Territorio: Morón
La Cantábrica
Jueves 11 de octubre de 2007, por Tabare-redacción CTA *

Fábrica metalúrgica que llegó a albergar unos 8000 obreros. Trabajo y prosperidad. Un barrio de casitas que fueron creciendo al calor de los hornos y de esa apuesta a país industrial que venía levantando bandera. Era como el pulmón de un sueño. La Cantábrica. No todo, pero mucho de Morón giraba alrededor de la economía que generaba esa fábrica. desde antes del 45 pero que el peronismo le dio el impulso como para modificar las estructuras sociales y culturales del país y sobre todo, modificar los pueblitos casi rurales que se adormecían al son de las cosechas y la producción agropecuaria. Como Morón.

Todo lo modificó el sueño. La cantábrica fue parte de ese símbolo. Se extendió, de pueblo pasó a ciudad y la marea migrante borró las últimas fronteras y todo fue comido por ese denominador común que se llama Gran Buenos Aires. Ese espacio que desde Buenos Aires, desde adentro de la General Paz, aparece como indescifrable, sin historia ni personalidad propia.

Es la visión contra la cual, desde la CTA, luchamos. La idea es integrar ese gran territorio humano en su individualidad. Lo diferente y propio. Y Morón emerge como una perla próspera, a primera vista, como asfaltada, sin la pauperización social que se ve en otras zonas del conurbano. No es tan así, pero tiene ese casco histórico alrededor de la estación de tren, una joya en la línea del oeste. Como que se está sobre la pampa, el campo, ahí nomás.

Volvamos a la Cantábrica.

Luego el golpe, la historia que arrastramos desde el 55 al 76 cuando sí, ya con Martínez de Hoz en el ministerio de Economía, lo poco que iba resistiendo, capotó. Y La Cantábrica dejó a los miles de obreros en la calle. No fue suficiente la resistencia ante una dictadura feroz que escatimaba sangre de trabajador para lograr su objetivo: desarticular el movimiento popular. Los obreros desocupados, tuvieron, muchos, que vender las casas, volver después de una generación, a la villa. Es la marca de aquella época. Expulsar trabajadores a la banquina.

En el año 1992, después de 90 años de trabajo, La Cantábrica -pasó a ser un recuerdo de lo que alguna vez había sido el progreso. Bueno. Por suerte o por merecimiento, hoy ese gigante no es un shopping. Ahí se gestó una reconversión como Parque Industrial para pequeñas y medianas empresas, con intervención del estado municipal y provincial.

En 1996 se compró el inmueble y se iniciaron las gestiones para la creación del EPIBAM, ente a cargo de la implementación del proyecto y de la administación, compuesto por la Provincia de Buenos Aires, el Municipio de Morón y la Unión Industrial del Oeste. Lo pagó el Estado provincial y las empresas se lo fueron pagando a cambio de los títulos de propiedad.

Al año siguiente, se hicieron las refacciones para adecuarlo a las 45 empresas industriales, de servicio e instituciones que hoy lo ocupan. Son todas Pymes, a excepción de Siderar. Con la refundación de este espacio, se mantuvo la actividad industrial y se aumentó la tasa de ocupación en la zona y el nivel de los pequeños y medianos empresarios que aquí llegaron. Hoy existe una gran potencialidad de lugar por la cantidad de empresas que buscan radicarse aquí y que hoy tiene posibilidades de ampliación hacia otros terrenos de los alrededores”.

Son marcas. Y el oeste tiene las marcas de la historia del país. De una casita de tejas, ya viejas, como torcidas por el tiempo, un hombre viejo. Está justo ubicado a espaldas de la fábrica, por que para José Antonio Aurelio, 75 años, esa pared “sigue siendo la fábrica”. Y cuenca. NO del esplendor, sino del dolor que fue ver caer ese eje de su vida. Al final éramos 25 operarios. Ya era un galpón. Estar ahí, escuchando el chasquido de los tornos, ver las palomas volando al reflejos del sol. No sé. Hay cosas que no tendrían que ocurrir.

- Pero suceden.

Sí. Suceden. Ahora ha renacido. No es lo mismo. Antes todos vivíamos alredeor de la fárica, los fines del semana íbamos al club con toda la familia. Miles. Después, los que se fueron, que vendieron. Se ha vuelto como un barrio de ricos. Y esto, cada casa, la hicimos los trabajadores.

- Todo tiempo pasado.

- Es el pasado. Yo extraño. Ser viejo me parece que es eso, extrañar. Pero bueno. No quiero aburrirlo. Fue algo hermoso, lindo.

- Y ahora está renaciendo.

- No me queda sino decirle que sí. Yo estoy viejo. Queda eso no. Falta ls dsirena llamando a los turnos. Yo, muchas veces, en la noche, me parece que la escucho.

- No se ponga triste.

- La Cantábrica.. sí, a veces. No siempre. Usted preguntó y me mandó al pasado. Ahora cuido mis plantas. Y tengo cinco gatos.

recibir ACTA en tu correo electrónico

Piedras 1065 - Ciudad de Buenos Aires - República Argentina

(5411) 4307-6932 - prensa@cta.org.ar - www.cta.org.ar


sitio desarrollado en SPIP y alojado en www.redcta.org.ar