
La mayoría de las experiencias de niños y jóvenes indígenas en sus primeras relaciones por fuera del ámbito de la comunidad, dan cuenta de lo dificultoso de ese proceso. El ingreso a la escuela, es el que particularmente se ve obstaculizado por las demandas sociales, ya que muchas de ellas no pueden ser interpretadas a partir de sus concepciones del mundo.
![]() * Secretaria de Educación y Cultura, Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA-CTA). |
Más aún la escuela suele deslegitimarlas ante la dificultad para generar espacios pedagógicos que propicien la circulación de los conocimientos de las comunidades.
Ante el ninguneo histórico, los niños indígenas silencian su lengua, ocultan sus prácticas sociales, aprenden rápidamente que la supervivencia está vinculada con “dejar de ser, para empezar a existir”.
Los pueblos originarios siguen denunciando que aún no existe en todo nuestro país la educación bilingüe, que son despojados del idioma ancestral, rechazan que sus hijos tengan que estudiar como prócer a Julio Argentino Roca y como hazaña la Campaña del Desierto, donde se asesinó a miles de habitantes originarios. “Es como si a los hijos de los desaparecidos se les hiciera estudiar a Videla como héroe” .
Con una lucha colectiva de organizaciones sociales, sindicales, de derechos humanos, estudiantiles, de pueblos indígenas, hemos avanzado en obtener nuevas leyes de Educación: Nacional y de la Provincia de Buenos Aires, en las cuales incluyen capítulos de educación intercultural.
En el capítulo de la ley nacional se plantea que se “garantiza el derecho constitucional de los pueblos indígenas, conforme el art. 75 inc. 17 de la Constitución Nacional a recibir una educación que contribuya a preservar y fortalecer sus pautas culturales, su lengua, su cosmovisión e identidad étnica; a desempeñarse activamente en un mundo multicultural y a mejorar su calidad de vida”. Tenemos un nuevo programa de lucha, lograr que la letra de la ley se cumpla fielmente.
A más de 500 años de la conquista, muchas comunidades indígenas a pura resistencia y lucha han conservado sus culturas, sus lenguas, sus formas organizativas, su cosmovisión. Pero por la pobreza, la falta de trabajo, de oportunidades de vida digna, algunos de sus miembros se vieron obligados a migrar, a perder su identidad, a aculturarse.
En ese proceso, como pueblo, como nación, se nos va destruyendo la cultura, se fragmenta la construcción colectiva de conocimientos, se van produciendo fracturas en los puentes de trasmisión de la memoria histórica.
Hoy, como pueblo impugnamos aquellas institucionalidades que nos impusieron las diferentes colonizaciones, estamos en la búsqueda de diferentes formas organizativas que nos posibiliten definir colectivamente hacia dónde vamos, construir nuestro proyecto de país, integrarnos en un proyecto común con nuestros pueblos hermanos de Latinoamérica. En ese proceso vamos aprendiendo y asumiendo de dónde venimos, como se fue constituyendo nuestra identidad.
Investigadores de la UBA; mediante análisis genéticos determinaron que el 56 % de los argentinos tenemos antepasados indígenas, parcial o total. El 44 % restante tiene orígenes mayoritarios europeos.
Un informe acerca de la investigación publicado en un diario de circulación nacional describía que: “El análisis implicó leer los códigos inscriptos en el ADN mitocondrial, que aportan todas las madres, y en el Cromosoma Y, que sólo tienen los hombres y que les legan los padres. Y, que al no combinarse durante la unión para crear un nuevo ser, permanecen inalterables en las distintas generaciones”. Y cerraba preguntando acerca del mito fundacional cuestionado por la investigación: ¿Habrá que borrar esa parte de las guías de viaje y enciclopedias que dicen que más del 85% de la población argentina es de origen europeo?
En sí misma esta pregunta, expresa las reticencias, de un número importante de argentinos, a convalidar un origen e identidad común, su inscripción latinoamericana, conocimientos ancestrales colectivos, y da cuenta de años de políticas de dominación que intentaron borrar las reales huellas de nuestra historia.
“La trasmisión intergeneracional de la “Conquista de América” se va a asentar en una visión egocéntrica en la que el otro será negado o asumido como inferior e imperfecto, concepción que estigmatizará y oprimirá a los pueblos diferentes de este continente por siglos, concepción a la que hombres de las distintas ciencias contribuirán a argumentar y conformará la estructura ideológica de la clase dominante en nuestro país.
Se convertirá en doctrina que los centros de poder utilizarán como dirección de las políticas de exclusión de las mayorías. Luego de los pueblos originarios, padecerán el mismo proceso de discriminación, exclusión y la mayoría de las veces exterminio: los negros, los gauchos, los inmigrantes, los pobres.”
En textos anteriores, expresábamos que “tenemos una deuda en nuestra identidad como pueblo y no será saldada sino integramos la identidad, la cosmovisión, la historia, la cultura de todos los pueblos originarios a nuestra memoria histórica colectiva, a nuestra identidad como Nación”.
saldaremos la deuda colectivamente
...... si dejamos de concebirnos sólo como un pueblo que “bajó de los barcos”, y reconocemos que una parte de nosotros estaba aquí desde hace más de 40.000 años
....... si asumimos que en el 1.400 éramos más de 70 millones de habitantes en América, y que la conquista produjo el primer genocidio en estas tierras, fue antecedente de diferentes ..... la nefasta dictadura de los 70.
....... si enseñamos a las nuevas generaciones “la verdadera historia”, si les contamos qué representaron las luchas de los pueblos originarios en diferentes tiempos históricos , y quienes fueron entre otros de Tupac, Juan Calchaquí, Calfucurá,
....... si logramos que el hambre, la pobreza, la desnutrición y la muerte de niños y adultos de las diferentes comunidades originarias, no se naturalice, para que no se transforme en un nuevo genocidio.
....... si en este presente transformamos la vida cotidiana de nuestros pueblos indígenas tanto de Argentina como de América Latina.
........ si continuamos persistentemente nuestra lucha contra aquellas políticas que intentan ratificar una y otra vez la explotación de los pueblos, el saqueo de sus tierras, la destrucción de su biodiversidad, de los recursos naturales, el avasallamiento de su cultura y de su historia.
Tenemos que trabajar con convicción desde una concepción amplia, desaprender y reaprender y en ese proceso seguramente construiremos con más organización y unidad popular, la posibilidad cierta de ir transformando la realidad social de nuestro pueblo. Será entonces posible otro futuro, con trabajo, con salud, con educación, sin excluidos, sin pobreza y más que nada en estos tiempos, seguiremos batallando contra las políticas de dominación y sometimiento.
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