
La secretaria de Juventud de la CTA, Belén Rodríguez, sostuvo que "una vez más los jóvenes estamos en la calle. Como siempre que lo reclamó nuestra historia; para conquistar nuestros derechos, para decir nuestros sueños, para gritar nuestras rebeldías, para parir nuestro futuro. De frente ante los que deben representarnos, pero sobre todo, abrazados a nuestros compañeros, a los de hoy, y también a los que nos precedieron en la maravillosa lucha por liberar nuestra Patria. Por eso para poder comprender esta propuesta colectiva es necesario releernos como hijos de un proceso".
La joven dirigente chaqueña agregó: "Desde el lado del pueblo, nos dimos, diversas formas de organización que plantearon la disputa abierta por la construcción de una patria distinta y con justicia social".
A su juicio, "uno de los objetivos que buscó la última dictadura militar fue el de eliminar toda esa generación de jóvenes que organizaban la lucha. De los 30.000 desaparecidos, el 60 % eran menores de 30 años. Los números no han cambiado mucho. Hoy de cada 10 presos 6 son jóvenes, de cada 10 desocupados 6 son jóvenes".
Rodríguez indicó luego que "no sólo crecimos durante el despojo y el neoliberalismo, también nos criamos al calor de las múltiples batallas de la resistencia. Esa que fue jalonada por la trinchera de Cutral-có, por el heroísmo del Matanzazo, por la Marcha Grande por el trabajo, por la dignidad de la Carpa Blanca, por los miércoles de nuestros jubilados, por los escraches a los genocidas, por las luchas contra el gatillo fácil y la impunidad, y por ese quiebre histórico de diciembre del 2001 donde ocupamos plenamente las calles para decir basta".
La titular de la Secretaría de la Juventud fue contundente: "Somos Hijos de los compañeros desaparecidos, eliminados por soñar y construir una sociedad en que las mayorías estén incluidas. Los que luchan por conseguir cárcel, común y efectiva para los milicos y sus cómplices, los que luchan por la restitución de la identidad de nuestros hermanos apropiados. Somos los estudiantes que resistimos el proyecto educativo privatista, mercantilista y transnacionalizante, cuyo objetivo central era destruir por completo la educación pública, masiva y gratuita, para ponerla al servicio de las grandes empresas y no del pueblo, generar un sistema educativo elitista y eliminar la visión estratégica de la educación como derecho social".
Rodríguez reivindicó a la Juventud de la CTA como"la juventud trabajadora que resistió la terrible destrucción de la industria y del estado público, que luchó y lucha contra la precarización y flexibilización laboral, contra los contratos basura y contra la infame desocupación que destruyó el tejido social y sepultó a millones de argentinos en la pobreza e indigencia. Somos los trabajadores que, cuando nos querían robar hasta nuestra condición de laburantes, dimos el grito de Burzaco y comenzamos a construir una central que contenga y organice no sólo los empleados formales".
Tras cartón añadió: "Somos los que peleamos día a día para que miles de jóvenes trabajadores tengan el derecho a decidir como organizarse gremialmente en el marco de la Libertad y Democracia Sindical. Somos los que construimos el FRENAPO (Frente Nacional Contra la Pobreza) como una de las expresiones más avanzadas de la unidad del campo popular en la etapa de la resistencia contra el modelo".
Según Rodríguez, "somos conscientes de que años de despojo neoliberal y la falta de políticas más activas para revertir estas consecuencias, nos plantean como jóvenes el compromiso de organizar nuestra fuerza para avanzar en las transformaciones, planteando que existe una Agenda Social Pendiente de la Juventud para disputar con los sectores dominantes, que en nuestro país continúan beneficiándose con esta coyuntura político-económica".
A la hora de abundar en ejemplos, dijo que "los sectores empresarios comenzaron a producir más, pero con una mano de obra cada vez más precarizada en la mayoría de los casos. La impunidad continúa. Hasta el día de hoy solo tenemos dos condenados en el marco de los juicios por el Terrorismo de Estado mientras la totalidad de los genocidas siguen procesados sin sentencia, en cárceles vip o caminando libres por la calle. Más de 400 jóvenes apropiados por los genocidas siguen sin conocer su verdadera identidad. Los sectores mafiosos y autoritarios continúan operando impunemente como en la desaparición de Julio López y en los casos de violencia institucional. La Educación Pública sufre un desfinanciamiento estructural, y la permanencia de la Ley de Educación Superior, que impide romper con la concepción mercantilista en materia educativa. La injusta distribución de la riqueza sigue generando desigualdades. La corporación política continúa gobernando en los distintos niveles del Estado. Los dueños del poder siguen generando nuevos método de control social como el paco principal herramienta de destrucción juvenil".
Para Rodríguez, "que estemos en crisis significa que estamos en un momento de transición donde lo viejo no ha terminado de morir y lo nuevo no ha terminado de nacer. La transición puede devenir hacia la transformación o hacia la restauración del viejo orden. Eso depende de nosotros. He ahí la dimensión de nuestra responsabilidad histórica. Lo cual implica reconocer lo que hemos avanzado". Por último sostuvo que "debemos ser los protagonistas en esta nueva hora latinoamericana. Y en este sentido decidimos avanzar con pasos firmes. Es por eso que hoy estamos planteando que existe una Agenda Social Pendiente de la Juventud Argentina, exigiendo la convocatoria a una Paritaria Social Juvenil a partir de la cual el Estado en su conjunto dé respuesta a nuestras demandas".
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