Entrevista a Ignacio Concetti, secretario de Derechos Humanos de Suteba Florencio Varela
La organización estudiantil en las escuelas
Viernes 19 de octubre de 2007

En respuesta a la "evaluación integradora", en el 2005, los estudiantes de Florencio Varela empezaron a tomar la calle espontáneamente. Los docentes comprendieron que había que acompañar este proceso porque se trataba de sus alumnos, los que estaban en sus escuelas.He aquí la entrevista realizada a Ignacio Concetti, secretario de Derechos Humanos del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba-CTA)

¿Qué actividades propiciaron desde el Sindicato para la organización de los Centros de estudiantes?

La historia comienza mucho antes de que nosotros intentáramos impulsar organización estudiantil en las escuelas de nuestro distrito, y esto tiene que ver fundamentalmente con el espíritu cuestionador y crítico, intrínseco a la juventud, en nuestras escuelas. En el 2005, cuando los pibes sintieron que se intentaba avanzar con la aberrante herramienta de exclusión educativa que fue la Evaluación “desintegradora”, como los pibes sarcásticamente la rebautizaron, en Florencio Varela empezaron a tomar la calle espontáneamente teniendo como epicentro y espacio público de reunión una plazoleta/rotonda que en Varela se conoce como la Curva de Berraymundo, justo frente a la EE T N°4 y la EEM N°6. Ese fue el punto de partida que nos hizo comprender a los compañeros que este proceso había que acompañarlo, nuestra responsabilidad no era solo estimular la organización construyendo espacios desde nuestras intervenciones pedagógicas en el aula, esto ya tenía que ver con el ejercicio concreto del derecho a organizarse dentro y fuera de la Escuela Pública, el derecho a juntarse con otros y no por eso ser considerados “peligrosos” por que los pibes se animaran por fin a cuestionar la norma instituida por los adultos.

Algunos habíamos olvidado que una juventud que no cuestionara y fuera respetada en sus cuestionamientos era una juventud condenada a sostener el statu quo y el “está todo bien” mientras en la escuela veíamos como los chicos iban quedando en el camino y sin oportunidad de revertir las biografías que ya les había anticipado algún nefasto funcionario que pensó que la “calidad educativa” era sinónimo de “asepsia pedagógica”, sin que la evaluación en nuestras escuelas estuviera impregnada de ideología.

Por todo esto, lo primero que decidimos fue habilitar espacios de escucha real del conjunto, del conjunto más amplio que pudiéramos garantizar desde nuestro sindicato y los compañeros que estaban pensando junto a nosotros en las escuelas como hacernos cargo de este diálogo que no tenía que interrumpirse con los alumnos.

¿Qué respuestas obtuvieron de los establecimientos educativos?

Con las escuelas secundarias básicas y medias el ida y vuelta para pensar en los espacios de escucha fue permanente, compañeras y compañeros directivos y profesores consolidaron un espacio para pensar desde el sindicato las dinámicas, la acción y la toma de decisiones con debate con otros, no desde la soledad en “el cargo” o dentro del aula. Ese fue otro aporte que no se podía desdeñar ni desconocer, acá era importante pensar con quienes conducen las escuelas y con los profesores. Hubo y hay permanencia consolidada en un ámbito específico, con tiempos específicos y con acciones previstas y articuladas en función de una idea fuerza: constituir un espacio de escucha.

Organizar y convocar a un Encuentro Distrital de Delegados implica el indagar en nuestras concepciones qué representaciones tenemos incorporadas acerca de los alumnos con su propia organización en la escuela. El convocar Delegados propuestos por los propios alumnos y con real ejercicio de participación en la representación de sus compañeros, solo eso, ponía un conjunto de supuestos básicos compartidos entre todos nosotros. Si en nuestras propias escuelas no acompañábamos, estimulábamos y habilitábamos la organización, los chicos no iban a empezar solo porque dijéramos de nosotros mismos que “éramos muy democráticos porque los chicos podían organizarse si querían”. En las escuelas, todos los compañeros que participaron en la organización del primer Encuentro de Delegados, que fue descomunal en la forma y fuerza en que los pibes hicieron circular sus propias palabras, tomaron decisiones importantísimas que pusieron a los alumnos en una situación de comunicación diferente con el universo de los adultos-docentes.

Decirles a los pibes “tu derecho es decirme lo que pensás y lo que sentís, me importa aunque los palos también sean para mi”, es algo que hay que decir cuando uno está muy seguro, porque el nivel de frustración que puede generar nuestra ambigüedad o la duda implica la “frustración del otro”, y “el otro” es el pibe que ya tiene un motivo menos para confiar en la Escuela, o sentirla como propia. Creo que esto fue lo que muchos nos bancamos, saber que el diálogo, y sobre todo en una relación asimétrica, se construye con tolerancia y con sinceridad recíproca. Por nuestra doble condición, la de adulto y educador, la responsabilidad que tenemos en nuestras manos de que esto sea así es enorme.

¿En qué consistió la participación de los estudiantes?

Los estudiantes fueron elegidos por sus propios compañeros de curso. Cada escuela participó con sus alumnos, un delegado y un subdelegado por sección en cada uno de los Niveles: Secundaria Básica, Tercer Ciclo, Polimodal, Media, Técnica, Adultos y Agraria.

Una de las emociones más fuertes que tuvimos en el Encuentro fue escuchar el saludo del Centro de Estudiantes de la Unidad N° 24, del distrito de Florencio Varela. No habían podido, por razones obvias, estar presentes. Pero una de sus profesoras sí. Entonces, leyó las palabras de los presos que se encuentran culminando la secundaria. El Centro de Estudiantes lleva el nombre “Azucena Villaflor”.
Asistieron un total aproximado de novecientos estudiantes de cuarenta y dos escuelas, con un centenar de profesores que los acompañaron y también participaron del Encuentro.

Los alumnos protagonizaron un panel de Experiencias de Organización Estudiantil que mostraba, a través de sus relatos, el “estado de situación”. Intervinieron Florencia Camaño (E.EM N°7), Andrés Coria (EET N°1) y Santiago Petrizzo (ESB N°42), cada cual tuvo su tiempo para contar cómo habían experimentado la movilización en repudio a la Evaluación Integradora, cuáles eran las dificultades de legitimar y dar vida dentro de la organización escolar a la organización de los jóvenes y estudiantes, cómo se vinculan y en torno a qué deseos y objetivos lo hacen. Lo que dijeron los chicos permitió que todo se convirtiera en un debate. Lo formidable fue el ver cómo tomaban la palabra, la elocuencia y responsabilidad con las que fueron desgranando sus preocupaciones y reclamos. La consigna que habíamos planteado fue lo suficientemente amplia como para que ninguno se sintiera excluido del uso de la palabra. Alrededor del mediodía se paso al trabajo en las comisiones que llegaron a ser veintiséis que se distribuyeron en cuanto espacio disponible hubiera en el edificio de la escuela, una escuela técnica.

Sobre las tres de la tarde se pasó al plenario general en donde un delegado elegido por los alumnos leyó las conclusiones bajo el lema “Desde la escuela que tenemos hacia la escuela que queremos”. En cada ámbito de trabajo hubo un coordinador adulto, docentes de los EOE de las escuelas del distrito. Todos tuvimos la posibilidad de expresarnos, también los docentes, quienes tuvieron su ámbito específico para el debate y puesta en común.

¿Qué logros obtuvieron?

El espacio de encuentro fue un logro en sí mismo, tuvo mucha mística para todos los que participamos en su organización, en el quehacer concreto, cada carpeta para cada alumno, preparar las viandas para tantos, organizar la acreditación de todos, el recorrido de once micros, etc., el proyecto en acción con tantos compañeros de las escuelas participando. En términos de la consolidación de organización el logro tampoco es menor. A esta altura ya se ha realizado el primer regional del Segundo Encuentro Distrital.

Dadas las experiencias y los lugares en donde los pibes afianzaron su sistema de representación tuvimos el criterio de promover el fortalecimiento, acercamiento de las experiencias, entendiendo que la “territorialidad” es otro concepto a tener presente cuando pensamos en organización de los jóvenes. Incluso para que ésta atraviese a la escuela. Los estudiantes también tienen su “propia vida” más allá de pasar por la escuela y ser el lugar en donde entremos en contacto con una parte de esa vida que conocemos muy poco, por diversas razones. Los chicos también están en el barrio, en sus calles, en el club de fútbol, en el comedor, en el taller de folklore, en la esquina con su murga, etc.

Pero, bien, logros fueron las movilizaciones hacia el Consejo Escolar en reclamo de la reparación o provisión de calefactores, instalaciones eléctricas, mobiliario, servicio alimentario, etc...

Reivindicaciones que en diversas instancias tuvieron respuesta con la materialización parcial de lo que los pibes exigían, porque, y esto es lo que nos obliga, entre otras cosas, a seguir acompañando: no todas las escuelas han tenido por parte de las autoridades locales las respuestas a las necesidades y a su carácter urgente.

Pudimos presenciar lo que siempre evocamos y deseamos ver, adolescentes y jóvenes que defienden su dignidad, y para poder hacerlo tuvieron que avanzar en algún tipo de organización que les permitiera expresarse colectivamente y a través de quienes ellos mismos eligieron como portadores de la voz del conjunto. Los estudiantes lograron mantener diversas entrevistas con los consejeros que han quedado documentadas en diversas actas de las cuales conservamos copias en el Suteba, también han llegado a hacer sus planteos a través de la representación de sus Delegados durante un extenso corte de la Avenida Mosconi, cuando se negaron a la implementación de la Evaluación Integradora en los términos en que esta se definía desde la rama de Polimodal, llevada adelante por Jorge Levoratti, casualmente ex_director de la EEM N°6, lugar en donde los alumnos mantuvieron una reunión con la Jefatura Distrital, Supervisores y Directivos, obteniendo algunas reivindicaciones.

Sumaron su esfuerzo al nuestro por hacer visibles la miopía de la gestión del Consejo Escolar local y sus consecuencias reales. En ese sentido hay que pensar los logros.
Luego, los vinculados a la modificación y transformación de nuestras prácticas como educadores, construyéndolas con ellos mismos, tienen distintas expresiones y magnitudes. Hay docentes que en la soledad del aula construyen esos logros con lo alumnos pero el contexto escolar es, en sí mismo, adverso. Lo que sigue impidiendo que los chicos construyan una orgánica propia aún respaldados por un docente que entiende que la “organización” es algo que también se debería aprender en la escuela por algo fundamental, porque no hay muchos lugares más en donde haya condiciones mínimas para aprender a organizarse cuando tenes doce, trece o dieciocho años.

También están las experiencias en donde la escuela en su conjunto apuesta a éste protagonismo ineludible del alumno, y su incidencia en el Proyecto Cultural de la escuela, “soldado” a la defensa de su derecho social a la educación. Son las menos, pero las hay...

¿Cómo se multiplicó la experiencia?

Hoy estamos transitando el desarrollo del Segundo Encuentro que apunta a fortalecer lo existente y a promover más organización. También el debate se profundizó.
Hay un balance de todo un año de “prácticas de los delegados” en torno a los objetivos que se expresaron el año pasado en el Primer Encuentro. Hay un balance que pasa por el adentro de la escuela y otro que les exige a los pibes el pararse en puntas de pie para ver lo que está pasando más allá de la escuela de su barrio. Esto permite que los pibes repiensen, revisualicen objetivos y que evalúen sus prácticas en la consecución de los logros. Una pavada, ¿no?

Nuestra tarea sigue siendo escuchar, acompañar y contener, son nuestros alumnos. No están en otro lado, están en nuestras escuelas.

Fuente: Revista La Educación en nuestras manos de Suteba-CTA

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