
Por Rosario Barrenechea, enviada especial. La Cumbre de los Pueblos del Sur se desarrolló en Montevideo el 17 y 18 de diciembre, en paralelo a la Cumbre Sindical del Cono Sur y de la Reunión de Presidentes del Mercosur. En la misma se presentaron paneles donde se expuso la situación latinoamericana en diversos aspectos de la integración regional desde la perspectiva de la organizaciones sociales, con la masiva presencia de comitivas regionales como PIT-CNT, Alianza Social Continental, MOSIP, ATTAC, SERPAJ, Foro de la Triple Frontera, Cono Sur Sustentable, REBRIP Brasil, Iniciativa Paraguaya y CTA, entre otros.
Durante la Jornada del 17 se desarrollaron talleres sobre arte y transformación social; comunicación alternativa, educación, medio ambiente, seguridad social y Mercosur sustentable y participativo. Los paneles centrales oscilaron en temáticas tales como las alternativas de la integración, la desmilitarización y derechos humanos; la energía y los recursos naturales, y la lucha por la redistribución , trabajo y migraciones en la integración regional.
La ideas principales esbozadas durante los debates rescataron la importancia de los colores políticos y de la diversidad ideológica de los movimientos teniendo como objetivo la defensa de la soberanía y la recuperación del papel del estado para el desarrollo y bienestar de los países apuntalando el proceso de integración regional. De esta manera se destacó la relevancia de la articulación de los distintos movimientos latinoamericanos en la defensa del Mercosur y en el rechazo a los posibles tratados de libre comercio unilaterales con los Estados Unidos.
Se denunció el saqueo de los recursos naturales por parte de las multinacionales con la anuencia de los gobiernos de algunos estados, reclamando no solo soberanía sobre los estos recursos sino denunciando la necesidad liberadora de inversión e innovación tecnológica. Por otro lado se rescató la presencia de gobiernos progresistas en la región, que en un principio favorecen un marco positivo de alianzas traducidas en un bloque regional capaces de generar articulación y consolidación de la integración. En este punto la diversidad de miradas de los movimientos sociales interviniendo activamente en los procesos regionales, permite articular para enfrentar a las políticas neoliberales. Como ejemplo se destacó la alianza y acción decidida de Argentina y Brasil encabezando la resistencia de los movimientos populares contra el ALCA. Esta necesidad de alianzas debe corresponderse con los niveles de organización y de nuestros pueblos asechados por la inequidad.
Un punto muy importante de los debates desarrollados fueron los procesos de recuperación de la renta y de la reforma agraria en los países de América Latina. Se destacó la solidaridad con el pueblo de Bolivia en la reforma que emprende para revertir la concentración de la tierra y los de recursos energéticos que permita la redistribución de los recursos a favor de las mayorías.
Con respecto a estos recursos energéticos y naturales la exposición de las diversas realidades en el ámbito sur ha permitido reconocer una la línea estratégica única de soberanía sobre los mismos con criterios de redistribución y de acceso equitativo para toda la población que vienen llevando adelante las organizaciones populares. De manera que han declarado sobre este punto la soberanía, la propiedad de los recursos naturales y energéticos de cada nación deben ser explotados bajo la lógica del servicio público que garantice la calidad de vida y el modelo de producción solidario.
Otro de los debates se centró en el modelo productivo de exclusión que empuja a la migración masiva de las poblaciones empobrecidas y excluidas en busca de trabajo. En este punto las ideas principales se centraron en la valorización de las particularidades de los pueblos y de la integración para garantizar el protagonismo de los migrantes sociales apuntando a la complementariedad de las matrices culturales y productivas en lugar de la competencia que impone el mercado. En este sentido la propuesta consensuada fue avanzar en la discusión de un modelo de producción que permita a los pueblos definir cómo vivir, avanzando en el cambio de la institucionalidad política para la construcción social y económica de los sujetos. En ese sentido se remarcó la pulseada que lleva a cabo América Latina en la consolidación de una unidad geopolítica desde la construcción de alternativas viables y de procesos de articulación sobre políticas concretas en base a la soberanía de los pueblos. La confrontación efectiva para la consolidación de la integración regional en un modelo productivo incluyente se definió como la construcción de nuevos sujetos con un concepto nuevo de territorio.
Sobre el cierre de la jornada una frase de Artigas cuando ostentaba el título de Protector de los Pueblos libres, y la protección esta fundada en la necesidad de sostener la soberanía particular de los pueblos del a Liga Federal y su defensa antiimperialista resonaba en todos los salones cuando instaba a que cada pueblo desarrollara una economía solidaria basada en la recuperación de la producción colectiva para el consumo y comercio interno de la confederación: “Cada pueblo debe gobernarse a si mismo”.
Secretaría de Relaciones Internacionales.
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