Derechos Humanos
Comenzó ayer el primer juicio oral por los crímenes cometidos en la ESMA
Viernes 19 de octubre de 2007

Los cinco hechos por los que este jueves comenzó a ser juzgado el ex prefecto Héctor Febres constituyen sólo una parte de los miles de delitos cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), considerada la mayor cárcel ilegal de América Latina durante la dictadura.

Con el ex prefecto Héctor Febres sentado en el banquillo de los acusados comenzó ayer el primer juicio oral y público contra represores que actuaron en el centro de detención que funcionaba en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), durante la dictadura argentina (1976-1983), considerada la mayor cárcel ilegal de América Latina en esa época.

Este es el cuarto proceso en causas reabiertas, tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y en los juicios anteriores ya fueron condenados el ex policía Julio "el turco Julián" Simón, el ex comisario de la bonaerense Miguel Etchecolatz y el ex capellán de esa fuerza de seguridad Christian Von Wernich.

En el nuevo juicio a cargo del Tribunal Oral en lo Federal Cinco, Febres, también conocido como "Selva" por reunir el salvajismo de "todos los animales juntos", según algunas de sus víctimas, está acusado por los secuestros y torturas de Carlos Lordkipanidse, Carlos García, Josefa Prada de Olivieri y Alfredo Margari., fueron precisamente ellos, los sobrevivientes de ese destino, quienes hicieron la primera denuncia contra Febres en 1987.

Además de este primer juicio a un miembro de la ESMA, otro medio centenar de integrantes de sus "grupos de tareas" esperan ya procesados, y en su mayoría detenidos, el comienzo de juicios orales trabados hasta ahora.

El Casino de Oficiales de la escuela naval, convertida ahora en Museo de la Memoria, albergó durante algo más de tres años, entre 1977 y 1981, a unos 5 mil secuestrados. La mayoría de ellos terminó siendo arrojados con vida al mar en los "vuelos de la muerte", entre los que se contaron casos de trascendencia mundial, como el de las monjas francesas apresadas junto al grupo original de la Madres de Plaza de Mayo.

Cerrar heridas con justicia

Y a propósito, las Abuelas de la Plaza de Mayo compartieron este jueves en Quito, a través de una muestra gráfica que se inauguró en el Centro Cultural Metropolitano, el dolor que produjo la dictadura en Argentina, con el fin de que ésta no se repita en ningún otro país del mundo.

Esthela de Carlotto, presidenta de dicha organización, dijo que lo que se pretende es "compartir este dolor que nos acompaña desde que llegó la dictadura en Argentina, que consistió en el secuestro y muerte de 30 mil personas y el robo de bebés nacidos en los campos de concentración".

Sobre el dolor de la dictadura, la Abuela de Plaza de Mayo añadió que quieren cerrar "heridas pero no con el olvido sino con la justicia", y agregó que presumen que tendrán en el próximo gobierno de su país el mismo apoyo que el actual, más aún ante la posibilidad de que sea liderado por Cristina Fernández, esposa de Néstor Kirchner.

El gobierno de Kirchner ha emprendido una cruzada por la justicia en su país, logrando al menos remover el cómodo olvido al que habían sido sometidos muchos de los casos de abusos cometidos durante el período dictatorial de su país.

Pero pese a los esfuerzos del Ejecutivo y del Poder Judicial, algunas organizaciones de derechos humanos han criticado el hecho de que Febres sea el único acusado en este juicio y que sólo se estén tomando en cuenta cuatro acusaciones.

Esos grupos estiman que unas 5 mil personas fueron torturadas -y muchas de ellas asesinadas- en la ESMA, donde también funcionó una maternidad clandestina en la que decenas de madres detenidas dieron a luz a bebés de los que las fuerzas de seguridad se apropiaron ilegalmente.

Testigo desaparecido

Por otra parte, organizaciones agrupadas en el Encuentro Memoria Verdad y Justicia, junto al colectivo Justicia, ya se pronunciaron frente a los Tribunales de Comodoro Py, lugar donde es juzgado el prefecto Héctor Febres por delitos de lesa humanidad.

"Nadie se tiene que olvidar que hay en la Argentina un testigo desaparecido y en esas condiciones estamos empezando un nuevo juicio", dijo Myriam Bregman, abogada del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos.

Sobre el procedimiento judicial que se realizará a raíz de una denuncia de un cuerpo, presumiblemente del testigo del caso Ethecolatz, Jorge Julio López, que se habría arrojado en un relleno sanitario en Bahía Blanca, Bregman sostuvo que "estamos expectantes como tantas otras veces, pero tenemos que esperar que se haga una evaluación seria".

En tanto, en La Plata, la Multisectorial de esa ciudad realiza el reclamo por "aparición con vida ya, juicio y castigo a todos los responsables del secuestro de Jorge Julio López" con un acto en la Plaza San Martín.

López desapareció el 18 de septiembre de 2006, en la localidad platense de Arana, el día que iba a presenciar los alegatos en el juicio en el que el Tribunal Oral Federal condenó al represor Miguel Etchecolatz a la pena de reclusión perpetua.

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