
La asamblea de docentes y alumnos de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) resolvieron exigir al Consejo Superior que se disponga el cese total de actividades académicas y administrativas, pese a la decisión adoptada por la Justicia federal de habilitar las instalaciones de casi toda la casa de altos estudios. Falleció hoy una tercera víctima.
La asamblea interclaustros volvió a sesionar ayer, esta vez frente a la puerta del Campus universitario, donde se concentraron más de 800 personas, entre estudiantes, docentes, no docentes y graduados.
Los asistentes coincidieron en señalar que " la Universidad no puede recuperar la normalidad porque eso implica impunidad". En consecuencia, los alumnos y docentes votaron exigir que no se reactiven las tareas, en tanto no se determinen "fehacientemente" las causas del siniestro y las responsabilidades que correspondan.
Volvieron a cargar contra las autoridades de la casa de altos estudios y contra el juez Oscar Valentinuzzi, a quien reclaman su apartamiento de la causa por considerarlo “no objetivo” en el tratamiento a partir de su condición de docente y ex director de Asuntos Jurídicos de la Universidad.
La concentración comenzó a las 14 y se extendió hasta casi las 18. Allí se escucharon decenas de opiniones sobre lo sucedido y el modo en que hay que retomar la actividad. También se trató puntualmente el tema de la Radio Universidad, que desde hace más de 48 horas suspendió su habitual programación y sólo transmite música. Esto, como consecuencia de la decisión judicial de impedir el ingreso a todos los edificios pertenecientes a la UNRC.
Incluso hubo una moción aprobada por unanimidad “de tomar la radio” si hoy no se regulariza su situación. “No quieren que se diga en la radio lo que está ocurriendo dentro de la Universidad, por eso suspendieron las transmisiones”, afirmó un docente que fue el mismo que propuso tomar el edificio.
Muchos de los asambleístas asistieron con cintas negras colocadas en el pecho, siguiendo el pedido realizado en la asamblea celebrada en la Plaza Roca de recordar a las víctimas con un distintivo.
“Tenemos que tomarnos el tiempo para reflexionar sobre lo que ocurrió. No podemos responder a las urgencias de volver a la normalidad. Estamos ante un desastre psicológico en el conjunto de la Universidad”, aseguró el profesor Pablo Galimberti.
Luego, una estudiante de la Facultad de Agronomía y Veterinaria llamó a “no hablar más del ciclo lectivo, porque el año está terminado. Basta de pensar si vamos a rendir o no. El problema es más de fondo. Estamos ante el problema de la insensibilidad. Basta del letargo, donde siguen pasando estas cosas y nadie se levanta. La Universidad se transformó en una máquina de producir mentes que no critican nada. Basta de ser máquinas que producen no sé para qué, ni para quién. Basta de todo esto”, pidió antes de quebrarse en llanto.
Sobre el final, se resolvió que habrá una nueva asamblea hoy a las 12 para luego asistir al Consejo Superior.
Desde el fin de semana y hasta el lunes, todo el predio estuvo cercado a los efectos de facilitar el traslado de los barriles con hexano, como así también otros combustibles que permanecían en la planta, y que en conjunto fueron enviados a los depósitos especiales del polo petroquímico de la ciudad de Río Tercero.
En tanto, el secretario general del gremio docente y dirigente de la CTA riocuartense, Marcelo Ruiz, rechazó la apertura "con normalidad" de la casa de altos estudios en la que conviven 20 mil almas y ratificó la necesidad de que se declare la emergencia institucional.
Esta medida, en los hechos, implica reprogramar los turnos de exámenes finales -tal lo solicitado por los alumnos- y el resto de las actividades educativas y administrativas.
El profesor e investigador Carlos Ravera, de 64 años, murió hoy en el Instituto del Quemado del Hospital de Córdoba, y se convirtió en la tercera víctima fatal de las trágicas explosiones ocurridas en la planta piloto de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
"Falleció a las 7.30 de la mañana. Tenía quemaduras en gran parte de su cuerpo", explicó Carlos Simon, el director del Hospital Córdoba, donde estaba internado Ravera.
“En las últimas 48 horas tenía un compromiso renal que no había sido podido ser recuperado con los fármacos”, según explicó Carlos Simon, el director del Hospital Córdoba, donde se encuentra el Instituto del Quemado.
El estado de Ravera era desesperante: presentaba quemaduras en más del 80 por ciento del cuerpo y en las vías respiratorias, tras la serie de detonaciones ocurridas el último miércoles, cuando aparentemente se rompió uno de los tambores de hexano que estaban en el sector de biodiésel de la planta piloto, un solvente orgánico altamente volátil e inflamable.
Por las consecuencias del hecho también fallecieron el alumno Juan Politano, de 22 años, y la docente Liliana Giacomelli, de 42. Están graves Miguel Mattea, Gladys Baralla y Damián Cardarelli, quienes permanecen internados en el Instituto del Quemado.
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