
Juan Carlos Sánchez, es un hombre de río, sabe de silencios largos y mirada cálida. Es el secretario de la CTA FTV Solano. En el mediodía caluroso convida a un viaje con su tierra, sus recuerdos y su río.
“Hace treinta años que vivo en Buenos Aires vengo de la provincia de Entre Ríos, La paz bordeando el río Paraná, soy hijo único, de madre soltera, nací y crecí a la orilla del río Paraná. A los veinte años traté de buscar mejores posibilidades, así que solo rumbeé a la Gran Ciudad. Vine a los diecisiete años a Buenos Aires, pero no me pude adaptar. Eran tiempos muy duros acá, mi madre lloraba por que escuchaba en la radio que mataban gente en Buenos Aires, era la época de la dictadura.
Estuve treinta y cinco días y volví al pago, no me podía adaptar era una vida muy acelerada. Cumplí los veinte y rumbeé de vuelta, un poco más trabajada mi mente para soportar las cosas que no me gustaban. Viví en Capital, trabajé en el Club Ciudad Buenos Aires, trabajaba de peón. Alquilaba una piecita en barrancas Belgrano. Era el mundial `78, lo primero que hice fue acomodar coches cerca de la cancha de River, me la rebuscaba. Desayunaba en el club y comía también; de ahí me iba a trabajar en una fábrica hasta la diez de la noche. Un compañero que me propone vivir en la Villa en Lanús, me decía que iba a estar un poco mejor. Estaba solo juntaba unos mangos y le mandaba a mi vieja, aunque pasados unos meses la traje a vivir conmigo. Me costaba adaptarme también, las casitas en la Villa están muy juntas.
En el ‘80 vivía en la Villa y trabajaba en una curtiembre en Avellaneda. Ahí me entero de que estaban por dar tierras, le hago el comentario al encargado:
.El me dice:
Pero, vos estás seguro de que te van a dar un terreno, por que acá en Buenos Aires, nadie regala nada.
Y en realidad, era una toma de tierras. En ese momento ignoraba el cien por cien de lo que hoy sé significa una toma de tierras. Lo único que quería era tener un pedazo de tierra. Todo lo que me faltaba en Entre Ríos, venía en busca de eso. Participé de tres reuniones, se hablaba del esquema organizativo, la cantidad de vecinos, la cantidad de hectáreas que íbamos a tomar y dos consignas bien claras. La primera: saber que estábamos enfrentado a un gobierno militar, que debíamos ayudarnos mutuamente por que iba a ser muy pesada la mano. El otro, el derecho a tener un pedazo de tierra.
Planificamos venir a las cinco de la mañana, preparado con chapas, lo que tuviéramos, pero estar ahí. Arrancamos un veintidós de octubre, nos reunimos en la Capilla. Era impresionante, más de quinientas familias. El cura adelante abriendo camino, cruzamos el campo y nos asentamos. Al rato cae la policía y nos intiman. Después, el Ejército, nos tuvieron rodeados por seis meses.
Fue importante el esquema organizativo, un cuerpo de delegados, por manzana. Por fuera una comisión que coordinaba las acciones con el exterior del asentamiento. La coordinación era con la iglesia, con Derechos Humanos, con el SERPAJ, con la CGTA, que nos ayudaban con el tema de la bomba de agua nos ayudó la CGT a colocarla. Los policías y el Ejército se fueron al año siguiente. La Vicaría tuvo un papel muy importante. Estaba Monseñor Novak, que había impulsado en toda la zona de Quilmes las Comunidades Eclesiales de Base. Después de la apertura democrática en el `83, fueron los partidos políticos los que utilizaron como política clientelar la toma de tierras, para sacar rédito por eso después hubo mucha venta y reventa de los terrenos; acá fue todo lo contrario, un arraigo muy fuerte por que había una necesidad concreta.
Mis compañeros de la fábrica me decían que nos iban a sacar, acá nadie te da nada, puedes terminar muerto en una zanja. Pero se juntaban, varias cosas, en primer lugar la ignorancia y después el coraje de venir de una provincia, querer salir adelante, no vivir como mi Vieja empobrecida en todos los sentidos. Analfabeta, la que le limpiaba el piso a los intendentes del pueblo.
Después llegan las primeras lecciones del padre Berardo:
El cura, decía:
Por ahí pueden pensar que son pobres, y que debe ser así. Pero hay alguien que explotó a tu viejo, explotó a tus padres. No es que Dios es malo, no está escrito en ningún lado que tienen ser pobres.
"Ahí empezamos a elevar nuestros conocimientos".
Aparece la Central y la síntesis:
“Nuestra militancia en las Comunidades va junto a todo esto y también por eso la militancia en la CTA Todos los compañeros han pasado por el partido justicialista, pero hoy están en la Central, el partido no ha podido llenar un proyecto de vida. El piquete tiene que ver con este proyecto de vida. En la construcción de viviendas encuentro la continuidad de todo esto, se nos hace más fácil por que el mismo espíritu de la toma lo trasladamos a las cooperativas. Estas experiencias no van separadas: el asentamiento, el “piquetazo” y ahora las cooperativas. El mismo espíritu.
Tenemos otras contradicciones, como seres humanos, pero eso es la base fundamental de nuestra organización, somos fuertes en eso. Hay historia de vida con estos pibes, hace treinta años que estoy en Buenos Aires y veintiséis que milito y estos pibes de veintidós años que están acá son los hijos de aquellos compañeros.
El sistema ha quebrado a nuestras familias, no somos una isla. Estos chicos que hablan de adicciones, sus padres son alcohólicos. A partir del 2001, hubo una fuerte crisis, no solamente económica, también cultural, con Menem todo esto se entra a profundizar.
Pero aún así me siento un privilegiado en la vida, me encuentro con Víctor De Gennaro en el SERPAJ. Conozco a Luis D’Elía ahí también y militamos juntos. Víctor era quien daba las charlas del movimiento obrero en el SERPAJ y yo era un “asentado” que iba allá. Este fue mi nuevo nacimiento, todas esas penurias, todo ese sufrimiento, empezamos a cambiarlo acá.
Creo en Dios, creo mucho, cuando se va mi vieja, hacía seis meses que había nacido mi primer hijo. Mi vieja fallece a los ochenta y cinco años, siempre vivió conmigo. Ella muere y mi primer pibe tenía seis meses, es como que se va renovando la vida, alguien se va y otro llega. Uno cree en algo superior y ahí está Dios.
Fuente: India Rodríguez
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