
Parece una isla. Parece esa misma isla que flamea, valerosa, en los arrabales del Mar Caribe. Pero esta (otra) isla brilla en el Gran Chaco boreal; abrazada por cerros y matorrales, acogotada en el monte. En Tarija. Una isla rodeada de tierra, entonces. Una isla con dos banderas. Cuba y Bolivia. Y las Brigadas Médicas. Quirófano alerta. Estamos en el Centro Oftalmológico Municipal de Yacuiba. En tierra boliviana. Frontera argentina.
Es la célebre máquina sanitaria de Cuba. Verlos en acción pone la piel de gallina. Eriza el sentido. Insular. Fogonea. Prototipo de la revolución. Un equipo de salud donde a nadie importa quién es médico o cocinero, quién zurce o firma papeles. Un equipo. Allí todos saben que lo (único) importante es el humano al que le duele. Un equipo integrado. Aplanadora humanitaria. Sólida y aceitada.
Operación Milagro en la frontera salteña. Opera que te opera.
El contingente argentino llega cansado. Perdieron la cuenta de las horas. Algo así como 30 antes de la tormenta. Ojos mochos y enfermos. El equipo médico entra en funciones. Movimientos precisos. Pertrechan a los pacientes. Bajan del bus más de cuarenta compañeros con la vista crispada. Vienen de la provincia de Buenos Aires. Largo viaje. La máquina sanitaria apura el desempeño.
Dorian Fernández aprieta manos de bienvenida. En el centro Oftalmológico. Los enfermos pueblan pasillos, se acomodan en consultorios, escuchan. En el ambiente prende olor a quirófano. Olor sano a comida de hospital. Tonada caribeña. Médicas explican acciones. Van y vienen. Guardapolvos verdes. Dorian invita a los cronistas, propone tomar café en la sala de estudio. “Desde ahí se pueden ver las operaciones por circuito cerrado de video”, informa, cubano. Y remeda acento rioplatense. Tiene 43 años. Ríe y abraza.
“Operación Milagro interviene afecciones a la vista. Dos en específico: lo que conocemos como cataratas; y también la carne crecida, el pterigium, o carnaza”. Así habla Dorian, y advierte que la cuestión, siempre, es salvar el iris. Desde el 10 de octubre de 2006 Misión Milagro ya realizó más de 18 mil operaciones. Pacientes bolivianos, argentinos, y algunos paraguayos. El ritmo del Centro Oftalmológico registra verdaderos jalones en los estándares asistenciales de la especialidad: 123 intervenciones quirúrgicas en una jornada que arañó las 24 horas.
“Aquí no se le cobra cuota a nadie, esto es gratuito”, arranca Dorian, “esto es libre, nadie aquí paga ficha”. También aclara que en Argentina una operación de este tipo, cuesta, con suerte y viento fijo, algo así como tres mil pesos. Dorian dice: “La Misión Milagro está trabajando en 28 países. Aquí, hoy, en este Centro Oftalmológico de Yacuiba, somos alrededor de 70 trabajadores de salud. Cubanos, argentinos y bolivianos”.
En el monitor, rojo, zarandean bisturís y algodones.
Humano, bien humano
Dorian invita a recorrer la línea de atención. Integral, “como una cadena”, la máquina sanitaria en intensa actividad. El fotógrafo de la CTA entra a los quirófanos. El cronista prefiere esperar afuera. La charla con Dorian sigue entre consultorios y laboratorios clínicos, técnicos, enfermeras, colaboradores, profesionales de la salud, auxiliares, depósitos de medicamentos, ambulancias.
En la cocina Dorian encarga otros dos café. Y la charla avanza, a la cubana. “Nuestro paradigma médico es la formación humanitaria. Lo importante es el Hombre. La cuestión está en la conciencia, en el pensamiento. La fraternidad con los pacientes. La medicina mercantilista enseña a atender sólo a aquel que pueda pagarse la atención. Si tienes dinero, tienes atención; si no, no tienes nada. Y eso está muy feo. Eso no es medicina. La medicina es otra cosa”.
El clima en Yacuiba aparece caprichoso, lúdico en calores y lluvias. Los compañeros del contingente van saliendo de las salas. Un ojo emparchado distingue a todos. “El afecto, el cariño a las personas”, continúa Dorian, “un ser humano enfermo merece toda nuestra responsabilidad”. La maquina sanitaria contiene 18 mil médicos cubanos diseminados en 121 países, con el complemento vital de 40 mil médicos extranjeros formados en la isla.
“En la década del 60 nuestro Comandante en Jefe dijo: ‘El futuro de Cuba es de hombres de ciencia’”. Dorian cita a Fidel Castro y pide agua fresca.
El derecho a la vista
Al día siguiente, bien temprano, los parches van dejando los ojos de los compañeros. La vista vuelve del encierro. Aparatos médicos, sofisticados, y gotas en frascos; el tiempo del control, las mediciones, los tratamientos. La alegría de los compañeros, triunfo de la Operación. El milagro de la ciencia. “En el año 2004 Fidel nos dijo a todos los integrantes de la Misión: ‘Ustedes no se imaginan el alcance que tendrá la Operación Milagro’. Y hoy –destaca Dorian– miles y miles de personas en todo el mundo viven el beneficio de volver a ver”.
Los compañeros descansan en los hoteles contratados por la Misión. Son seis hoteles en Yacuiba, 450 camas. Con un plan nutricional especialmente determinado a cada paciente. El ardor de la convalecencia entrevera emociones con la vista vuelta. El sol campea en los cerros. La máquina sanitaria tienta en metáfora de ejército. Siempre lista, alerta.
Entrada la noche, Dorian recibe las mieles del desvelo: los ojos renovados del contingente. Compañeros y compañeras tallados en gratitud. Aseados en bendiciones y buenos deseos. Palabras compinches, muestras nobles de reconocimiento. Cuba, Bolivia, Argentina. La misión sanitaria. Los ojos nuevos bien abiertos.
“Una experiencia muy bonita”
Juan Miguel Guerra, coordinador de la “Brigada Médica Cubana” en el Departamento de Tarija
-¿Cuántos profesionales y auxiliares de salud integran el equipo de la Brigada Médica en Tarija?
En estos momentos somos 153 compañeros. Distribuidos en distintas zonas de Tarija. En el Centro Oftalmológico, en el Hospital Integral Comunitario y en las comunidades rurales.
-Además del trabajo en el Centro Oftalmológico, ¿qué otras actividades y servicios brinda la Brigada Médica?
En el Hospital Integral Comunitario tenemos diversas especialidades: cirugía, ginecología, pediatría, traumatología, ortopedia, endoscopia, ultrasonido, terapia intensiva, emergencias. También tenemos médicos dedicados a la atención primaria de la salud, en las comunidades, dónde además realizan tareas de medicina preventiva, algo que, para nosotros, es fundamental.
-Imaginamos que para ejecutar este proyecto médico fue necesario el apoyo político de las autoridades comunales.
Por supuesto. El alcalde Carlos Bru Cavero ha colaborado con nosotros desde el mismo día que llegamos al departamento. Siempre tuvo una actitud positiva para la Brigada. Esto ha sido muy importante, porque, en definitiva, el beneficio es para la población de Tarija.
-Sabemos que el presidente Evo Morales ha participado activamente en la misión.
Así es. El presidente ha estado varias veces, aquí, en el departamento. Estuvo el día que inauguramos el Centro Oftalmológico. Estuvo el día que cumplimos nuestro primer aniversario. Y también participó de distintas actividades. La relación con el presidente Evo Morales es muy, muy buena. Siempre ha estado atento a nuestras necesidades y a las necesidades de la población.
-¿Qué conclusiones van obteniendo a dos años de iniciada la misión?
La experiencia es muy bonita. Muy bonita. Partimos de un principio bien recordado por nuestro Comandante en Jefe: ‘Compartimos lo que tenemos. No lo que nos sobra’. Así lo hemos asumido aquí en Bolivia: con mucha dignidad, mucha responsabilidad, mucho respeto hacia la comunidad donde estamos trabajando. Esos son nuestros principios. Y así seguiremos adelante.
Las huestes del bisturí
Médicas argentinas y bolivianas graduadas en Cuba
Son mujeres. Son jóvenes. Son médicas generalistas recibidas en Cuba. Dominga Ninaja es Boliviana. Georgina Gómez es argentina. Juntas trabajan en el Centro Oftalmológico de Yacuiba. Sensibles. Solidarias. El orgullo brota en sus ojos pardos. Y dicen cosas.
“Estudiar en Cuba fue una experiencia maravillosa –cuenta Georgina–. Por el sistema político, por la calidez de su pueblo, por todo lo que crecí como persona. Cuba me dio la oportunidad de estudiar medicina, cosa que en Argentina no pude hacer, imposible, porque no tenía el dinero suficiente como para costearme la carrera. Pero en Cuba sí. Cuba me permitió ser médica”.
Dominga escucha atentamente. Asiente con la cabeza. Sonríe. Y cuenta: “Yo nací aquí, en Yacuiba, en una comunidad rural muy humilde. Sinceramente, yo jamás podría haber estudiado medicina en mi país. Nunca. Pero, gracias a Fidel Castro, hoy puedo decir que soy médica. Y aquí estoy, feliz, trabajando para mi gente. Toda la vida estaré agradecida al gobierno y al pueblo de Cuba. Yo soy médica gracias a la Revolución Cubana”.
¡Aguante Evo!
El apoyo incondicional del presidente boliviano
La imagen de Evo Morales resplandece en el afiche. Está sonriendo, está colorido. Está torciendo la historia en su país. En eso anda, Evo. En eso anda junto a su pueblo… El fotógrafo de la CTA contempla el afiche. Solitario. En silencio. Entonces aparece Mario. Y Mario mira el afiche, y mira al fotógrafo. Y sentencia: “¡Aguante Evo!”… El fotógrafo y Mario cruzan miradas. Luego Mario se presenta: argentino, 29 años, Trabajador Social de la Fundación Un Mundo Mejor Es Posible.
“Todos nosotros estamos profundamente agradecidos a Evo –agrega Mario–. Porque gracias al gobierno de Evo Morales hoy tenemos a los médicos cubanos trabajando en Bolivia. Este es un proyecto sin precedentes para esta parte del mundo; tan desigual, tan inhumana. Evo Morales abrió las puertas de su país a la Operación Milagro. Y eso sí que es tener los huevos bien puestos”.
Entender el ALBA
Misión conjunta: CTA y la Fundación UMMEP
Bety y Noelia están felices, contentas. Ellas tuvieron a su cargo la responsabilidad del contingente que vino de Argentina. Bety Castro es trabajadora del Estado, militante del Movimiento Barrial Bonaerense, dirigente de la CTA Buenos Aires. También es coordinadora de la Misión Milagro en Argentina. Bety dice: “Esta es la mejor manera de explicar el ALBA. ¿Cómo hacemos para explicarle a los compañeros en los barrios qué es el ALBA? Creo que la mejor manera es con lo práctico y lo concreto. Esta experiencia en Yacuiba es el ALBA: la solidaridad entre los pueblos hermanos de latinoamérica. La Operación Milagro también debería ser una herramienta política de la CTA. Un aporte más para que la Central colabore con el levantamiento del bloqueo al pueblo cubano… La existencia de ese bloqueo sigue siendo una vergüenza política”.
Noelia Celestino representa a la Fundación Un Mundo Mejor Es Posible. “Somos el nexo entre Cuba y sus programas solidarios –dice–. La estrecha relación que mantenemos con el gobierno cubano no es fácil de sostener en Argentina. Existen muchas trabas políticas que, afortunadamente, vamos superando día a día. Estaría buenísimo que la Operación Milagro pudiera desarrollarse en Argentina. Cuanto dinero, cuanto tiempo nos ahorraríamos. Pero el Colegio de Oftalmología nos sigue jodiendo a todos, especialmente a los pacientes. Nuestro sueño es que las misiones médicas cubanas lleguen a la Argentina. Y creo que ese sueño lo vamos a poder cumplir. Ojalá”.
Redacción
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