que es como la derecha intenta mostrar a todos sus caudillos. Estamos convencidos de que Lugo va a poder impulsar el cambio si hay un colchón de organizaciones sociales y populares que lo respalden, movilicen, luchen y planteen cambios. Lugo está catalizando un proceso que está en construcción y en el que hay que ser protagonista.

Desde el poder, la derecha y los sectores que en Paraguay no quieren el cambio se intenta impedir la candidatura de Lugo aduciendo que es un ministro de la Iglesia por lo que no estaría habilitado para presentarse, ¿cómo está hoy esa situación?

En términos jurídicos el período de impugnación es muy breve, de tres días en los primeros febrero de 2008. Y el Partido Colorado plantea que va a impugnar. La discusión no sólo se dará en el plano jurídico, sino también en el plano político. En el político ya hay firmado un acuerdo entre los distintos partidos que conforman la Alianza Patriótica para el Cambio para llamar a la desobediencia civil si se impide a Lugo el derecho ciudadano de ser candidato. Obviamente el argumento está tirado de los pelos, la legislación paraguaya es soberana, no está subordinada ni a la Iglesia ni al Vaticano. Pero esa amenaza aún continúa y se va a definir por una combinación de luchas jurídicas y políticas.

¿Cuál es la imagen del presidente Evo Morales en el Paraguay?

El impacto de Evo Morales fue muy grande a pesar de que no tengamos una población indígena muy grande. Es considerado un referente popular muy querido por su liderazgo y sus políticas. Es muy positivo sobre todo por la defensa que ha hecho de los hidrocarburos, la nacionalización del gas y la tensión con Brasil por las petroleras, que es similar a la que nosotros tenemos con las dos hidroeléctricas con Brasil y la Argentina, donde le estamos regalando energía a los dos países a precio de costo y sin tener ningún beneficio. Y un cambio como el que sucedió en Bolivia podría ser fundamental para Paraguay. Morales estuvo una semanas antes de la Cumbre de los Pueblos del Sur en Paraguay (se realizó el 28 y 29 de junio de 2007 en Asunción) y el P-MAS armó un recibimiento con los honores que se merece: con nuestra concejal por Asunción logramos que se lo declare ciudadano ilustre por parte de la municipalidad y también le organizamos un recibimiento y homenaje con 1.500 estudiantes en la universidad.

¿Cómo continúa la pelea contra la presencia militar de los Estados Unidos en el país y leyes antiterroristas que se intentan imponer en toda la región?

Paraguay se ha transformado en uno de los aliados de los EEUU más importantes de la región. Y la cuestión de los ejercicios militares se dio de la manera más descarada, al punto de que el último contingente que entró a Paraguay por un año y medio, lo hace con inmunidad diplomática, porque fueron considerados por el Estado paraguayo como funcionarios de la Embajada, o sea que se someten a tribunales norteamericanos. Por eso se iniciaron mucha campañas y marchas para que se fueran del país.

En cuanto a la Ley Antiterrorista, esta está vinculada a una política de seguridad hemisférica. Por la vía de la movilización se pudo parar y los parlamentarios que pertenecen a la Alianza impidieron que saliera, al igual que la inmunidad para las tropas. Esa reforma del Código Penal era totalmente de derecha. Esto se ganó en los dos planos: en la movilización y en el plano político-parlamentario, y una de las condiciones para la Alianza es que ellos debían derogar la ley.

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