Discutir un nuevo modelo de distribución de la riqueza
Viernes 19 de octubre de 2007, por Hugo Yasky *

Desde la CTA planteamos dos iniciativas, una si se quiere es más estratégica: llegar a una Constituyente Social que nos permita discutir desde los representantes de los distintos sectores (trabajadores, pequeños productores, pueblos originarios, desocupados, jubilados, jóvenes) de todas las provincias, un nuevo contrato social, una propuesta de país que tenga la capacidad de discutir un nuevo modelo de distribución de la riqueza, sustentado en la Justicia Social y un nuevo modelo productivo que tenga que ver con esa distribución.



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secretario general de la CTA.

Por el otro lado, estamos impulsando, ya lo hicimos con una primera marcha que se hizo en Buenos Aires con más de 20.000 compañeros participando: la Paritaria Social para la distribución de la riqueza.

Es una especie de articulación de distintas fuerzas del campo popular, sobre todo movimientos sociales, trabajadores, pueblos originarios y desocupados, que tenga la capacidad de imponer en la agenda política el tema de la distribución de la riqueza como cuestión central, que después se tiene que desgranar en una serie de propuestas.

El tema de asegurar un ingreso ciudadano independientemente de la relación laboral, si es en negro, si es registrado o si no hay trabajo, para nosotros es clave. En el modelo que nosotros vivimos se generan zonas de exclusión que provocan lo que sucedió por ejemplo en el Chaco en estos días, y que seguramente no debe ser nuevo. Lo nuevo es que por ahí hay capacidad de anunciarlo: la muerte de compañeros y compañeras de los pueblos originarios.

La situación que vimos en el Chaco es, en líneas generales, similar a la que se ve en el NOA, sobre todo en algunas provincias que tienen una estructura semifeudal, en términos de distribución de la tierra. Hay un avance arrollador que tiene relación con el modelo agroexportador: el cultivo de la soja, ahora aparece el cultivo del maíz vinculado al biocombustible, aparece el azúcar vinculado al tema de la alconafta.

Esto va produciendo una especie de arrasamiento de las pequeñas comunidades que, paradójicamente, cuando estaban en el olvido sobrevivían por sus propios medios en tierras en donde de alguna manera encontraban su sustento, porque la cultivaban o porque recolectaban.

Hoy, esas comunidades están siendo arrinconadas y la gran paradoja se da en que un país que exporta alimentos a millones en otras partes del mundo, somete al hambre a esas comunidades, justamente para sostener este modelo productivo concentrado del agro. Que además, expulsa a los habitantes, porque también los compañeros pequeños productores agrarios empiezan a ser expulsados.

Directamente se le arrienda sus tierras, van abandonando sus formas de supervivencia, de producción. Entonces creo que de esta recorrida surge la necesidad imperiosa de poner esto como un tema de resolución inmediata en la agenda de los gobiernos de las provincias y también, en la agenda del gobierno nacional. Es insostenible la situación de las pequeñas comunidades agrícolas en estas provincias.

Y además es realmente intolerable el hecho de que en un país que tiene semejante nivel de excedente en términos de divisas, producto de las agroexportaciones, no tengamos la posibilidad de definir políticas públicas para sostener la posibilidad de un modelo alternativo que haga que estas comunidades no queden condenadas a desaparecer.

Estamos discutiendo estrategias: modelos productivos, modelos de organización, modelos de incidencia sobre las políticas públicas, modelos de interpelación a la sociedad, modelo de disputa cultural. Esta discusión integral es la que tenemos que dar en todo el país.

Esto iría dándole la forma a la Constituyente Social, que se irá armando sobre la marcha y será eficaz en la medida que nos permita a todos los que somos militantes del campo popular, encontrar razones y sobre todo caminos.

En realidad ese es el gran tema de la acumulación de fuerzas del campo popular. Creo que nosotros tenemos muchos diagnósticos, muchas razones y estadísticas y lo que nos falta es la fuerza social organizada como para que nuestra palabra no solamente se escuche sino que incida en las decisiones que se toman.

Creo que ese es el gran tema de la Constituyente Social: la unidad del campo popular, con objetivos claros y con disposición de dar batalla para ir avanzando.

Fragmento de declaraciones periodísticas formuladas el 13 de octubre al Diario de la Región de Resistencia, Chaco, empresa recuperada por sus trabajadores, afiliada a ANTA-CTA

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