
El caballo, de un intenso castaño oscuro, yace en el piso. Cuatro adolescentes están sobre él tratando infructuosamente de colocarle una montura. Pero de repente, en un chasquido, se libera y se alza majestuoso en sus patas traseras. De fondo, recortado sobre el atardecer, está el Cerro Crestón, el mismo que corona el escudo de la provincia de Salta y el mismo que los pobladores de Metán temen perder como emblema porque la explotación minera avizora un futuro peligroso.
“Ahora está instalándose en el departamento de Metán una mina que quiere hacer explotación de cobre a la orilla del Río Juramento, la otra está en Río Piedras y lo que van a explotar es el Cerro Crestón, que es una de las bellezas naturales más lindas que tenemos, eso lo van a dinamitar y van a contaminar los ríos, los animalitos y a los seres humanos. Es la Alexander Gold la empresa que hace eso”. El relato pertenece a Julio David, secretario general de la CTA Metán, hoy jubilado luego de muchos años de andar la provincia como docente. La firma británica, con el beneplácito del gobierno provincial, opera el proyecto minero León de cobre-plata.
Es que uno de los ejes centrales en los que se basa la Central es la recuperación de los recursos naturales, y en las que los planteos sobre la minería, el agua y las tierras, hacen punta. En el tema del agua demandan la reestatización del servicio, la creación de cooperativas de usuario, la utilización del recurso con un criterio racional, también exigen inversión y buen servicio: cambio de cañerías, potabilidad del agua, la instalación de nuevas redes de agua y cloacas. “El agua es sucia, no es potable, sale como barro de la canilla. Y en el 50% de los barrios no tienen. La empresa Aguas de Salta no ha hecho ninguna mejora, recauda todo el dinero y se lo lleva. Las cañerías son obsoletas, viejas, revientan por todos lados. Los piletones siguen siendo los mismos, no han previsto el crecimiento de la población. Queremos que se reestatice el servicio, que Aguas de Salta lo manejen los municipios, los vecinos, que haya organismos de contralor, que se controle a la empresa”, la argumentación es de René Guantay, titular de la CTA Güemes, pero es de todos, cada hombre y mujer repite más o menos misma queja, la demanda es la misma en cada lugar, en cada palabra.
La región sureste de Salta es una geografía de contrastes: las Sierras Subandinas, el bosque chaqueño y el Crestón (3.370 metros). Nogales, laurel, lapachos y ceibos. Y la Taruca, una de las ocho especies de ciervos nativos de Argentina. De la ciudad de San José de Metán, ubicada a unos 150 kilómetros de Salta Capital, salimos por la Ruta Nacional Nº 34 para llegar a Orán, cruzando por Jujuy y arribando a esta ciudad fronteriza con Bolivia. Andando en un auto enjundioso con los hermanos David (Vuenaventura, secretario general, y Julio). Las seis horas de viaje se amontonan entre los silenciosos sonidos de la naturaleza, bromas, coplas y relatos de carretera. Guías sagaces de la geografía que trasuntó un tal Don Martín Miguel.
En Orán nos reciben generosamente Doroteo y Elba Vargas, secretario general y adjunto de la CTA local, también marido y mujer, un equipo de fierro en esto de organizar y generar identidad. El local de la Central, también es su casa, tal el compromiso, tal la militancia. Y con ese liderazgo, allí, le han ganado una vez más al Estado, a dos kilómetros de la segunda ciudad de Salta, han conseguido los terrenos para construir 300 viviendas. Las familias se están organizando y ya han comenzado a acondicionar la zona. Ya se vislumbran las calles principales, las manzanas. Están las familias. Hombres, mujeres y niños, con machete desmalezan a pesar del calor abrasador. En sus caras hay brillo puro. Reunidos en ronda, planifican, sueñan. Es la comunión de los que creen.
Son los guardianes de Martín Miguel de Güemes, el líder de la guerra gaucha que frenó el avance español con sus tácticas guerrilleras, el que se puso al frente de la resistencia a los realistas, el que organizó al pueblo de Salta, el que fue electo como gobernador, el que recibió elogios de San Martín y Belgrano.
De Orán a Pichanal. A la casa de Dante Córdoba, el Cacique Blanco (ver recuadro Mieles...). Charlamos, comemos, bebemos, reímos, fumamos, caminamos, compartimos, aprendimos, sobre el rico mapa étnico de la zona, sobre los proyectos. Viajamos del día a la noche y de la noche al día. Y los recuerdos se suturan con la memoria. y la historia de los que luchan, siempre luchan. Una casita de madera es la sede de la CTA y, al igual que Teo y Elba, el Cacique pone su casa, comparte una pieza con su mujer e hijo, el resto es para la CTA. Nos despedimos después de un regio asado, una clase magistral sobre el mundo de las abejas que nos brinda, pizarrón y tiza en mano, Horacio Robert. Nos vamos lentamente, charlando bajo un sol de casi 50 grados. Caminando como al descuido, chamuyando historias de las que te dejan el corazón en un puño. Fundidos en el simple abrazo. Sencillo. Acorazado. En paz. De corazón.
El camino sigue. Nos llama. Pasamos por Irigoyen y luego, Colonia Santa Rosa. Allí nos espera “La Polaca”, Elsa Brzezimiki, que nos lleva al local de la CTA. Hay unas diez mujeres. Hablan de los emprendimientos productivos de las frutas, las huertas, los 25 centros de alfabetización que hay en toda la provincia. Y así se repetirá, en cada pueblo hay mujeres y hombres tratando de salir del pozo, de esta provincia que dio sobrevida al menemato, con desocupación insultante, monopolio empresarial para el comercio, la tierra, los negocios, “donde faltan los proyectos culturales, donde hay impunidad, narcotráfico, extranjerización de la tierra, el analfabetismo, el problema de la inmigración y los indocumentados y por consiguiente la explotación que sufren los hermanos bolivianos en las fincas; como ve peleamos día a día para cambiar esta realidad y para crear proyectos productivos”, analiza Candido Cabana, titular de la CTA Irigoyen. Y es que la lista parecen imperecederas: esclavitud, desmonte, agua para pocos, minerales para el extranjero, criollos y aborígenes olvidados, hectáreas perdidas en nombre de la soja, los ingenios. “Ahora le estamos vendiendo el pan de nuestros hijos”. sentencia La Polaca.
“Acá no había nada, nada, pués”. Estamos en Las Tunas, el barrio de la CTA en el departamento de Cerrillos. El que nos cuenta la historia es Vicente Fernández, presidente de la Asociación Civil Miguel de Güemes. “Esto era un monte, ahora con los vecinos ya lo hemos dividido, están las manzanas, las calles y pronto empezaremos la edificación. Serán 351 casas, 21 manzanas, en terrenos de 25 x 10”.
“En enero de 2006 empezamos a trabajar”, cuentan Mabel y Sofía. “Ya tenemos nuestra casa”. Las dos cooperativas de vivienda de la CTA dieron sus frutos. Es el barrio Finca Valdivia, a 7 de kilómetros de la Capital. Son entre 12 y 16 socios por cooperativa y ahora se viene una tercera y cuarta etapa para seguir construyendo viviendas, ahí se formarán más cooperativas.
En Salta es el tiempo de tejer. Otra tierra nace acá. La vida se hace de nuevo. Ahora tengo mi casa. Es mía. Yo la hice con mis propias manos. Vivirán mis hijos. Soy feliz. Las palabras se repiten como ecos. Las cooperativas de vivienda, los barrios CTA son palpables, visibles, están haciéndose, por la senda del sudor. Y ahí están las casitas del barrio Finca Valdivia, o los terrenos parcelados en las Tunas o en Orán. Las familias recortan los terrenos donde antes había monte, cardos. Se viene el barrio.
De los ojos repletos de ternura de Gabriela Burgos –35 años, viuda hace apenas 10 meses, madre de tres hijos– salen estas palabras: “Hace 15 años que estamos inscriptos en el Instituto Provincial de la Vivienda y nada, nada... en cambio lo de las cooperativas nos ha dado una oportunidad, una chance tremenda, de saber que la vivienda que uno está construyendo es para uno o para alguno de los compañeros. Y casas hermosas: en mi caso, como mujer, soy tan detallista que siempre traté de que los materiales sean los mejores”. Y efectivamente las casas de las cooperativas 26 de Agosto y 15 de Septiembre son sólidas, confortables, con dos habitaciones, cocina-comedor, jardín y la posibilidad de agregar un ambiente más.
Gabriela es presidenta de la 26 de Agosto y Roxana Barrios de la 15 de Septiembre. Dos mujeres a la cabeza de proyectos habitacionales. “Acá trabajan mujeres y varones y aprendimos todo lo vinculado a la construcción. Al principio les costó a los hombres, pero después se fueron acostumbrados”. Recuerdan.
“Vine a la CTA en junio de 2003, con un Plan y después cuando me dieron de baja, opté por la CTA, lo mío no era el Plan, era militar y buscar un espacio de participación”, brotan los recuerdos de Gabriela. “Antes de la cooperativa yo empecé a trabajar con la secretaría de género, en talleres de capacitación, y también con Sandra Rufino de AMMAR, que también nos abrió los ojos, nos mostró el panorama de la mujer trabajando en la calle, y para mi todo fue un aprendizaje porque siempre fui una ama de casa. Luego surgió el tema cooperativo. Nunca pensé estar aquí y tener mi identidad tan clara”.
“Ahora la pelea es para que el Programa Federal de Emergencia Habitacional contemple el aumento del presupuesto para la construcción de vivienda, ahora son de 35.000 pesos y queremos que pase a 46.000 porque Salta es considerada zona sísmica”.
El martes 6 de noviembre asumió el flamante Consejo Directivo Provincial de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE-CTA), que regirá los destinos del gremio estatal en Salta hasta noviembre de 2011. En un acto que colmó la sede de Esteco 501, el secretario general electo, Vicente Martí planteó los desafíos del gremio para la nueva gestión. Y en esos desafíos –que incluyen a toda la CTA–
está el rechazo al Proyecto de Ley sobre “Disciplina y transparencia fiscal y derogación de la Ley de Reforma Administrativa del Estado y Emergencia Económica", firmado por el gobernador Romero horas después de las elecciones. “Su sanción implicaría una artera violación a los derecho constitucionales laborales de los trabajadores estatales de Salta a la par que un ilegal desconocimiento y vulneración del derecho humano a la libertad sindical”.
La Asociación Nacional de Trabajadores Autogestionados (ANTA) inició a fines de 2006 la paciente tarea –a través de la Red de Asistencia Técnica (RAT)– de organizar a las cooperativas y emprendimientos productivos en Salta para conformar la Mesa Provincial del ANTA. Así, el 21 de noviembre quedó como fecha para el acto eleccionario.
Este proceso organizativo permitirá potenciar los emprendimientos autogestivos, como la cooperativa de feriantes y productores del Mercado de Abasto de Orán; la cooperativa de apicultura de Pichanal; el Colegio Primario cooperativo, la red de comerciantes de ramos generales, y los remises urbanos e interurbanos en Güemes; y las cooperativas de viviendas municipales y la imprenta en Salta capital.
El mandatario de Salta, Juan Carlos Romero, se adjudicó “en una licitación pública hecha entre gallos y medias noches el gerenciamiento y la administración del nuevo Hospital del Milagro, de la unidad pediátrica que se creará y de los 23 centros de salud de la zona noroeste de la provincia, lo que provocó el desmantelamiento del Hospital de Niños Niño Jesús de Praga”. Quién habla es María Lapasset, especialista en cardiología pediátrica, dirigente de la Asociación de Profesionales de la Salud de Salta (Apsades) y secretaria adjunta de la CTA.
“El proyecto es transformar este Hospital de Niños, que es obsoleto, que no da más y que desde hace muchos años no les han puesto un peso, lo han dejado caer, para tener un argumento para la privatización, para que sea manejado por una gerenciadora privada. Esta empresa privada lo único que ha hecho es tratar de reducir costos. Tenemos casos testigos de chicos recién nacidos que han sido dados de alta prematuramente y que después vemos las consecuencias. Por ejemplo, un niño que recién nace necesita ser controlado entre 24 y 72 horas, para ver si le sube la bilirrubina, como le dan de alta incluso antes de las 24 horas ese control no se hace. Entonces vemos en el Hospital de Niños, cuando tienen 4 o 5 meses con las consecuencias que son irreductibles, que no se corrigen más, por el daño cerebral que le produce la bilirrubina. Niños que se dan de alta con una traqueotomía, sin darle a la madre los elementos para atender al niño y terminan de vuelta internados por ese manejo basado en lo económico”
“No es la primera vez que pasa en la provincia: el Hospital del Milagro ya fue concesionado a una empresa española cuyo principal directivo fue acusado de manejo corrupto en su país”.
Por ahí donde vive el Cacique Blanco pasan cosas. Así le dicen a Dante Córdoba, secretario general de la CTA Pichanal. El sobrenombre, cargado de ancestral respeto, se lo pusieron los pobladores indígenas de las distintas etnias de la zona, de la época en que este recorría el pueblo juntando firmas y hablando sobre el Frenapo. Antes de los caminos, los árboles, el monte, el color y un verde bello, un verde que hay en la ciudad, las mágicas extensiones de tonos que ni la imaginación crearían. El repetido paisaje del calor nos deja en Pichanal. Zona de etnias. Etnias de la tierra. Guaraníes. Wichís.
Y en esas tierras de sol abrasador camina desde hace años el Proyecto de Producción de Miel. Supervisados por el secretario adjunto y Técnico Industrial Apicultor Horacio Héctor Rover, allí desde hace dos años trabajan con las abejas y las colmenas.
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