
Adolfo Pérez Esquivel nació en Buenos Aires, Argentina, en 1931. Completó su educación universitaria en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en la Universidad Nacional de La Plata. Luego enseñó durante 25 años en los niveles primario, secundario y universitario. Como artista plástico ha producido intensamente en diversos medios y ha exhibido internacionalmente.
En los 60 Adolfo Perez Esquivel comenzó a trabajar con organizaciones populares involucradas en el movimiento pacifista cristiano de Latinoamérica. En 1974 fue elegido coordinador general para América Latina en grupos de base que promovían la liberación del continente por medios no-violentos.
Cuando los responsables del golpe militar de 1976 en Argentina comenzaron una política de represión sistemática, él contribuyó a la formación y el afianzamiento de los lazos entre organizaciones populares que defendían los derechos humanos y apoyaban a las familias de las víctimas.
El Servicio de Paz y Justicia que fundó evolucionó en este contexto, y sirvió como instrumento para la defensa de los derechos humanos a través de la promoción de una campaña internacional que denunció las atrocidades cometidas por el régimen militar.
En 1975, Adolfo Perez Esquivel fue detenido por la policía militar brasileña; luego fue encarcelado en 1976, junto con obispos latinoamericanos y norteamericanos en Ecuador, y también en 1977, en Buenos Aires, en los cuarteles de la Policía Federal, donde fue torturado, retenido sin proceso y liberado recién 14 meses después. En prisión recibió -entre otras distinciones- el Memorial de Paz Juan XXIII. En 1980 se le concedió el Premio Nobel de la Paz por su lucha en favor de los Derechos Humanos y al poco tiempo fue designado miembro del comité ejecutivo de la Asamblea Permanente de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos.
Es presidente del Consejo Honorario del Servicio de Paz y Justicia latinoamericano y de la Liga Internacional por los Derechos Humanos y la Liberación de los Pueblos (Milan, Italia), y miembro el Tribunal Popular Permanente. Entre otros trabajos publicó Caminando Junto al Pueblo (1995), donde relata sus experiencias con la no-violencia en América Latina. En la actualidad, Esquivel dedica su tiempo a la Fundación Servicio, Paz y Justicia (SERPAJ) y al Proyecto Aldea Niños para la Paz que atiende a numerosos menores en estado de riesgo social.
Pérez Esquivel también ha contribuido con numerosas misiones internacionales, como "Barco por la Paz a Nicaragua", "Barco por la Solidaridad a Polonia" y campañas de resolución de conflictos en Sudáfrica, Afganistán, Oriente Medio y Tíbet, entre otras.
Como persona que ha recibido el Premio Nobel de la Paz muchas veces le han preguntado por "algunos de sus compañeros de galardón". Esquivel ha destacado la colaboración intensa que mantiene con algunos de ellos, pero ha asegurado que, por ejemplo, con Henry Kissinger, ex secretario de estado de los Estados Unidos, no tiene nada que ver, "no comparto nada con él".
El premio Nobel de la Paz se ha mostrado de acuerdo con el perdón, nunca con el olvido. También ha explicado que para llegar al perdón de los asesinos, de los torturadores, de aquellos que causan tragedias y penurias, "tiene que haber pasos de arrepentimiento, de derecho de verdad y justicia, de reparación del daño causado". Sin embargo, se ha mostrado contrario a guardar odio "porque nos lleva a la destrucción de nosotros mismos". Para Esquivel es necesario mantener abiertas las puertas de la reconciliación, pero ha insistido en la obligación de recordar, de tener memoria, para evitar que se cometan los mismos errores y para comprender los tiempos presentes.
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