Visita Internacional a la CTA
“En Ecuador la ciudadanía creyó que el proyecto de cambio tenía que ser radical”
Lunes 26 de noviembre de 2007, por Mariano Vazquez *

Se trata de unos de los miembros más jóvenes del gobierno de Rafael Correa en Ecuador. Con sólo 29 años ocupa el Viceministerio de Seguridad Interna y Externa y es dirigente del grupo político Ruptura de los 25, una organización que “nació para trabajar por una democracia distinta, radical y profunda”. Se trata de Juan Sebastián Roldán, quien en una entrevista con ACTA dio cuenta de la situación política en su país, de los desafíos para la Asamblea Constituyente que se iniciará el jueves próximo, la lucha por la soberanía nacional, el cambio de era que está viviendo el Ecuador y el rol protagónico de la juventud.

Juan Sebastián Roldan, encargado de la Seguridad Interna y Externa del Gobierno del Ecuador, llegó a la sede nacional de la CTA acompañado del asesor presidencial para los Asuntos Internacionales, David Vaca. Los recibió el secretario de Relaciones Internacionales, Adolfo Aguirre, y el de Integración Latinoamericana, quienes estuvieron acompañados por miembros de la Mesa Nacional de la Central y los responsables del Area Internacional de la Federación de Trabajadores de la Energía (FeTERA-CTA), José Luis Matazza y de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE-CTA), Rubén Garrido.

Roldán, ¿cuáles fueron los motivos de su visita a la Argentina y qué evaluación hace de la misma?

En primer lugar, queríamos ver la realidad de este país, cómo se ha organizado el Gobierno central en su relación con la sociedad civil, y como también cómo las organizaciones políticas, sindicales y sociales, cómo los grupos marginados articularon sus propuestas de construcción en la Argentina. Creemos que la semilla del cambio está germinándose, que hay experiencias en todo el continente que se van vislumbrando. Acaso tienen que ver con que ya grupos de resistencia en los años 70, 80 y 90 en el continente, que tuvieron que interactuar para poder sobrevivir, y que lo pudo hacer pese a la crueldad que enfrentamos como continente.

En segundo lugar, vinimos a conocer a la CTA y sus planteos. Creemos que es una experiencia interesantísima para el continente, un modelo válido para un enriquecimiento del mundo sindical en la región.

¿Cuáles son las causas principales del masivo apoyo al Gobierno de Correa y a la Asamblea Nacional Constituyente que se iniciará el 29 de noviembre?

Primero, el enorme apoyo que recibimos de la ciudadanía para un cambio profundo, que se presenta como uno de los cambios con mayores perspectivas de los últimos años. La ciudadanía creyó que el proyecto de cambio tenía que ser radical. Esos cambios a medias, tenues, con estabilidad, lamentablemente en nuestro país solo sirvieron para solidificaron a unas elites. Yo sostengo siempre que la estabilidad en nuestro país sí ha existido: ha sido la que ha sostenido a los grupos de poder en el poder y a la mayoría de la gente en la fatal desigualdad. Y hay que generar un cambio profundo. Por eso la Asamblea Constituyente va a cambiar el marco constitucional del país para que no se permita la estructura de poder reinante. Hay mucha esperanza en la gente y la responsabilidad es justamente generar esos cambios para que se sostengan. A partir de ahí, aunque nosotros salgamos del gobierno porque somos pasajeros y la alternabilidad es esencial para la democracia, los parámetros que se planteen en la Constituyente serán los puntos de partida para este Gobierno pero ya no se podrán retroceder. Lo que intentamos es construir una Constitución incluyente, que logre una identidad que la gente la sienta suya, que ellos la construyeron a partir de una perspectiva de mejorar las condiciones de vida de los ecuatorianos. Entonces la intención es construir una Constitución que nos permita volver a estar juntos y construir un futuro con esperanzas dentro del Ecuador, y que la esperanza no solamente esté fuera porque hoy somos treces millones de habitantes, pero más de un millón y medio residen fuera del país.

¿Recién mencionaba a los compatriotas que tuvieron que emigrar por razones económicas, sociales; cuáles son los capítulos esenciales que debe resolver el Gobierno y qué deben estar marcados en la futura Constitución Política del Estado?

Son dos cosas que van de la mano: por una parte, la Constituyente; y por otra, la gestión de Gobierno, que tiene que generar en los ciudadanos credibilidad, perspectivas de futuro, para sus hijos en cuanto a educación, salud, vivienda, bienestar social. Luego la Asamblea Constituyente debe generar un marco que permita que las personas sean la primera prioridad en el país. Es decir, que la sociedad sea el primer resultante de todos los beneficios que generen el país y no, como ha sido en los últimos años, que han sido sólo un instrumento para la explotación.

Ecuador ha sido utilizado en Sudamérica como cabeza de playa para el intento de los Estados Unidos de imponer Tratados de Libre Comercio (TLC), incluso en el 2000 Ecuador dolarizó su economía, su moneda ¿Cómo está revirtiendo el país esa situación de dependencia?

Estados Unidos entendió en los años 90 que ya no necesitaba involucrarse militarmente en los países. Ya no tenían que invadir militarmente los países, sino que el sistema financiero era un extraordinario gatillo para tenernos a todos del cuello y que no podamos movernos ni un milímetro de los parámetros que ellos planteaban como viables para los países que estábamos “en su jardín trasero”. El Ecuador fue uno de ellos. Y el Ecuador entregó su economía, imagínate qué pérdida de soberanía tan grande; el Ecuador permitió que una base militar se sostenga en el país, que es la Base de Manta y que todavía está ahí. El presidente Correa dijo que se corta la mano antes de volver a firmar que esa base se quede ahí. La van a sacar en el 2009. El Ecuador comenzó a negociar un TLC en situaciones absolutamente terribles porque fue una negociación de los empresarios en las distintas mesas tratando de beneficiarse ellos... No había un proyecto de país. Ellos se sentaban y negociaban lo que creían que era necesario. El beneficio de una apertura tiene que ver con el beneficio de la ciudadanía en los campos sociales y eso se tiene que ver en la vida puntual de cada una de las personas y no en los índices macroeconómicos que tanto han marcado nuestro futuro.

Y el TLC, la Base de Manta, la dolarización, la migración...

... parecía que el país casi estaba por cerrar, un grafiti en las paredes de Quito decía: “El último que se vaya, que pague la luz”. En esa situación estábamos los jóvenes, creíamos que la única posibilidad estaba afuera. Pero esta misma lógica de abuso, de presión cada vez más fuerte, resaltó un espíritu de algidez muy fuerte en los ecuatorianos e hizo que surja el proyecto político que vivimos que es muy similar en América Latina. Tanto es así que hoy tenemos un Gobierno profundamente soberano, consciente de los abusos que hemos vivido.

¿Hoy qué ganó Ecuador con la llegada al poder de Correa?

Tenemos independencia económica, política, social, cultural. Entendimos que lo primero que había que hacer era reconstruir nuestra identidad. El criterio nacionalista puede parecer caduco pero volver a ver el escudo, la bandera, los símbolos patrios con respeto, volver a cantar el himno nacional con orgullo, que antes nos parecía una práctica militarista, porque entendemos que ese país está regresando. Que ese Estado está regresando a sus poblaciones. A partir de eso tratamos de entender que nosotros todavía estamos construyendo el Estado. Nosotros tenemos que construir Estado y ciudadanía.

En ese sentido, observo que hay también una cuestión generacional fuerte. Hay un presidente muy joven gobernando al país, funcionarios, dirigentes, parlamentarios también muy jóvenes llevando las riendas del Ecuador.

Efectivamente hay una apuesta muy fuerte por la juventud en el Gobierno porque hay una apuesta muy fuerte de la juventud en la política. No una apuesta mayoritaria porque, claro, tenemos el derecho de que la política no nos importe. Pero también tenemos el derecho de que si nos importa, estar involucrados con fuerza. En la perspectiva del nacimiento mío personalmente es de un grupo que se llama “Ruptura de los 25”, que planteaba la ruptura con los 25 años de democracia que habíamos vivido, porque eran absurdos, caducos. Nosotros somos el futuro pero estamos en el presente. Tenemos que construir los distintos presentes para construir nuestro futuro y lo decíamos cuando denunciábamos a quiénes jodieron al país. Decíamos: “nosotros somos el presente”. Los que han estado ahí son el pasado, tienen que irse a su casa y jubilarse. De hecho hicimos una campaña llamada “5 centavitos de felicidad”, recogíamos de a centavitos para la jubilación y pagarles los pasajes para que se vuelvan a sus ciudades y se ocupen de sus familias.

Hay muchísimos grupos apoyando esta nueva etapa. El nuestro no es el originario de la propuesta del Gobierno ni mucho menos. Es uno de ellos. El nuestro apostó a la juventud. Tenemos un presidente de 42 años. Yo soy Viceministro de Seguridad y tengo 29 años. La primera candidata asambleísta por Pichincha tiene 28 años. El tercer candidato a nivel nacional tiene 31 años. En nuestro ministerio el promedio de edad es de 31 años. Entonces la apuesta por la juventud es la apuesta por la permanencia y la renovación. Correa apuesta a los jóvenes y nosotros los jóvenes tenemos que apostar a los más jóvenes y así politizar a una sociedad que cada vez entienda más que si no tiene un rol protagónico en la construcción de cambios de nuestro país lo que vamos a terminar viendo es lo que vivimos hace 10 años: la total desesperanza y la perspectiva de futuro por fuera de nuestras fronteras.

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