La Cooperativa Gráfica Cooperativa cumple 50 años
¡Extra! ¡Extra!
Viernes 1ro de febrero de 2008, por Nadia Mansilla *

El olor a tinta embriaga el sonido de las infrenables máquinas de impresión. En pleno centro porteño, bajo dos subsuelos con pilas de papel por todos lados y una mecánica melodía, funciona la imprenta cooperativa Cogtal. Hoy cumple sus primeros 50 años y junto a sus 100 asociados planea festejarlo, “tirando las rotativas por la ventana”. Aquí, dos de los integrantes de su comisión directiva, enumeran las actividades de celebración y las relacionadas al presente de la imprenta.

Respecto al aniversario Sergio Contreras, presidente de la cooperativa, señala: “Estamos preparando los festejos para todos los asociados. Para eso, estamos tratando de juntar a todos, tanto los asociados fundadores, ex asociados y socios en actividad. Es un poco difícil porque hay mucha gente que ya no está con nosotros. Sin embargo, estamos haciendo el esfuerzo de reunirnos para festejar estos primeros 50 años de vida de Cogtal. Queremos que estén los que formaron parte desde el principio, para decirles que aquello que ellos empezaron hoy está en buenas manos, según nuestro entender”, sonríe, humilde, Contreras.

Los orígenes

Oscar Becerra, secretario de la cooperativa, nos narra la historia de los orígenes de Cogtal, de la que fue parte Raimundo Ongaro, líder de la CGT de los Argentinos: “Esta imprenta, antes de ser Cogtal, era uno más de los apéndices de la Cadena Oficial Informativa del gobierno de (Juan Domingo) Perón. Se llamaba Alea, dependiente de la Secretaría de Prensa. Entre otras, estaba este taller, había editoriales y muchos medios informativos, gráficos sobre todo. Esta era una de esas muchas imprentas que había entonces”.

“Cuando cae el gobierno de Perón, derrocado por la dictadura fusiladora, (en referencia al gobierno de facto que rigió en nuestro país entre 1955 y 1958) los milicos empiezan a desprenderse de esas editoriales e imprentas. La última que queda es esta. Los compañeros que en aquel momento trabajaban en la entonces imprenta del Estado, toman sus indemnizaciones y las vuelcan en el objeto de competir con otros interesados en el remate de los bienes. Eran unas 320 personas y la mitad puso su dinero en función de competir en esa licitación. Así, la ganan con una oferta originada por una señal de la intervención en ese momento, donde con un pago simbólico de un peso por encima de la mejor oferta, los compañeros tenían la prioridad. Así comienza Cogtal. En el año 1958 obtuvimos la personería jurídica y se legalizó todo. Luego nos llevó 10 años conseguir un préstamo importante que nos diera la tenencia definitiva, con lo que pudiéramos pagar este inmueble y la maquinaria. Pero lo cierto es que el 1º de Febrero del 58 Cogtal se establece como cooperativa”, señala Becerra.

En ese sentido, Contreras añade que en un momento, Cogtal tuvo tres plantas en funcionamiento. “Luego sucedieron las bombas que cayeron sobre esta planta (Rivadavia) y hubo que vender las otras dos. La bomba más grande fue en el año 81. Supimos que eso fue porque nosotros queríamos trabajar y en ese sentido imprimíamos cualquier tipo de material y hemos trabajado con gente de diferentes orígenes. Fueron esas bombas las que nos destruyeron y dejaron inutilizable la máquina más importante que teníamos, más 26 linotipos que quedaron totalmente quemados. Sobrepasamos el momento con la ayuda de muchos colegas que nos dieron una mano grande hasta solucionar las consecuencias del incendio y poder comprar máquinas nuevas. En ese momento, algunos producían y otros pintaban las paredes. Con mucho sacrificio salimos adelante. Así como fue en el 81, fue en los 90 y en el 2001. En el año 2001 hemos llegado a cobrar 50 pesos por semana. Siempre recordamos una navidad que nos llevamos ese dinero a nuestras casas para las fiestas. Pero sabíamos que íbamos a salir, porque las condiciones humanas y tecnológicas estaban. Fuimos progresando de a poco y aquí estamos. Festejando los 50 años”, apunta Contreras.

Hoy, la cooperativa gráfica cuenta con dos plantas, una en Rivadavia al 700 y otra en Villa Domínico. Entre las dos, hay 100 asociados. O sea, 100 trabajadores que se desempeñan en tareas productivas o administrativas, que serán algunos de los invitados en la fiesta por los 50 años.

Contreras luego indica que la CTA, que publica su periódico mensual allí, es “un cliente muy importante y para nosotros es un orgullo publicar sus materiales”. A lo que Becerra agrega que “La cooperativa tiene por objeto hacer negocios, pero tenemos muy claro quiénes son nuestros clientes. No tenemos ninguna duda que los compañeros de la CTA merecen un trato especial, no sólo como clientes sino como compañeros”.

La Red Gráfica Cooperativa

Becerra pide la palabra para señalar un paso importante en la organización de distintas cooperativas del sector: “Cogtal, junto a otras seis cooperativas –la Cooperativa Gráfica Campichuelo, Cooperativa Patricios, Cooperativa El Sol, Chilavert de la Ciudad de Buenos Aires, Ferrograf de La Plata y Gráficos Asociados, de Mendoza- nos agrupamos en un ánimo de fortalecer las iniciativas, e intentar comprar mejor. Esto, para competir con las grandes empresas e intentar eludir el monopolio de Papel Prensa. Claro que es algo definitorio a la hora de encabezar un negocio. Así que ahora estamos en los inicios de la Red Gráfica Cooperativa, que es una cooperativa de segundo grado”. Becerra también indicó que están a la espera de la Ley de Expropiación, que beneficiaría a El Sol, Patricios y Chilavert: “También estamos peleando en conjunto para que se consiga eso. Vamos transitando ese camino, juntos.

En uno de esos subsuelos -donde abundan los afiches de rivalidades futbolísticas, sugerentes chicas y autos imposibles- trabaja Adrián Hadid. Orgulloso, describe cómo trabaja la máquina con la que él trabaja. Tiene 41 años y 20 en la imprenta, a la que entró como aprendiz con su título de Técnico en Artes Gráficas. Cogtal brinda aún hoy la posibilidad de un oficio a los más jóvenes que ingresan como asociados, prioritariamente los familiares de los que ya están trabajando allí. Becerra apunta que esta cooperativa “es diferente de otras, que pueden tener empleados. Aquí, el asociado tiene que trabajar en la cooperativa. Hay que poner un capital accionario y también trabajo obligatorio. En nuestro humilde entender, creemos que es la más genuina expresión de cooperativismo”, afirma, mientras el sonido sigue pintando papeles de colores y letras.

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