Entrevista de la agencia ISA al reelecto presidente de la FELAP
Juan Carlos Camaño: "Hay que pasar a la ofensiva"
Martes 30 de octubre de 2007

Luego de ser reelecto por unanimidad, como presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), el argentino Juan Carlos Camaño charló con la agencia joven de información ISA acerca de los distintos problemas y desafíos que se presentan en la actualidad en la comunicación y en el mundo.

En este décimo congreso de la FELAP se habló, en términos generales, sobre la necesidad de privilegiar una ética social sobre una ética
profesional. ¿Esto cómo se aplica?

En primer lugar cuando decimos ese tipo de cosas, es que queremos ir haciendo conciencia alrededor de este tipo de cosas. Es decir, no es una cuestión que mecánicamente uno dice: “ah bueno! entonces si hablamos de ética social, inmediatamente la trasladamos a una práctica profesional y está resuelto el problema”.No, primero hay que ver qué tipo de seres humanos somos, en virtud de que proyecto de sociedad tenemos; qué entendemos de los acontecimientos políticos, sociales y económicos; de que lado estamos parados respecto de todo esto en función de los intereses que tienen los pequeños sectores, digo pequeños en cuanto a cantidad, pero enormes en cuanto al volumen de su poder en el terreno financiero, económico o armamentístico-tecnológico, y el resto de la sociedad, o sea los más. Los miles de millones, las tres cuartas partes de la humanidad padece hambre, desocupación; problemas de todo tipo: de carácter social, político, exclusiones, discriminación, persecuciones, en fin... Variedad de padecimientos.

Entonces ¿Cómo se puede ejercer el periodismo desconociendo esa realidad? Es muy difícil. Y lo que se ha impuesto a lo largo de la historia sobre la base de los conceptos del sentido común del sistema dominante, es en el campo del periodismo y en el campo de la comunicación, un código de ética que está dictado precisamente por los dueños del dinero; no por las concepciones de aquellos que están afectados por los dueños del dinero; hay que revertir eso, hay que cambiar la relación de fuerza en ese sentido.

Ahora, por supuesto que insisto, no es un hecho mecánico, ni automático, ni que se pueda hacer con una facilidad pasmosa. Porque el trabajador de prensa en definitiva es un asalariado, y si acomete con una serie de defensas de los intereses de los más, en los que el está incluido, puede hasta inclusive perder su trabajo. Ahora, si uno no hace ningún proceso, o no intenta un proceso de cambio en esa dirección, vamos a terminar todos convencidos, y las futuras generaciones, de que la ética profesional de un periodista es decir la verdad que no afecta los intereses de los dueños del dinero. Entonces esa ética nosotros no la compartimos.

Por lo tanto hay que tener una ética social de responsabilidad: en el problema social, y en donde se para uno en la vida; hay que reconocerse como un afectado del sistema que domina. Porque en definitiva, nosotros, todos: estudiantes o trabajadores o campesinos, los más, la mayoría, la gran mayoría, son victimas de un proceso de dominación que está planificado en el campo económico, en el campo armamentístico, en el campo tecnológico, en el campo político, en el campo social. A eso me refiero.

¿Cómo plantarse frente a esos periodistas, que aún siendo víctima de esa minoría, han incorporado el sentido común que desde allí se diseña?

Eso se hace con una política que no es lineal, que tiene muchas complejidades, que lo primero que tiene que hacer es reconocer el campo de acción en el que tiene que actuar, cual es la composición, en el caso de un gremio de prensa, cual es la composición inclusive de clases y de intereses de ese gremio. Es decir ante los desniveles de carácter salarial y ante las concepciones que ya tienen instaladas, como te decía recién, que están instaladas por los sectores de dominio.

Es decir que los periodistas no son en su mayoría ajenos a estar afectados por concepciones ideológicas que los dominen. Muchas veces se da ese juego tan conocido y declarado, donde las victimas tienen las conductas del victimario. Y en este campo también, y además donde es un sector donde hay una determinada cantidad de veleidades, de individualismo, de necesidades de estrellato, de ser figuritas de una página de opinión, aparecer a través de las pantallas de televisión.

Yo digo: si todo fuera imposible y todo ese campo estuviera minado e intransitable, no valdría la pena hacer nada.

Pero, por lo menos lo que refiere a la FELAP, en treinta años algo se ha hecho. No se pudo cambiar la correlación de fuerzas pero algo se hace. Y además no depende solo de una organización, ni de dos ni de diez. Inclusive, cambiar las relaciones de fuerza con los sectores dominantes no se resuelve en un solo país. Es un proceso. Un proceso que, por ejemplo, ahora en América latina se está viviendo (yendo un poco de lo particular a lo general).

Se están viviendo cambios importantes que inclusive tienen liderazgos en gobiernos que antes estaban dependientes de esos factores de poder dominantes. Ante este contexto de cambio lo que hay que hacer es intensificar un proceso de ofensiva y salir desde algunos rincones de resistencia. Entender, caracterizar la etapa de manera tal que permita a uno saber en que etapa estamos de la realidad económica, política y social. No solo de la región, sino del mundo. Veníamos en línea a un mundo unipolar hace apenas unos años. Ese mundo unipolar está sufriendo algunas alteraciones, no digo que estemos ya en un mundo multipolar, pero es cierto que EE.UU ingresó en Irak, creyó que era una cuestión de semanas, resolvía el problema, se llevaba el petróleo, y seguía haciendo expropiaciones; o apropiaciones criminales como lo había hecho a lo largo de toda su historia. Bueno, todavía está dentro de Irak no sabe si tiene que salir o si tiene que quedarse. Pero mientras tanto Rusia entiende que el avance sobre el Asia central debe ser impedido de alguna manera, al margen de que compartamos o no toda la política que pueda tener en la cabeza Putin o el Kremlin. Y China sabe que el futuro está más a favor suyo que de una potencia en decadencia como EE.UU.

Esta necesidad de dar un paso ofensivo, ¿se relaciona más con la existencia de condiciones reales que hoy favorecen a las mayorías ante la disputa de terreno, o con una estrategia de defensa frente a un imperio, que estaría por retomar sus acciones militares contra América latina?

No, yo creo que es una combinación. No hay una estrategia que contemple apenas un plano. Puede ser cierto pero no siempre la historia hace los mismos movimientos. Me parece que cuando EE.UU. sale de Vietnam, a pesar de la derrota, todavía es una fuerza imperialista de temer. Hoy EE.UU. tiene una crisis de carácter financiero, económica, y problemas a partir de la guerra, que es lo único que le ha quedado de instrumento para socializar a sangre y fuego al resto del mundo; tiene un dilema tremendo. Nosotros podemos decir: ¿ese dilema cuánto dura? No tenemos una bola para hacer futurología, pero lo cierto es que hay un dilema del imperio, o del imperialismo, que no tenía presentado hace unos años atrás. Su dinámica es solamente una dinámica de guerra, y su proceso de socialización ha fracasado; el capitalismo, en lo que tiene que ver con los procesos de socialización es un verdadero fracaso. Ahora le queda solamente avanzar desde el punto de vista armamentístico y apropiarse de los recursos del resto de la humanidad. Y eso es muy difícil que lo puedan cambiar si vienen cambios, inclusive en la política demócrata o republicana, porque estamos hablando de factores de poder que están por encima de esos dos sectores políticos de la sociedad norteamericana.

Es cierto que en estos años hubo una gran pérdida de legitimidad por parte del sistema político y las intervenciones armamentísticas de los EE.UU. Sin embargo, la concentración de los medios de comunicación, que a diferencia de esas esferas, va en ascenso, parece instalar un sentido común que permanece inmutable ante esa dinámica belicista que mencionabas...

Eso es relativo. Yo creo que ha habido en el mundo muchísimas movilizaciones en contra de la guerra que no han sido escuchadas; ese es otro tema. No comparto la idea de que EE.UU. desde el punto de vista armamentístico esté en decadencia; está en su apogeo, necesita la guerra como el pan de todos los días. Necesita la guerra para la sobrevivencia interna de su pueblo. Es decir, donde a EE.UU. le desaparezca el factor de la guerra desaparece EE.UU. Es lo que alimenta a la sociedad norteamericana, no desde el punto de vista del discurso o de la agitación, desde el punto de vista inclusive de su economía.

Lo que yo sí creo es que su dominio mediático tiene que ir sufriendo alteraciones en la misma medida en que nosotros juguemos un papel. Es decir, nadie se cae solo. Vos ponés al campeón del mundo de todos los pesos arriba del ring, y le ponés un equivalente, y puede perder. Ahora, si le ponés algo que no es equivalente... vos no vas a estar esperando a que se resbale.

A mí me parece que no hay que esperar resultados inmediatos de cada una de las acciones que hace el campo popular en su conjunto.

Si no hubiera habido resistencia en los últimos quince años este modelo andaría lo más campante por la tierra. Y ha habido resistencia y este modelo no anda así nomás por la tierra. Y si no hubiera habido resistencia no habría gobiernos de distinto signo a los que había cuando mantenían relaciones carnales con los EE.UU.

Esto quiere decir que estos hechos uno debe mirarlos como procesos progresivos y progresistas, en los que deben intervenir desde el lugar en el que se esté; desde el lugar que te toque estar. Ese lugar puede ser el periodismo dentro de las grandes empresas periodísticas, o puede ser en un medio alternativo, donde uno construye su propia herramienta de denuncia, de debate y de construcción de poder; porque en definitiva, en el objetivo final de todas las cosas, todos construimos poder para disputar poder.

Ante este contexto ¿Qué se propone la FELAP para este nuevo período?

En el caso de la FELAP lo que tiene que hacer en estos cuatro años de gestión que vienen, es darle continuidad a todos los planes que se fueron desarrollando en los últimos cuatro años, que permitieron, como se ve ahí por ejemplo, que un equipo de salud hiciera lo que hizo.

Porque ese equipo de salud, lo que hace es ayudar a que las dirigencias de los colegios, las asociaciones, uniones y sindicatos de cada país, contacte más con su base. ¿A partir de qué?: de un hecho donde le hace una encuesta sobre la salud, le hace un chequeo de carácter preventivo... Pero detrás de eso viene el equipo multidisciplinarlo, que ya fue a Paraguay y va a seguir yendo a otros países a discutir economía, política y comunicación... y atrás de eso va a venir un equipo de carácter gremial que un día se va a sentar con uno de los magnates de la comunicación de Latinoamérica y va a discutir las arbitrariedades o violaciones que cometen sus empresas, que están unidas en distintos países de América latina y el Caribe. Esto va ocurrir en estos cuatro años que vienen. Si o si.

Pero vos decís ¿y como va a ocurrir? Va a ocurrir porque es una decisión; porque un plan de acción que uno describe, lo lleva a la práctica o sino se tiene que ir.

Es decir, hay que ir buscando todos esos equilibrios entendiendo que hay un momento nuevo.

Yo insisto en esto del momento nuevo porque sino estamos cometiendo un pecado de análisis si entendemos que no hay un momento nuevo. Y en segundo lugar insisto sobre otra cuestión: yo no comparto eso de que “habría que empezar un día a hacer...” No, no. Algún día no porque ya hay algunas cosas que están empezadas hace rato. El problema es estar metido en las cosas y verlas. Estar metido en la cosa y ver aquello que se está haciendo: cómo es, cómo fue, si fue bien, si fue mal, que le falta.

Entonces acá lo que hay que hacer es que lo que se constituye sea para que funcione, y cuando funcione tiene que permitirse un tiempo, de dos, tres años, eso depende, para que aparezca el resultado.

Eso es una construcción; todo lo demás es entusiasmo, voluntarismo y cortoplasismo. Y frente a un proceso o frente a poderes tan gravitantes en la vida de cada uno de nosotros, uno no puede ser ni ansioso, ni infantil, ni cortoplasista. Fundamentalmente siempre tiene que haber una estrategia.

La incapacidad de reconocer las condiciones que dentro del contexto latinoamericano y dentro de la Argentina se plantean, ¿podría ser producto de este infantilismo?

Y... puede haber algo de eso. Entendido que a veces se exigen o pretenden cosas que no se pueden resolver porque no existen las construcciones de vida para cambiar la correlación de fuerza. Entonces lo que hay que hacer es construir sin tanta alharaca y sin estar permanentemente tironeándonos de la manga entre nosotros mismos, reclamando nosotros mismos lo que en una etapa, según el desarrollo que tengamos, no podemos hacer; no porque no queremos, porque en definitiva, si fuera solo una cuestión de deseo todo el mundo quisiera cambiar este mundo ahora, ya, mañana. Ahí coincidimos todos. El problema es empezar a establecer cuales son los instrumentos, como se construye eso, y cuanto sumamos. Porque el problema, yo lo digo siempre, no lo resuelven los periodistas. Y hay periodistas con cierta veleidad profesional que se suponen que escribiendo tres páginas van a resolver el problema de la humanidad.

Fuente: Agencia ISA

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