
Tras 110 días de una ininterrumpida huelga de hambre que levantó una ola de repudio internacional, la activista mapuche Patricia Troncoso depuso este lunes su huelga de hambre, luego de obtener los beneficios carcelarios que solicitaba al Gobierno de Michelle Bachelet para ella y para otros dos presos políticos.
La información fue proporcionada por presidente de la Conferencia Episcopal y obispo de Rancagua, Alejandro Goic, quien dijo a la prensa en Santiago que Patricia "ha acogido una invitación que le formularon varios obispos a apreciar el valor de la vida como un don maravilloso y a deponer su huelga de hambre".
Poco antes, el ministro secretario de Gobierno, Francisco Vidal, informó que el Ejecutivo chileno aceptó la propuesta enviada por la activista mapuche, de ser trasladada a un Centro de Educación y Trabajo y de obtener beneficios penitenciarios a partir de marzo de este año, para ella y para Juan Millalen y Jaime Marileo.
"Ha habido una flexibilidad de parte del Gobierno. Lo que nos interesa es que la huelga termine", dijo Vidal.
El obispo Goic dijo a Troncoso "que su esfuerzo no ha sido en vano porque el tema mapuche se ha instalado en la sociedad chilena. No es un tema de fácil resolución, pero la Iglesia compromete su palabra y su acción para que lo podamos abordar como sociedad en su conjunto".
También agradeció las gestiones realizadas por los obispos Manuel Camilo Vial, Ricardo Ezzati, Sixto Parzinger y Carlos Pellegrin en este caso, y en especial las del padre Fernando Varas, capellán del hospital de Chillán, donde Troncoso estuvo internada a raíz de su delicado estado de salud.
Asimismo, reiteró la necesidad de hallar "una solución profunda a la situación del pueblo mapuche, que requiere respeto y diálogo".
Este mismo lunes, la presidenta Bachelet designó al ex subsecretario Rodrigo Egaña como "comisionado presidencial" para Asuntos Indígenas, con la misión de establecer una "mesa de diálogo" con los pueblos originarios, para lo cual trabajará junto al comité interministerial integrado por las carteras de Interior, Planificación y Secretaría de la Presidencia.
Al respecto, monseñor Goic manifestó su confianza en que este comité pueda ayudar a avanzar, "con la misma generosidad, en la resolución de las cuestiones de fondo que este conflicto nos demanda a la sociedad chilena".
La victoria de Patricia fue celebrada por organizaciones que defienden los derechos de los indígenas. El portal Mapuexpress agradeció a "las miles de personas que se movilizaron de diversas formas en distintas partes del mundo", por haber "salvado una gran vida, la de una mujer digna, merecedora de todo el respeto por sus convicciones".
"Patricia ha roto el unicentrismo asimilacionista que hay en Chile, ese que excluye y conculca los derechos a los pueblos chileno, mapuche, aymara, rapa Ni, likarantay, quechuas, collas, diaguitas, kawashkar, selkmans, varios de los cuales son transfronterizos", dijo Mapuexpress en su nota.
El caso de Patricia Troncoso, añade el texto "demostró que el conflicto no es racial, no es entre pueblos, sino con el Estado que no representa a los pueblos que coexisten en un mismo país".
Sin embargo, es mucho el camino por recorrer para el pueblo mapuche en un país donde la protesta es criminalizada como delito "terrorista".
Alrededor de medio millar de personas marcharon el sábado 27 por las calles céntricas de El Bolsón en repudio a la represión sufrida "por el pueblo mapuche a manos de los Estados argentino y chileno.
La manifestación, que partió de la esquina de las calles San Martín y Pueblo Mapuche, apuntó especialmente al gobierno de Chile, por su responsabilidad política en el asesinato de Matías Catrileo Quezada, crimen perpetrado el 3 de enero.
Las críticas al gobierno de Michelle Bachelet también se concentraron en el caso de Patricia Troncoso Robles, militante mapuche encarcelada que realizó una huelga de hambre de 110 días, que acaba de finalizar.
Poco antes de las 22, las columnas llegaron a la plazoleta República de Chile, donde se llevó a cabo un acto simbólico por los derechos de los pueblos originarios y por la liberación de todos los presos políticos.
Previamente, durante toda la tarde, distintos grupos musicales aportaron al recital con el que se iniciaba esta jornada, en la cual, además, se recibieron donaciones de alimentos no perecederos para la comunidad Santa Rosa-Leleque, que recuperó hace casi un año tierras que habían sido usurpadas por el millonario italiano Luciano Benetton.
Además de los miembros de Santa Rosa, participaron de este encuentro integrantes de las comunidades Emilio Prane y Nahuelpan, de Esquel, y de la comunidad Motoco Cárdenas, de Lago Puelo.
“Estamos en solidaridad con nuestros hermanos presos en la Gulu Mapu”, expresó el huerquén José Prane en referencia a la persecución judicial al pueblo mapuche en Chile.
Su hermana, Ana Prane, recordó que “este lugar, antes del estado, fue originalmente de los mapuches, tehuelches, huiliches y guluches”.
“Quiero recordar que, antes del estado argentino y del estado chileno, este era un solo territorio, de los pueblos originarios; para nosotros no existen fronteras”, aclaró.
También rememoró la agresión que padeció su propia comunidad, próxima a Esquel: “En 1937 fuimos reprimidos por el Ejército argentino; quemaron las casas e invadieron nuestro territorios, y aún continuamos luchando por lo nuestro”.
Las familias de la comunidad Motoco Cárdenas, de Lago Puelo, también informaron sobre sus conflictos con el poder político.
El municipio de esa localidad chubutense no quiere reconocer las tierras que ocuparon los abuelos y padres de los mayores que hoy, con sus hijos y nietos, permanecen en el lugar.
“El intendente Iván Fernández nos califica como intrusos en nuestra propia mapu”, denunciaron.
“Es necesario que la gente sepa los problemas que hay acá en el Sur. Nosotros queremos cuidar la naturaleza. Pero aquí hay muchos intereses por el valor de la tierra. Ellos lo que quieren es sacarnos y venderle a algún extranjero.”
“Pero nosotros estamos firmes y estamos convencidos de que la lucha la vamos a ganar”, remataron ante la ovación general.
Por su parte, Rosa Nahuelquir, de la comunidad Santa Rosa, en Leleque, a 70 kilómetros al sur de El Bolsón, explicaba detalles del litigio que mantienen con Luciano Benetton desde que “compró” 900 mil hectáreas en Chubut.
“Es un terrateniente que nos ha quitado la tierra –aseveró-. Que nos estén acompañando en esta lucha ustedes, que no son mapuche, es muy importante”, dijo a la audiencia.
Atilio Curiñanco, otro miembro de la comunidad, consideró que el reciente episodio sangriento en Chile es “lo que ha pasado siempre”.
“Nos echaron una vez, nos dejaron con nuestras cosas al costado de la ruta”, recordaba.
“Estuvimos en Italia con Benetton, no para ponernos de rodillas, sino para demostrarle el respeto que tiene el indio hacia todos”, relató, y los aplausos epilogaron sus palabras.
“Me pregunto quién nos respeta a nosotros cuando somos atropellados, cuando muchos de nuestros hermanos pierden la vida por defender sus territorios y sus vidas.”
“Sabemos que es un camino duro, pero no medimos consecuencias, estamos decididos a defender a cualquier precio lo que nos dio nuestra madre tierra. La Mapu nos ha pedido que cumplamos una misión, y lo estamos haciendo”, concluyó Atilio, poco antes de iniciarse la marcha.
Fuente: Mapuexpress y Unión de Trabajadores de la Educación de El Bolsón
recibir ACTA en tu correo electrónico
Piedras 1065 - Ciudad de Buenos Aires - República Argentina
(5411) 4307-6932 - prensa@cta.org.ar - www.cta.org.ar
sitio desarrollado en SPIP y alojado en www.redcta.org.ar