
Esa fue a decisión que tomó el Consejo Superior, que ayer sesionó en el anfiteatro del Campus Universitario ante casi tres mil personas. El Consejo Superior de la Universidad Nacional decidió ayer declarar la emergencia en la casa de altos estudios y suspender todos los turnos de exámenes previstos para este mes.
A una semana de la tragedia ocurrida en la Planta Piloto, los representantes de los cuatro claustros que componen el órgano colegiado de gobierno decidieron poner fin al año académico. Sólo habrá guardias mínimas en áreas administrativas para garantizar, por ejemplo, el pago de sueldos y el medio aguinaldo.
Los llamados de diciembre, para todas las carreras de las cinco facultades, serán reprogramados para febrero. Por este motivo, ayer las autoridades no descartaban retrasar el inicio de clases del próximo año para generar el espacio suficiente para esta reprogramación.
Además, el Consejo decidió crear una comisión de seguridad en la que participarán también representantes de la asamblea interclaustros, de la Federación Universitaria, y del gremio de los no docentes. El rector Oscar Spada adelantó sin embargo que ya se había contactado con los responsables de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo para que enviaran técnicos especialistas en Higiene y Seguridad para diseñar un plan que permita avanzar en detección y acciones de los lugares más críticos del campus.
En una sesión cargada de tensión, no fueron pocos los oradores que recordaron fallas añejas en distintas áreas de la Universidad, principalmente concentradas en las facultades de Ingeniería y Exactas, donde se desarrollan disciplinas experimentales. María Marta Reynoso, una microbióloga de Exactas, detalló que hace tres meses reclamaron al secretario Técnico de la Universidad, José Luis Pincini, “que realice la inscripción como generadores de residuos, además hace tres meses que estamos en el nuevo edificio y no tenemos las condiciones de seguridad básicas como los extractores de gases”, remarcó.
Adrián Ávalos, trabajador no docente del Comedor universitario e integrante de la CTA riocuartense, recordó que enviaron cuatro notas señalando las deficiencias en los hornos, pero tampoco recibieron respuestas del área.
La sesión comenzó en el Aula Mayor, pero no tardó en mudarse al anfiteatro abierto, ante la masiva presencia de personas de todos los claustros. Los consejeros se sentaron frente a la multitud que ocupaba escalinatas y trataba de refugiarse de los rayos del sol. Eran las 15.25 cuando Spada pidió un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de las explosiones. El murmullo se detuvo. Hacía instantes que una silbatina había recibido a los últimos dos consejeros que faltaban en la mesa: el rector y el decano de Ingeniería, Diego Moitre.
“Sería hipócrita decir que todos somos responsables, acá hay algunos que tenemos más responsabilidades que otros. En ese marco, estamos a total disposición de la Justicia para que se investigue y se sepa la verdad”, dijo Spada al comenzar la sesión. Cambió los silbidos por un largo silencio. Después llegaron los cruces y la hora de votar. Se pusieron sobre la mesa las propuestas de la asamblea y todas contaron con el apoyo del Consejo Superior.
Fuente: Diario Puntal de Río Cuarto, Córdoba
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