Entrevista con un filetero marplatense
“Es una paradoja que usemos un traje blanco y estemos en negro”
Lunes 8 de octubre de 2007, por Nadia Mansilla *

En el marco del Seminario de Libertad y Democracia sindical que se realizó en la CTA la semana pasada, el delegado obrero de la industria pesquera marplatense Roberto Villaola dialogó con ACTA y dio numerosos detalles sobre la crisis imperante en su sector laboral, al que pertenece desde hace 44 años.

Roberto, ¿cómo es la situación de los fileteros marplatenses hoy?

Nosotros seguimos manteniéndonos firmes en nuestro reclamo de trabajar dentro de la ley. Cabe recordar que más allá del apoyo de la CTA, estamos desamparados gremialmente porque la empresa para la que trabajamos -Giorno S.A.- nos tiene enmarcados como cooperativistas, por lo que no tenemos sueldo mínimo, cargas sociales, recibo de sueldo ni nada. Todo el conflicto se suscita cuando pedimos la registración laboral, porque desde hace ya 15 años se utiliza de esa manera la figura del cooperativismo. Lo último que pasó fue que el viernes pasado, en una manifestación que hicimos en la puerta del galpón, un compañero recibió un tiro en el pecho. Cuando cayó, nadie se acercó a socorrerlo. La bala le quedó alojada entre el pulmón y el corazón. Tiene 23 años y es padre de dos chicos. Mientras él estaba en terapia intensiva, su mujer nos decía que sigamos la lucha. Su vida corrió riesgo, pero es una costumbre que en nuestros lugares de trabajo los patrones estén armados. También la explotación y la esclavitud. Y encima cuando reclamamos somos reprimidos. Mientras tanto, el gobierno hace publicidades en la televisión sobre el trabajo en regla y nosotros seguimos en condiciones de esclavitud. Es una paradoja que usemos un traje blanco y estemos en negro.

¿Cuál es el presente laboral actual?

Hay conquistas obreras que datan de hace 80 años y que a Mar del Plata no han llegado. Para empezar, hoy nosotros no tenemos un sueldo mínimo, estamos encuadrados como pequeñas cooperativas. Hace ya 20 años que utilizan esa figura para evadir cargas sociales. Y se trata de empresas que tienen una facturación mayor a los 300 millones de dólares, que tienen buques congeladores, buques factorías y están registradas como pymes para encuadrar 80 operarios por sector, cuando en realidad trabajamos todos para la misma empresa. Más allá de la capacidad productiva, nuestro convenio colectivo de trabajo establece, desde el año 75, el sueldo mínimo pero los dueños no lo quieren aceptar. Así como el caso de la firma Giorno, con la que empezó todo este conflicto, hay unas 10 que manejan la industria pesquera que explota nuestro mar con esta figura del cooperativismo que es una vergüenza para todo el mundo. Nunca sabemos cuánto podemos llegar a cobrar. Esta semana podemos ganar 50 o 70 pesos, pero puede haber varios días en los que no hay trabajo. A uno le avisan un rato antes que tiene que ir a trabajar al horario que puede ser de 21 a 4 de la mañana. Además la gente cuando entra a trabajar debe firmar un recibo en blanco, un papel que dice que su salud y cualquier accidente laboral es responsabilidad suya y la renuncia. Cuando se empieza, nadie informa cuánto ni cuándo se va a cobrar. En esas condiciones estamos. Sin ningún tipo de protección, este invierno hemos trabajado con el hielo, con 6 grados bajo 0. Nos tirábamos agua caliente en las botas para que no se nos durmieran los pies. Nos cortábamos los dedos y no nos dábamos cuenta por el mismo frío. Y en la oficina no tenían ni curitas. Hay lugares de trabajo que hasta están cerrados con puertas de barrotes y candados. Es una situación por lo menos esclavizante. Y todo el mundo desconoce que en Mar del Plata, la ciudad feliz, hay esclavos, porque nadie difunde lo que está pasando.

¿Qué respuestas han obtenido hasta ahora?

Ante la laguna que se presenta, no tenemos a quién dirigirnos ni que nos de respuesta. Es una dilación tras otra. Ni siquiera el intendente nos recibió. Desde el Gobierno nos dijeron que el próximo viernes nos iba a recibir el secretario de Pesca, quien no es autoridad competente para solucionar un problema gremial, como debería ser el Ministro de Trabajo. Luego de lo que pasó el viernes, creo que esta situación puede ser de características imprevisibles. El problema es que el ciudadano, el obrero marplatense está impotente. Nadie nos escucha, no hay representación sindical ni para quienes están afiliados a su sindicato. Aquí vemos una empresa que ensucian el nombre de aquellos que llevan con todo el esfuerzo una cooperativa, un estandarte de prosperidad en el mundo, y aquí la usan para explotar a la gente y evadir impuestos, en una ciudad que mantiene uno de los más altos índices de desocupación del país, rondando el 25%. Nosotros hoy contamos con el apoyo de los compañeros de la CTA, pero nuestra representación gremial no existe y en ese sentido estamos desamparados. El sindicato ha afiliado una parte solamente y el resto estamos en negro. Desde que la CTA se acercó a nosotros, nos hemos constituido como cuerpo de delegados y así pudimos manifestar el reclamo en forma conjunta, algo que originó situaciones de represión muy salvaje que se han dado en estos últimos meses. Inclusive con compañeros detenidos. Por eso me llama la atención que esto es hoy, mientras el Presidente habla de Derechos Humanos ante la ONU. Pareciera desconocer que lo que está pasando en Mar del Plata es atroz.


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Redacción

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