La CTA es la puerta grande de la unidad popular
Jueves 1ro de noviembre de 2007, por Pablo Reyner *

Ese día no ví. No pude ver. Era estar. Era la marcha, los compañeros, el entusiasmo ¿no? Pero después sí, ahora lo veo: esa marcha del 28 de septiembre de la Juventud de la CTA con esas 70, 80 agrupaciones que participaron, eso era el trabajo de siete años.



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Director de la Secretaría de Juventud de la CTA.

Mire, uno habla de construcción. Y un día se encuentra ante la pared que fue levantando. La magnitud fue la sorpresa. Esos 5000 en la calle por la Paritaria Social.

Y ese día todavía faltaban los pibes del interior del país. No los pudimos convocar por la guita: no había. Pero la mano es esa: siete años haciendo cositas chicas, ir un día a la universidad, hacer un encuentro entre pocos, ir armando y creer, por sobre todo, creer.

Nosotros sabíamos que la síntesis tenía que llegar del lado de la unidad. Y en la unidad hay que andar soltando las mezquindades que todos tenemos, esa necesidad de protagonismo, algo cultural muy metido en la generación, siempre pequeñas “orgas” y nada detrás. De eso podríamos hablar largo. El individualismo de una generación, la nuestra. Bueno. Saltamos por sobre eso.

Susto.

Si, que no viniera nadie. Y después esa cabecera de columna: 30 dirigentes juveniles. Esa foto vale 10 ¿entendés? 10. Hace 30 años que no había algo parecido. Y eso fue abrir la Central, abrirnos. Cada uno venía de una vertiente distinta. Pero hay una unidad que nace desde la CTA, unidad que es poner el país en movimiento y no decirnos: somos los protagonistas. Abrir no es poner la condición de ser protagónico, sino eso, ver juntos, ser juntos.

Entonces fue grande, estar todos ahí y meter un documento en conjunto rescatando la historia del movimiento obrero y popular. Desde la Patagonia Rebelde, la Reforma, el 45, la Resistencia, Burzaco. Eso fue como un grito. Nuestro grito.

Nosotros, con ese nuevo folclore que existe entre nosotros, que tiene que ver con el agite, con los colores, quién pone qué. Eso es calle, eso va dando marco de lo que somos como generación.

Y esto que cuento fue también romper algo que se creó dentro de la CTA misma, que la juventud estuvo en soledad demasiado tiempo, que no creyeron -algunos- en nuestra construcción. Nos bancamos tiempos duros. Y ahora en medio de la marcha vos respirás de otra manera.

También caemos en que fuimos unos cuantos miles, pero sabemos que es apenas un comienzo, sabemos que la gran mayoría de los pibes y pibas no están, no participan. Pero esto nos da aire para meternos en la Universidad, para meternos en las comunidades aborígenes, nos da pie para meternos en cada barrio, en seguir abriendo espacios, y no mirarle el paladar, no que piensen como uno. Sabemos que no vamos con fachos. Después, hasta podemos ir a hablar con los pibes chorros, los pibes que el paco está destruyendo.

Eso es una generación. Esa es la ambición que tenemos, por darle un nombre. Es algo que nos viene desde adentro, que venimos peleando duro, la juventud tiene que ser parte, tienen que interesarse y uno no tiene que poner los prejuicios ideológicos por delante. Tienen que venir como son, tenemos que vernos como somos. Nuestra identidad es algo que tenemos que reconocernos. Y la CTA es la puerta grande por donde todos pueden entrar.

Era el objetivo. Hemos venido pateando barrios, universidad y cárceles, si cuadra. Todos somos todos. Afuera, ya te lo dije, sólo los fachos. Y presiento, que esta movilización que nos mandamos, es apenas un principio de un despertar de una generación. Ojalá no me equivoque.

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