
"Ratificamos la imperiosa necesidad de construir una nueva sociedad basada en la Igualdad Social, en la Soberanía Popular y la Democracia Participativa", sostiene el encabezamiento de la Declaración final y conclusiones del Congreso Provincial de la CTA Corrientes realizado el pasado 3 de noviembre.
El texto afirma: "Consideramos, que esta nueva sociedad, es posible desde nuestra propia construcción como sujetos iguales - en unidad de clase y unidad popular - soberanos en nuestras determinaciones en libertad y Democracia. Y además, estamos ante una oportunidad histórica en América Latina para hacerlo realidad.
Reconocemos, que aún debemos seguir resistiendo las políticas neoliberales e imperialistas que continúan sosteniendo la hegemonía del sistema capitalista en un mundo globalizado. Que la profunda desigualdad social, en nuestra provincia así como en el país, es producto del modelo de explotación - humana y de los bienes naturales - que imponen a nuestros pueblos, donde una burguesía transnacionalizada terrateniente y monopólica, avanza en un modelo productivo que está poniendo en riesgo la vida en nuestros territorios.
Los Estados municipales y provincial, no fueron ajenos a la reestructuración política y económica de la etapa neoliberal iniciada, en nuestro país y en la región, con las dictaduras de los años setenta, y que continuaron con las reformas de los noventa, donde fueron convertidos en Administraciones neo-coloniales, des-reguladores de los mercados, instrumentos del saqueo, protectores de las transnacionales y sus inversiones, garantes de la transferencia de riqueza y legalizadores de la flexibilización laboral para la explotación de la clase trabajadora.
Reivindicamos el protagonismo de nuestra Central en la movilización popular que en noviembre de 2005 en Mar del Plata derrotó el intento de avanzar con el ALCA, el Acuerdo de Seguridad Continental contra el terrorismo y el narcotráfico, proyectos de ofensiva imperialista del presidente Bush.
Lucha expresada en las rebeliones populares en Latinoamérica, desde el caracazo y hasta nuestro correntinazo del 99 y el argentinazo del 2001; desde el grito zapatista hasta las movilizaciones populares, los plebiscitos, las Cumbres de los Pueblos y los Foros Sociales en América. Todas las luchas de la clase trabajadora, de campesinos, de pueblos originarios, de mujeres, jóvenes y jubilados, donde se reafirmó nuestra identidad movimientista de liberación.
Pero, la más clara resistencia revolucionaria antiimperialista y al liberalismo mercantilista fue y sigue siendo el Pueblo-Estado cubano. Nuestra Central junto a los movimientos populares esta comprometida solidariamente con Cuba, con la lucha contra el bloqueo imperialista, contra la permanente amenaza intervencionista de los EU, contra la protección del gobierno de Bush al terrorista asesino Posadas Carriles y por la liberación de los cinco patriotas cubanos detenidos en el país del norte.
Recordamos este proceso para entender que nosotros somos parte activa de él, que desde la resistencia estamos en un tiempo nuevo de construcción popular, de identidad latinoamericana, enriquecida por su diversidad cultural, unificada en su lucha contra la dominación, y que nos exige definir y avanzar en la construcción política, social y económica alternativa a este sistema impuesto a nuestros pueblos.
Ratificamos, lo decidido en 1991 en Burzaco, “construir la unidad de la clase trabajadora y la unidad popular para lograr una sociedad con igualdad, soberanía y Democracia”.
Estas concepciones y definiciones no son meras teorías, fue la mística movilizadora que logró poner en crisis la gobernabilidad del sistema y que ahora debemos profundizar.
Asumimos la lucha por la Distribución de la riqueza definiendo objetivos para lograr la Universalidad Real de los Derechos Humanos y Sociales.
Es necesario resolver políticas hacia una nueva institucionalidad de la Seguridad Social respondiendo sobre lo que tenemos que “asegurarnos socialmente para vivir”. Sostenemos que resulta imprescindible retomar la iniciativa de la disputa distributiva con la universalidad del ingreso, desde la universalidad del Trabajo, que no es otra cosa que construir la unidad política de la clase trabajadora.
Entendemos necesario, profundizar la discusión en el conjunto social para sostener la canasta familiar como parámetro del ingreso en cada hogar en nuestra provincia y en el país, superando el concepto reducido de salario mínimo del sistema, que solo contiene a los trabajadores con empleo.
La definición de la canasta familiar es importante para sostener el objetivo de terminar con la pobreza, cuyo monto debe garantizar Alimentación, vestimenta, salud, educación, vivienda, que permita vivir dignamente en la provincia y en el país.
Sin dudas que el “Consejo del Salario y la producción” convocado a nivel nacional es una institución que no contiene la universalidad de los sujetos ni tampoco es federal, por lo tanto nada tiene que ver con el “Ingreso mínimo vital y móvil” que la CTA plantea y que los sujetos populares requieren. Este espacio, como todo espacio tripartito, esta dentro de la lógica del sistema, donde están convocados los sujetos funcionales del modelo productivo de explotación, para discutir el “salario mínimo” del sector privado en términos de costo de producción.
Consideramos, necesario una nueva institucionalidad de negociación, cuyo objetivo sea la universalización y federalización del ingreso, para ello el espacio debe ser Paritario, entre los estados provincial y nacional y la clase trabajadora en representación popular.
La lucha por la actualización salarial, luego de la etapa de la convertibilidad, desnudó la fragmentación existente en la clase trabajadora, y fundamentalmente que la misma alcanza a la propia la clase empleada.
Reiteramos lo planteado claramente en el Congreso del 2002, cuando definimos que la crisis generalizada de diciembre del 2001 nos volvió a la dispersión, donde la devaluación profundizó la pobreza y la sectorización. Esta realidad de la clase fragmentada, caracterizada por la lucha de sobrevivencia, fue institucionalizada con la puesta en marcha del Plan Jefe o jefa de Hogar Desocupado, que nada tiene que ver con la universalidad del ingreso y del trabajo.
Reafirmamos la imperiosa necesidad de volver a la fuente, a la razón de nuestra existencia como Central, a la construcción de la Unidad de la Clase Trabajadora en la Unidad Popular para lograr la universalidad del ingreso disputando la distribución de la riqueza.
En nuestro Congreso del 2002 asumimos que nuestra identidad como Central de trabajadores, estaba también dentro de la crisis generada al final del 2001, y ratificamos entonces salir de ella construyendo el movimiento político, social y cultural de liberación, pero, sin resolver como hacerlo.
En el Congreso del 2006 insistimos en esta construcción resolviendo, además, un mecanismo que nos convoque a como hacerlo: la Constituyente Social.
En este Congreso, decidimos planificar y ejecutar la Constituyente Social en todo el territorio provincial. Y desde la Constituyente correntina construir una Constituyente Social Federal, pues esto es una exigencia histórica.
Decidimos convocarnos a la Constituyente provincial, no sólo para debatir ideas y propuestas, sino para la determinación de acciones concretas que avancen en la transformación social. Es necesario resaltar que los sujetos sociales están constituidos, viven y sobreviven en la resistencia a este sistema de explotación, aunque dispersos, lo que nos falta es constituir su unidad política.
La unidad política no puede esperar una unidad teórica, ni mucho menos basarse en una disputa ideológica simplemente. Durante cuatro Encuentros de Nuevo Pensamiento sostuvimos que, “no hay acción sin pensamiento ni pensamiento sin acción”, por lo tanto no hay unidad política sin unidad de acción.
En la resistencia logramos unidad de acción política, pero la construcción estratégica requiere de la acción de unidad política. En definitiva, entendemos que la Constituyente Social debe ser también, una continuidad política del Encuentro de los sujetos sociales por un “Nuevo Pensamiento”.
Nuestro objetivo es construir una nueva sociedad donde los Derechos universales sean ejercidos efectivamente. Esto requiere de una nueva funcionalidad socioeconómica y por lo tanto de otra funcionalidad del Estado.
Los argentinos tenemos todos los Derechos Humanos, sociales y económicos establecidos a través de los convenios, tratados y pactos internacionales incorporados con la Reforma del 94 en nuestra Constitución Nacional, pero estamos peor que antes de la reforma. La conclusión es muy sencilla, “de poco sirve tener derechos sino tenemos poder para ejercerlo”.
Nuestra Constituyente Social será convocada, para transformarnos en Sujetos con poder para ejercer nuestros Derechos. Construir unidad de clase es construir igualdad social.
La Constituyente Social convoca a la transformación sociedad - Estado, nos plantea un proceso inverso a la lógica política del sistema donde toda acción política (de transformación o conservadurismo) solo puede darse desde el Estado.
El camino que asumimos de constituirnos en Sujetos con poder para el ejercicio de los Derechos rompe con la lógica del sistema, donde solo tenemos derechos a “peticionar”. Sostenemos que la transformación debe ser democrática, integral y simultánea, política y social. Por lo que resulta necesario definir el espacio de transformación institucional, donde se democratice la transformación Sociedad -Estado, desde la participación popular.
Este espacio de negociación consideramos que debe ser Paritario, donde las partes sean la representación estatal y la representación popular.
La Paritaria Social será entonces, el espacio de negociación social para una nueva sociedad donde la universalidad de los derechos sea una realidad y por lo tanto se estructure otro Estado, construyendo un Estado Popular.
La importancia de que el espacio sea “paritario” es que la discusión del ingreso nos pone en la discusión de fondo - desde el trabajo y el consumo popular - de otro modelo productivo, que tenga que ver con nuestra cultura, con reproducir la vida y no con la acumulación capitalista.
Como siempre, sabemos que esto es una cuestión de relación de fuerza, para poder resolver lo necesario y suficiente, en cuanto a políticas universales, el desafío asumido es hacerlo “constituyendo nuestra propia fuerza”, asumiendo que para vencer tenemos que convencer y lo primero que debemos hacer para ello es convencernos.
La disputa es Cultural, por que es integral, es política, social y económica, de aquí que la confrontación con el sistema se da muy claramente en América Latina, en la lucha histórica de los pueblos originarios. Ellos disputan Territorio, no la tierra como propiedad para la renta privada del modelo productivo capitalista, así su Libertad y la Soberanía popular es resolver como vivir según su cultura, es decir sus resolver libremente sus relaciones de convivencia social, con la naturaleza y su espiritualidad.
Los correntinos tenemos una fuerte raíz cultural en la región, guaraní y latinoamericana. Por ello, el rescate del Comandante Andrés Guacurarí y Artigas es imprescindible, para fortalecernos reafirmando ambas identidades históricas, además de la Federal definida por Artigas con “la soberanía particular de los Pueblos” unidos en Confederación de Pueblos Libres. Nuestra integración provincial, nacional y regional será Federal comprometidos con la construcción del Federalismo Popular.
En este caminar seguimos sosteniendo, que si bien estamos ante un tiempo nuevo, de esperanza, de transformación en América Latina, aún debemos fortalecernos desde la resistencia. Para esto es imprescindible lograr la mayor unidad de acción para resistir a todas las políticas del sistema, partiendo del interior de nuestra propia Central. Asumir esto es fundamental para entender que la disputa es Cultural.
Ratificamos que estamos en un tiempo Latinoamericano, que nos exige una política activa de unidad política de los movimientos populares, por lo que consideramos necesario crear un espacio permanente de articulación de la clase trabajadora y popular latinoamericana. Un espacio de unidad de acciones concretas con todas las Centrales que enfrentan las políticas neoliberales en nuestro continente, que expresen no solo la resistencia sino construyendo alternativas desde la movilización popular, en la Alianza Social Continental, en las Cumbres de los Pueblos y en los Foros Sociales.
Para nosotros es estratégico, como lo reiteramos, la unidad de la clase trabajadora en la unidad popular. Para construir la unidad de la clase desde Burzaco nos convocamos a “Constituir un nuevo Sindicalismo”. Durante cuatro años fuimos Congreso, debatiendo y unificando las luchas, hasta que en el Congreso de 1996 resolvimos una nueva institucionalidad: ser Central de Trabajadores.
Asumimos transitar el mismo camino en la Integración latinoamericana, avanzando en la unidad de acción política, clasista y antiimperialista, en nuestra región.
Para avanzar, profundizaremos nuestra unidad política en la provincia, sosteniendo la acción liberadora de la clase en la región, conformando un espacio permanente que exprese un Movimiento Social latinoamericano de los Trabajadores, Campesinos e Indígenas, de soberanía popular.
Está claro que tenemos objetivos estratégicos, pero la Estrategia, que es resolver las tácticas del caminar, debe ser discutida y resuelta por los sujetos que asuman transitarlo, y el espacio para construir su unidad política es para nosotros: la Constituyente Social.
Es largo el caminar, muchas dudas nos seguirán en el recorrido, pero lo que no podemos tener es confusión de nuestra identidad, y la única forma de superar las dudas es con la construcción colectiva, y avanzar desde ella en la transformación política, social, económica y Cultural.
La Constituyente Social provincial, nacional y regional será nuestra construcción colectiva, depende de nosotros, construir el NOSOTROS que nos permita acumular fuerza popular para avanzar en una nueva institucionalidad social y estatal.
No renunciamos a la utopía de la Fraternidad, conscientes de todas nuestras debilidades, reafirmándonos en que siempre estamos en procesos de transformaciones, que nuestra historia no es todo o nada, que tenemos derrotas pero también tenemos victorias. Y que nuestras victorias estarán siempre en el camino de la Liberación de la clase y de los pueblos. Con esta identidad Latinoamericana alumbramos este nuevo tiempo, desde la mística revolucionaria de ser libres y soberanos
Hacia el interior de la CTA:
• Profundizar la formación y capacitación de las/los militantes de la Central.
• Masiva campaña de afiliación.
• Mayor presencia de las conducciones nacional y provincial hacia las localidades.
• Continuar con la lucha por la concreción de la personería gremial de la CTA.
• Movilizarse por las Paritarias a nivel provincial y nacional.
• Continuar con la movilización por el Fondo Federal de Salarios.
• Plantear e incluir en el conjunto de los Derechos Laborales a reivindicar y recuperar, la necesidad que el conjunto de las organizaciones de la CTA desarrollen acciones para promover, rescatar, reivindicar, exigir, difundir, propagar, reconocer, educar, legislar, etc., en todo lo referido a los Riesgos Laborales y la Seguridad Laboral. Equipos de Salud Laboral en cada CTA.
• Unidad de la clase trabajadora en la unidad popular para avanzar en la concreción de la Constituyente Social, como un proceso político desde la sociedad hacia el Estado, entendiendo que es imprescindible la transferencia del poder institucional al pueblo, como son los ejemplos de las reformas constitucionales de Venezuela, Ecuador y Bolivia.
• Discutir desde el territorio en unidad política para la unidad en la acción. Entendiendo que la herramienta política es la Constituyente Social, convocando a los sujetos sociales, en una construcción colectiva, como una disputa en todo el territorio -local, nacional y latinoamericano-. Unidad Nacional, solo a partir de la Unidad Federal (desde la soberanía popular) “resolver vivir como vivir”, convencidos de que es una disputa cultural, en una integralidad política.
Ratificando los principios de nuestro mandato fundacional: “construir la unidad de la clase trabajadora y la unidad popular para lograr una sociedad con igualdad, soberanía y Democracia”.
Nuestra discusión y decisión es cómo construir poder popular para que el pueblo pueda ejercer sus derechos, es decir, romper con la “actitud peticionante” de los movimientos sociales avanzando en una institucionalidad participativa, ciudadana, donde podamos resolver el ejercicio concreto de los derechos humanos, sociales y económicos en términos universales.
En definitiva, esta nueva institucionalidad debe servir para que los sujetos sociales sean sujetos con poder. Nuestro planteo de no-delegación de poder es entender que la nueva sociedad no es sólo pensarla sino hacerla.
Por esto, resolvemos convocar a Constituyente Social, en cada territorio y en todo el territorio provincial a efectos de “constituir la unidad política de los sujetos sociales” para el ejercicio universal de los derechos.
Nuestra construcción debe ser profundamente Democrática Participativa. Para los trabajadores la negociación colectiva en las paritarias es el mecanismo de democratización de las relaciones laborales. Ahora, nos convocamos a construir fuerza popular para generar los espacios de negociación colectiva de los sujetos sociales, una Paritaria Social. Definidos las acciones políticas en la Constituyente Social por los sujetos populares hay que avanzar hacia espacios paritarios sociales donde se vaya plasmando la transformación social y del Estado.
La Paritaria Social será para nosotros el espacio de negociación social para una nueva sociedad donde podamos instituir el ejercicio universal de los derechos estructurando un Estado Popular.
La Paritaria Social se podrá abrir en cualquier territorio con capacidad de respuesta política a la demanda social, sea municipal y/o provincial.
La discusión del ingreso será prioridad en la discusión, esta deberá enmarcarse en la integralidad política: desde el trabajo y el consumo popular por otro modelo productivo, cuyo objetivo sea fortalecer nuestra cultura, para reproducir la vida.
Definimos también el carácter Federal de la Constituyente Social, por lo que deberá recorrerse cada territorio y todo el territorio provincial
Consideramos fundamental que la Constituyente social contenga como base de su construcción el fortalecimiento de la identidad cultural de cada comunidad.
Aquí en Corrientes, debemos fortalecer nuestras raíces, claramente guaraní, nuestra conciencia histórica y nuestra lengua. En esto resaltamos que debemos rescatar la identidad cultural de los pueblos originarios en nuestra provincia, y la participación regional es fundamental en la construcción de la Constituyente Social, para la unidad política de ellos, y con nosotros. Corrientes es mestiza, pero dentro de ella existen comunidades originarias no-reconocidas. La importancia de su reconocimiento partiendo de nuestro reconocimiento es que la identidad cultural guaraní nos pone en otra cosmovisión cultural respecto a la naturaleza, donde el Territorio cobra una dimensión que nos permite con mayor claridad entender la necesidad de concebir otro modelo productivo, y otra concepción de la propiedad.
Reconocemos como un avance importante en la provincia, lo que fue el proceso de Reforma Constitucional. Primero por que participamos activamente en el proceso, en el debate y la construcción de las definiciones que quedaron plasmadas en el texto definitivo de la Constitución; y lo otro, lo más importante es que lo hicimos definiendo claramente que la Reforma real no se logra con un buen texto, sino que esto sirve y es necesario para fortalecer la acción política de los sujetos populares que asuman en su construcción política, discutida y definida en la Constituyente Social.
La etapa que debemos encarar ahora, es convocar en nuestra Constituyente Social, los ejes temáticos que nos permitan dar continuidad a los objetivos de transformación social y económica planteados en la Reforma.
Por todo esto, proponemos:
Ratificar los ejes políticos a discutir en la Constituyente Social en cada territorio y en todo el territorio provincial.
Que se faculte a la conducción provincial de la CTA de Corrientes que junto a los congresales, delegados, y militantes convoquen a las organizaciones populares con quienes históricamente articulamos nuestras luchas sociales a un encuentro organizativo para elaborar la planificación de la Constituyente Social en la Provincia de Corrientes en los meses enero-abril del 2008.
Consideramos los siguientes ejes como fundamentales y prioritarios en la Constituyente Social:
* Una nueva Seguridad Social, sobre la base de definir lo que debemos “asegurarnos socialmente para vivir dignamente”. Que garantice el Ingreso Universal, objetivo que nos permitió lograr el mayor movimiento popular de unidad política de la última década con la consulta popular y Frenapo.
* Recuperar la iniciativa de la Universalidad del Ingreso con la “Renta Básica”, Seguro del Trabajo y Formación, Asignación para los menores de 18 años y para los mayores de 65 años. Para ello planteamos desarrollar un Plan de Acción: Por un Salario mínimo vital y móvil, con el 82% móvil, tomando como base el monto de la canasta familiar, que sea Ingreso mínimo universal garantizado como derecho ciudadano a la vida. En este contexto plantear la recuperación del Sistema Previsional Solidario y universal.
* Por la Salud Pública con la institucionalización de programas de medicina social.
* Por una Educación Pública al servicio del desarrollo cultural liberador.
* Niñez y Juventud. Foro.
* Por la Vivienda Social, con programas habitacionales que garanticen “techos para todos”. El desarrollo barrial debe ser participativo social en la conformación de todo el sistema comunitario. Foro de Reforma urbana.
* Por la universalidad del Trabajo. El ingreso universal solo podremos entenderla desde la universalidad del trabajo, y será posible pelearlo si consideramos el trabajo universal.
* Impulsar Proyectos de Distribución de la Tierra hacia una Reforma Agraria unificándonos en la lucha campesina. Asumir las luchas contra la extranjerización de la tierra, la eliminación de los latifundios y por la recuperación de los territorios de los pueblos originarios y de las comunidades campesinas.
* Incorporar como herramienta de acción y organización política para el ejercicio efectivo de los derechos de las comunidades originarias el Convenio 169 de la OIT. Disputar el reconocimiento de las comunidades mestizas de reivindicación originaria en el derecho territorial y cultural según lo establece el Convenio
* Construir un sistema productivo que garantice la soberanía alimentaria. Modelo productivo y Consumo popular. Discutir proyectos de energía alternativas, garantizar la tarifa social universal.
* Luchar por el agua (los Esteros del Ibera y el Acuífero Guaraní) para el cumplimiento de lo establecido en la nueva constitución provincial, que debe ser un bien social, patrimonio de los pueblos.
* Discutir y proponer proyectos de transporte contrarios a la lógica del proyecto IIRSA.
* Incrementar los vínculos y acciones organizativas con las empresas recuperadas, ahora autogestionadas, y los emprendimientos productivos cooperativos y/o asociativos de trabajadores.
* Construir la articulación de los movimientos de cultura popular como desarrollo formativo de la identidad. Construir la articulación de los medios de Comunicación popular de los movimientos. Fortalecer la construcción del Centro Integral Comunitario. Movimiento Comandante Andresito. Y la Peña de los Pueblos Libres.
Ratificamos lo resuelto en el Encuentro Regional que hicimos en nuestro último Congreso respecto a la integración en nuestra región. Corrientes tiene frontera con los tres países del Cono Sur que conforman el MERCOSUR. Reafirmamos la decisión de articular nuestras luchas y construir una integración desde la clase trabajadora, desde los pueblos, comprometiéndonos a participar activamente en las Cumbres de los Pueblos (desarrollados por la ASC), como así también en el III Foro Social de la Triple Frontera (a realizarse en abril de 2008 en Foz de Iguazú), y además sostener un espacio permanente de debate sobre la realidad de la Cuenca de los Ríos de la Plata, Paraná, Paraguay, Uruguay.
Siendo los ejes fundamentales a resolver como alternativa para la región: la soberanía de los pueblos sobre sus Bienes Naturales (la tierra y el Agua), un modelo Productivo al servicio de la reproducción de la vida (soberanía alimentaria), y la distribución de la riqueza. Acordamos construir la integración de los pueblos desde los pueblos, haciendo compatible nuestra construcción constituyente con la unidad de los movimientos sociales de la región y la articulación de lo movimientos de cultura popular y comunicación.
Para ello, desde nosotros como clase trabajadora y movimiento popular, nos comprometemos a realizar acciones conjuntas para “coser” política y culturalmente, los límites y las fronteras, y que el nudo de esta costura sea resolver las “asimetrías” generadas por el sistema y que se expresan en las triples fronteras.
Nos comprometemos a fortalecer nuestra acción en todos los encuentros de integración en nuestra región hacia la unidad latinoamericana, fortaleciendo la participación en la articulación nacional de organizaciones sociales en el Movimiento por la Soberanía e Integración de los Pueblos, el MoSIP, que desde la “Autoconvocatoria No al ALCA” se constituyó en el capitulo argentino de la Alianza Social Continental (ASC).
Desde esta Construcción resolvemos participar activamente en el desarrollo de la Cumbre de los Pueblos a realizarse el 16 y17 de diciembre de este año en Montevideo Uruguay.
Asumimos avanzar con toda nuestra integralidad política, desde la Alianza Social Continental, donde resistimos a las políticas neoliberales de los TLC, a la dependencia financiera y la militarización, en la construcción de un proyecto Alternativo que nos contenga a todos.
Todos los espacios, las Cumbres de los Pueblos y los Foros sociales, deben convertirse no solo en la articulación de la unidad de acción sino en la construcción de la unidad política de los sujetos sociales para la integración de los pueblos.
Definimos a este proceso como una Constituyente Social Regional. Por esto sostenemos como fundamental su construcción autónoma, garantía que la integración se haga desde los pueblos.
Reafirmamos la decisión, desde nuestra identidad histórica, construir la unidad latinoamericana para hacer realidad el viejo proyecto de soberanía particular de los Pueblos, y desde allí avanzar en la búsqueda de otra institucionalidad de la integración.
Resulta imprescindible “constituirnos en unidad de clase trabajadora y unidad popular” en la provincia, en el país y en Latinoamérica, y desde esta construcción simultanea, avanzar hacia espacios Paritarios populares en los procesos de Integración, entonces podremos realizar otro MERCOSUR (hoy a lo sumo existen espacios “consultivos” tripartitos) y otra UNASUR (donde aún no existe espacios institucionalizados).
El camino del ALBA que estamos transitando con programas concretos, constituyendo espacios de construcción paritaria, firmando convenios y ejecutando las políticas acordadas en este proyecto, impulsado desde Venezuela, son una experiencia de construcción política social y económica diferente, basado en la búsqueda de la igualdad social, la recuperación de soberanía desde una democracia participativa.
Avanzar en este camino nos exige profundizar nuestra constitución de unidad política, consolidando la lucha de liberación de la clase, por lo que planteamos conformar un espacio permanente de construcción política de unidad de la Clase trabajadora que exprese un Movimiento Social latinoamericano de los Trabajadores, Campesinos e Indígenas de soberanía popular. La agenda temática será la misma que definimos para la Constituyente Social.
Esto debemos concretar para profundizar el camino de la unidad popular como Integración latinoamericana.
La unidad se construye no se decreta. En este sentido la Constituyente Social nos plantea construir la unidad política hacia el interior de la CTA en cada territorio. Bien decimos que no hay unidad política sin unidad de acción. Y la unidad de acción real se logra con la decisión colectiva, es decir, con el ejercicio democrático en la discusión y decisión de la acción que debe ser asumida por el conjunto.
La acción de unidad de clase, en este tiempo latinoamericano, es claramente de resistencia al imperialismo y al neoliberalismo, y esta lucha clasista y popular se expresa más allá de sus instituciones representativas. Esto no es otra cosa que ratificar la existencia de la crisis de representación política que venimos sosteniendo desde el inicio de la CTA, de la cual nosotros también somos parte.
La discusión política de nuestro Congreso debe estar orientada en nuestros objetivos estratégicos, y sus resoluciones deben estar definidas en instrumentos y acciones concretas que profundice nuestra construcción de unidad de la clase y unidad popular, que nos fortalezca nuestra necesaria salida de la crisis.
Consideramos que la unidad sindical, en cuanto a unidad de acción de los trabajadores sindicalizados, debe estar contenida en la construcción política estratégica, partiendo de la unidad de la acción de clase dentro de la CTA.
En el Congreso del 2002 nos planteamos, en el documento previo, la necesidad de resolver la crisis de identidad de la CTA que provocó la dispersión de fines del 2001. Se trató de forzar la definición de unidad orgánica de los trabajadores no-sindicalizados en la construcción barrial.
Este error nos llevó a tal tensión política que terminamos no discutiendo y por lo tanto no resolviendo lo importante, lo estratégico, la unidad política de la CTA. La realidad es que con libertad y democracia los trabajadores resuelven su unidad política en la acción e inclusive los espacios “orgánicos” donde asumen articularse. No podemos cometer el mismo error, de priorizar una unidad “orgánica” por encima de lo importante, de salir con fuerza, con la clara identidad de unidad de la clase al interior de la CTA y de la integración latinoamericana. Creemos firmemente que este Congreso debe expresar su decisión política de construcción estratégica, en ofensiva. Solo con estrategia la resistencia puede convertirse en acción constructiva.
Nuestra acción en este tiempo exige construcción, coherencia en todos sus espacios. Cualquier unidad debe estar definida en por nuestra acción.
Necesitamos del compromiso activo en América Latina y consideramos que la resistencia sindical debe estar enmarcada en la estratégica lucha contra el imperialismo, y contra el neoliberalismo capitalista.
Estas fueron las bases del nacimiento del Internacionalismo de la clase.
Un relanzamiento del Internacionalismo, consideramos debe darse reafirmando su identidad histórica de lucha, definiendo su horizonte liberador de la clase y de los pueblos. Reconociendo la importancia de la resistencia de los trabajadores sindicalizados, su unidad de acción es necesaria, pero no suficiente, para unidad estratégica de la clase. Por esto, su unidad debe ser clara en la acción.
Queremos, entonces, cerrar estas conclusiones con la reafirmación de nuestro compromiso de construcción política:
Por una Constituyente Social con Paritarias sociales, para construir la unidad de la acción política de los sujetos sociales (de clase trabajadora y popular) en cada territorio, local - provincial - nacional - regional - Latinoamericano. Una sociedad donde los sujetos populares ejerzan sus derechos universales es posible.
Igualdad social, Soberanía popular y Democracia participativa.
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