
En una carta dirigida "A mi querido pueblo Mapuche y a todos quienes han puesto en estas movilizaciones su solidaridad, su generosidad, su compromiso por las reivindicaciones de nuestro pueblo", Patricia Troncoso anuncia el fin de la huelga de hambre.
"Deseo decir que hoy sí tenemos un documento que indica la forma y otorgamiento de los beneficios, pero que es más que un documento, ya que tiene como garantía a la Iglesia a través de Monseñor Alejandro Goic como ente fiscalizador del cumplimiento de este acuerdo. La iglesia ha dado su palabra para el cumplimiento de lo acordado y creemos en ella", dice la "Chela", en la carta firmada el 30 de enero en Chillán y distribuida por REDH.
Al manifestar su "gran agradecimiento" a quienes la apoyaron durante la huelga afirma que se venció "el cerco comunicacional", "el orgullo y la arrogancia de un gobierno" y que "nos llenamos de generosidad" al pasar de los interese personales y mezquinos a otros solidarios "que aseguren justicia y libertad para todo el pueblo mapuche y chileno, ambos empobrecidos, explotados por un modelo económico depredador e inhumano".
Los reclamos sobre el régimen carcelario, que el gobierno comenzará a aplicar desde marzo, son considerados por Patricia Troncoso como el reconocimiento que debe tener todo interno condenado, por lo que "no es benevolencia sino un acto de justicia".
Las motivaciones de las huelgas de hambre son explicadas como que "no tienen otro propósito que denunciar la injusticia a la cual nos han sometido por reclamar; el derecho del pueblo a tener tierra y autonomía, a denunciar los juicios que no respetaron un debido proceso, a denunciar las aplicaciones de leyes altamente represivas como la ley antiterrorista y la Ley de Seguridad Interior del Estado usadas por Pinochet para reprimir, que siempre serán licitas si ellos obedecen a denunciar injusticias".
En otro párrafo, "el conflicto político-histórico con nuestro pueblo" es focalizado en el "reconocimiento de su territorio, autonomía y al ejercicio de estas conquistas" que la lleva a no creer en los "supuestos esfuerzos" del Gobierno, "porque todas las voluntades políticas siempre han estado al servicio de la expansión de las forestales, hidroeléctricas, aeropuertos, celulosas, proyectos mineros, depredación y explotación de la naturaleza, sin pensar si estos ponen en riesgo nuestras pocas tierras y lo que nos queda de nuestros recursos naturales".
En el balance de las movilizaciones, Patricia Troncoso considera que el tema de "la violencia y militarización" y de "la resistencia" de las comunidades, fue instalado "en términos nacionales e internacionales"; se comprobó que "en Chile no existen condiciones para tratar el tema de Ley Antiterrorista y criminalización de las demandas del pueblo Mapuche" por lo que se reservan la mediación en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; se logró los beneficios intrapenitenciarios a los y las presas mapuches, como a cualquier interno encarcelado; "hacer entender al gobierno que el tema mapuche debe ser abordado con seriedad, sin soluciones de parches o proyectos, sino con los temas de fondo que obedecen a territorio y autonomía, represión y militarización de las comunidades y grupos de apoyo en ciudades".
En párrafo aparte, Patricia comenta que se logró el "Reencuentro de todo nuestro pueblo mapuche", algo que se logró "sin llegar a dimensionarlo aún", pues "Hemos logrado encontrarnos los dos lados de la cordillera, los puelches y los Wallmapu" unidos en la propuesta política sobre "Tierra y Autonomía", "heredada de nuestros antepasados".
Luego de otras consideraciones, hacia el final de la misiva, Patricia Troncoso expresa, textualmente "Finalmente, decir que hoy 30 de enero del año 2008, pongo fin a mi huelga de hambre que se prolongo durante 112 días, obedeciendo y creyendo en el rol de la iglesia, a quien pedimos su mediación debido a la defensa de los Derechos Humanos y del pueblo pobre y explotado por un modelo económico que ha condenado a la humanidad a perder lo humano, generoso y por sobre todo su relación con Dios y la naturaleza".
Agradece especialmente a monseñor Alejandro Goic, "quien ha dado grandes muestras de consecuencia, responsabilidad y por sobre todo comprensión de lo difícil de nuestro tema" y exhorta continuar con la lucha "que no depende de una huelga de hambre, sino mas bien, de hombres y mujeres decididos ha hacerlo."
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