Convenio Gastronómico
Se cocinó la flexibilización
Jueves 23 de septiembre de 2004, por Administrador *

Por Mariano Vázquez. La Nueva Organización Sindical Gastronómica (NOS-CTA) continua su lucha sin pausa para que los trabajadores del sector cuenten con un Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) que defienda sus derechos y sea un freno contra los abusos patronales. Ante el espurio acuerdo flexibilizador entre el dirigente Luis Barrionuevo y los empresarios del sector la NOS, con el patrocinio del departamento jurídico de la Central, presentó un amparo por lo que el Ministerio de Trabajo de la Nación debió modificar algunos puntos del convenio. Pero, a pesar de los cambios, “el texto continúa violando la ley y el orden público laboral”, explicó Daniel Jorajuría, secretario general de la NOS.

A pesar de que la cartera laboral asegura que ha resuelto las anomalías y violaciones que había denunciado el gremio gastronómico enrolado en la CTA, estas sigue perjudicando claramente a los trabajadores. Numerosas son las observaciones que la NOS realizó sobre el convenio gastronómico recientemente homologado por el Ministerio de Trabajo y que fue acordado el 17 de marzo entre la Unión de Trabajadores Gastronómicos y Hoteleros de la República Argentina (UTHGRA), que conduce Barrionuevo, y por la Federación Hotelera y Gastronómica (FEHGRA), asesorada por el menemista Daniel Funes de Rioja .

Los gastronómicos de la CTA realizaron esta semana un plenario de delegados y manifestaron que el CCT para la actividad “se establece condiciones de trabajo degradantes y violatorias de la Ley de Contrato de Trabajo y del orden público laboral”. Además, expresaron “su más enérgico repudio a este convenio a la baja que contradictoriamente rebaja categorías, condiciones de trabajo y salarios, mientras que la actividad creció un 30 por ciento”.

Además, convocaron “a todos los trabajadores de la actividad a castigar, a quienes se arrogan el derecho a decidir por nosotros, desafiliándose a la UTHGRA”, y se declararon “en estado de alerta y movilización para realizar todas las acciones necesarias para impedir su aplicación”.

Daniel Jorajuría, en diálogo con ACTA, expresó: “Es indignante que estos convenios se firmen a la baja en un momento en que la actividad se ha incrementado y podría mejorar la situación de los trabajadores gastronómicos. Sin embargo, continúa sumergiendo en la pobreza y la precarización a los trabajadores”. Y aseveró: “Sólo es posible modificar esta tendencia con libertad y democracia sindical, hoy impedida por el `unicato’ de la ley sindical”

Derechos pisoteados

“El nuevo texto establece que el nuevo CCT prevalece sobre cualquier otro convenio, mientras que la Ley de Negociación Colectiva establece que en caso de comparación entre distintos convenios, prevalece el más favorable a los trabajadores que surja de la comparación entre las instituciones de ambos”, revela un extenso documento elaborado por la NOS. “El CCT no puede derogar la ley en perjuicio del trabajador”, añade.

En referencia al período de prueba, a pesar de que el Ministerio de Trabajo dice que se eliminó, en realidad aún se continúa previendo su aplicación “para el contrato de trabajo por tiempo indeterminado de prestación continua y esto está expresamente prohibido por la reciente Ley de Reordenamiento Laboral”.

Horacio Meguira y Héctor García, integrantes del departamento jurídico de la CTA y quienes patrocinaron a la NOS en las presentaciones y amparos se mostraron preocupados por el perjuicio contra los trabajadores gastronómicos.

“Este tipo de convenios se contradicen con la política del gobierno en cuanto a priorizar la negociación colectiva como forma de distribución de la riqueza. Además, el monopolio de representación de los trabajadores permite continuar con las convenciones flexibles a cambio de financiar las estructuras sindicales”, indicó Meguira.

Por su parte, García dijo que la homologación de este tipo de convenios “demuestra que el actual modelo sindical es funcional a la flexibilidad laboral y a la pérdida de derechos de los trabajadores”.

La denominación “contrato de temporada” sigue favoreciendo al empleador que puede decidir sobre el tiempo de trabajo y el descanso del trabajador durante todo el año. Es decir, que un vínculo que para la ley “es estable y permanente” se convierte en “precario e incierto”. “Por ejemplo, un mozo que trabajó una temporada de invierno en Bariloche, puede ser citado en cualquier momento ya que el nuevo convenio le otorga la potestad al patrón de fijar “la temporada” y si no concurre a la convocatoria puede ser despedido”, graficó Jorajuría.

En cuanto a los “trabajadores extras”, el convenio suprime el beneficio contemplado en el convenio anterior por el cual el jornal del trabajador extra era remunerado con un plus que iba del 50 al 100 por ciento, según se tratara de una o más jornadas.

Más horas, menos salarios

Otro de los elementos que ha causado profundo malestar en los trabajadores de la actividad es que sobrepasa el límite de la jornada diaria establecida en la ley. “La llevaron a 9 horas y, en algunos casos, hasta 12 horas, sin que se abonen las horas extras, avalando que trabajen en forma continua por tiempo indefinido sin gozar de ningún tipo de descanso compensatorio ni el pago de horas extras”, se apuntó en el documento elaborado por la NOS y el departamento jurídico de la Central.

Además, crea “contrato por tiempo indeterminado discontinuo, hiperflexibilizado. En cuanto a los “aprendices” el Ministerio no objetó que un establecimiento pueda tener hasta un 25 por ciento de su personal en esta modalidad, permitiendo que desempeñe cualquier tarea o función sin derecho a percibir la remuneración de la categoría que desempeñe percibiendo un salario de apenas 350 pesos, cuando el salario mínimo, vital y móvil, fijado por el Consejo del Empleo, la Productividad y el Salario es de 450 pesos”, se señala en el texto. También las mucamas ahora ven sobrecargadas sus tareas ya que no sólo están a cargo de la limpieza de las habitaciones y departamentos sino que además se las obliga a cumplir con otros servicios y atenciones.

En cuanto a las remuneraciones, el acuerdo Barrionuevo-Funes de Rioja crea categorías con salarios inferiores a los establecidos por la ley. Rebaja el 50 por ciento el pago adicional por alimentación. Y se condiciona el derecho a recibir almuerzo o cena en el establecimiento donde presta servicios a la asistencia perfecta y jornada completa de ocho horas. También se ponen trabas en los requisitos para cobrar los adicionales por asistencia y fracciona el pago del aguinaldo en tres períodos a empresas consideradas medianas, cuando la ley lo restringe a las pequeñas (menos de 40 trabajadores). En cuanto a las vacaciones también permite el fraccionamiento en períodos de siete días.

Jorajuria fustigó a “aquellos que durante la década del 90 sumieron a los trabajadores en la pobreza, en la precarización y la exclusión al crear nuevas categorías a la baja para evadir los aumentos salariales; aumentar la jornada de trabajo; destruir la carrera profesional; avanzar en la eliminación de la relación de dependencia y las indemnizaciones en la actividad; e implementar un aporte compulsivo del 2,5% de todos los trabajadores de la actividad”, al vez que señaló “al sindicato de Barrionuevo como beneficiario de ese convenio que en realidad los perjudica”.

“Estamos hablando de consecuencias nefastas para los gastronómicos ya que se elimina la relación de dependencia de la clase trabajadora, se pierde la estabilidad laboral; se pueden contratar hasta un 25% de aprendices en los planteles, un 10% de pasantes y el resto con contratos eventuales. También promueve la eliminación de las indemnizaciones. Este Convenio perjudica a 170 mil trabajadores gastronómicos, que son los que están en blanco”, detalló el titular de la Nueva Organización Sindical Gastronómica.

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