
El "Chavo" es uno de los tantos jóvenes jujeños que integran las filas de la Organización Barrial Tupac Amaru-CTA. En la construcción colectiva y soldaria, en la militancia cotidiana, encontró un camino que lo alejó del destino trágico con que el sistema marca los pobres. Pase y vea.
El "Chavo" perdió nombre y apellido: es el Chavo, de la Tupac. Quería que contara su vida, cómo fue su infancia.
De chico me crié con mi bisabuela, ella era de Tarija, descendiente de bolivianos, desde niña se crió en el país. Militante peronista de muchos años, hasta el día en que se murió siguió militando en el peronismo. Ella nos crió a mí y dos hermanos más, por que mi madre no podía con nosotros tres, además nos tuvo de muy joven.
Mi abuela se hizo cargo de nosotros de darnos una muy buena educación, pero a veces eso no alcanzaba, por que cuando uno llega a tener catorce, quince años y es otro estilo de vida el que uno quiere, por ahí ve a otro pibe que tiene una zapatilla Adidas y uno también la quiere tener. Por cosas de la vida, por cosas que nunca me enseñó mi bisabuela, por que también me recibí algunas “cagaditas” por andar haciendo cosas malas, pero ni aún así uno entendía todo eso. Tenía catorce años la primera vez que entré a una granja, un instituto penal.
¿Cómo llega allí?
Una pelea con otros pibes, peleando, uno de los changos que estaba conmigo lo “puntea” a uno y nos relacionaron a todos y fuimos detenidos. Era una cosa que nunca la habíamos esperado por que éramos pibitos, pero había sido una cagada bastante grande la que nos habíamos mandado, pero había que asumir la responsabilidad, las cosas que uno hizo, y bueno estuvimos ahí. Estuve un tiempo bastante largo, me trataron psicólogos, equipos que pertenecían a la Defensoría de Menores y nos dieron la libertad. Salimos en libertad y realmente no quería volver ahí y busqué otra alternativa.
¿Dónde estaba viviendo en ese momento?
Estaba viviendo con mi abuela aquí en Jujuy, me retaba mi abuela, mi abuelo, cagándome a pedos, me decían que ellos nunca me habían enseñado esas cosas, pero ya estábamos ahí y había que asumirlo. Cuando me largan de verdad no quería volver ahí, no quería nada de eso. Así que me puse un poco las pilas, comencé a laburar. A parte las condiciones en que había largado el Juzgado de Menores, era que no teníamos que volver a andar haciendo cagadas, ni andar en la calle, estudiar y hacer otras cosas.
No pasó mucho tiempo, no llegó a pasar ni tres meses que estaba laburando en un partido de básquet, jugando una olimpíada, tuve problemas con un tipo que era periodista. Me empezó a gritar, gato, asesino, un montón de cosas. En realidad, primero agaché la cabeza, pero después, llega un momento en que tanto te van achacando cosas y te sigue diciendo, te sigue diciendo.
Llega un momento en que uno reacciona, y nos agarramos a trompadas. Peleé con ese tipo y al otro día me fue a denunciar a la Brigada y a los dos día me fueron a sacar del trabajo, me volvieron a detener y estuve un año y once meses detenido. En ese momento uno piensa: quería salir, era pibito, quería cambiar mi vida, para eso estaba trabajando y por ahí viene alguien y, no digo que las cosas que hicimos fueran buenas, realmente eran malas. Pero tampoco era para que todo el mundo te estuviera juzgando, cometiste un error, y creo que una oportunidad merecemos todos.
En ese momento lo tomé así, quería una oportunidad, pero la sociedad misma me discriminaba, en muchos aspectos; a parte el pibe este que había fallecido era de familia de plata, una familia de políticos acá y medio que todo molestaba. Todo molestaba, el hecho de que nosotros hubiéramos salido, pero éramos pibes teníamos catorce años.
Vuelvo a estar detenido y a lo largo del tiempo que estuve detenido, mi cabeza iba cambiando, no es que quería salir y cambiar el estilo de vida sino que realmente ya pensaba otra cosa por el tema de decir: ¡La puta!, he salido, querés cambiar un poco, pero la misma sociedad, la misma gente, las mismas cosas te siguen obligando a muchas cosas.
Entonces yo que lo viví de pibe estando en una cárcel, siempre lo supe y hasta el día de hoy lo sigo afirmando, los Institutos Penales de Menores no son más que un perfeccionamiento de delincuentes, por que hoy empezaste robando una garrafa, por ejemplo y mañana cae un pibe que ha hecho otra cosa y pasado otro más y así... Pasado un pibe que agarró un “fierro” y ha salido a “meter caño” y bueno, ese estilo de cosas...
A lo largo de este tiempo este te cuenta esto, aquél otro te cuenta otra y bueno es como que uno, realmente salís de ahí perfeccionado como delincuente, eso es un Instituto Penal de Menores.
No es más que otra cosa por que no forma, creo que tendría que haber otras alternativas de ponerlos a los pibes, sacarlos y realmente hacerlos laburar, hacerles hacer tantas cosas, para que uno recapacite. De verdad yo después de la primera oportunidad que me dieron y luego me la quitaron, de verdad me la arrebataron, yo no tenía ganas de salir y dedicarme a trabajar, ser una buena persona.
Por dentro de mí decía: Se van a la mierda, qué puta, uno quiere cambiar y nunca lo van a dejar hacerlo, y así a lo largo del tiempo... Cuando salí me dediqué a robar, varias veces caí detenido, un par de veces estuve en el penal, pero como diría no en ese momento, gracias a Dios, no estuve detenido mucho tiempo, no tan sólo estuve detenido acá, también estuve detenido en otras provincias. Eso en lo que respecta a mi vida.
A Milagro ya la conocía de antes pero sólo hola y chau, no mucho. Sabía que ella laburaba con los pibes de la calle, pero mucho no me convencía, en ese momento. Después dos veces la crucé en el estudio de un chango que es muy amigo mío, Bellido que es abogado y me dijo: eh Negro, cuándo vas venir a laburar, dejá de andar hinchando las bolas. Así como es la Flaca, como te habla ella... y le dije dos o tres veces, ya voy a ir, Flaca, ya voy a ir a hablar con vos. Pero pasaron varios meses y ni parecí, seguí haciendo la mía, seguí mi vida. Pero un día me encontró allá y dijo: ¿y? la puta que te parió, cuándo vas a ir, qué me estás chamuyando.
Mañana, mañana, voy a ir Flaca, le dije. Y al otro día vine, hablé con ella, ver con ella que es lo que me proponía. Y bueno me propuso un estilo de vida muy diferente, a que cuando ande por la calle la policía no me señale, no me quiera meter preso, por que la verdad, he pasado tantas cosas que por ahí donde me cruzaba la policía me quería detener y todo eso.
Entonces, cando hablé con la Flaca y me dijo: mirá, vení chango, laburemos, aprendé a ganarte tus cosas... Y quise probar, para qué voy a mentir, que yo vine mentalizado para trabajar en la Organización y seguir trabajando como hasta el día de hoy lo sigo haciendo, desde hace un año.
Vine, probé, al principio me era difícil por que nunca estuve acostumbrado a que alguien me mande, ni me dijeran las cosas que tenía que hacer, ni que por ahí me gritaran y todas esas cosas... Uno ha tenido otro estilo de vida, en una cárcel se vive muy diferente, ahí sobrevive el que hablando mal y pronto, es bueno para pelear o el que es bueno para manejar una “punta”, si vos no te hacés respetar ahí adentro te van a pisar la cabeza, todo el mundo, tanto la policía como los mismos presos siempre van a buscar las partes más débiles.
De alguna forma me ha servido de mucho el tratar de experimentar otra cosa, laburar, hacer lo que hacemos actualmente, siempre lo dije y lo sigo diciendo, estoy muy agradecido a la Flaca que tanto como me da la oportunidad a mí se la dio a muchos pibes que andaban robando, drogándose.
Gracias a Dios nunca me incliné hacia la droga, pero anduve robando por varios lugares. La cosa es que hoy la veo de otra manera, de otro ángulo, desde otra forma de vida, que uno puede tener tantas cosas laburando sin tener que hacer daño a otra gente, y llega un momento, te arrepentís, pero nunca vas a poder remediar todas las cosas que hiciste, sino por ahí con laburo, haciendo cosas por los pibes, tratando de sacar todos los pibes que andan robando, que andan en la droga, que andan en tantas cosas que uno las ha pasado y uno por ahí los ve y te duele, te molesta por que siempre esta sociedad lo único que hace es discriminar a los que menos tienen.
La discriminación en Jujuy parece ser más marcada que en otras partes o es igual.
Si, tal vez en otras provincias por ser más grandes no se nota tanto, pero acá en Jujuy sí existe la discriminación hacia los negros, hacia los Kollas, cuando no tendría que molestar a ninguno por que si somos jujeños todos, en realidad somos Kollas todos. Pero acá existe la discriminación hacia el pibe que es villero, por el que no tiene, por el que es negro y todas esas cosa. Creo que eso no tendría que ser así, pero lamentablemente es así, hoy por hoy a mucha gente acá, por empezar, primero los políticos y después la clase social alta, les molesta todo lo que hace la Flaca cómo lo hace por qué ayuda a este, ayuda al otro.
Creo que ella nos mentaliza día a día a todos nosotros, por más que seamos negros, por más que seamos Kollas podemos estar bien, podemos vivir bien y podemos tener todo lo que ellos tienen, si queremos, y lo estamos demostrando día a día, haciendo los Polideportivos, haciendo las piletas para tantos pibes que por ahí antes se iban a bañar en un río y hoy tienen la posibilidad de bañarse en una pileta; varios de nosotros que nos rompemos el culo laburando, varios pibes que laburan en obra, que empiezan comprándose una mototito y de ahí van subiendo.
Hoy hay varios pibes que ya tienen su vehículo, su casa, laburan y viven bien, dignamente. Todo eso acá a la clase alta por que dicen: ah, ahí están los negros de mierda de la CTA, de la Tupac, quién putas se creen. No es que nos creemos nada, simplemente les molesta el crecimiento que uno hace en lo personal, en el decir por que vos sos negro no podés tener un auto cero kilómetro o no podés tener una zapatilla Nike, o un deportivo Nike. Siempre quieren marcar la diferencia y bueno, todo esto, medio que se está acabando acá en Jujuy, por que los negros somos los que estamos laburando, los negros somos los que estamos haciendo y los negros estamos creciendo.
Pero aún así es duro, es duro, pero en ningún momento pensamos bajar los brazos, sino seguir adelante con todo esto por todos los pibes, por los pibes que fuimos nosotros que no tuvimos y no queremos que les pase a nuestros hijos, a los hijos de los compañeros de nosotros, queremos que tengan un buen estilo de vida, que puedan ir a un buen colegio, que el día de mañana puedan ir a una buena facultad, y que el día de mañana se puedan sentar a discutir con cualquier persona por más que ellos sean negros y los otros sean gringos, pero que sea de igual a igual. Que se acabe este racismo de decir que somos Kollas, que somos negros y que no nos da la cabeza para nada. Está demostrado que nos da la cabeza para muchas cosas, desde el momento en que tenemos como líder a la Flaca, la Mila, que es una negra, una Kolla y ha hecho muchas más cosas hasta el día de hoy que cualquier otras personas que pueden ser gringos, que pueden tener algo de plata.
La velocidad, que tanto te gusta pisar el acelerador, qué sientes con la velocidad.
No sé. En realidad por ahí uno se ha criado entre tantas cosas, siempre viviendo al borde del peligro, por que por ahí cuando uno andaba robando, siempre estás en el filo, sin saber si te vas preso o quedás en la calle. Siempre es vértigo, siempre vivir acelerado. A mí me encantan los vehículos, tuve la oportunidad de correr en el automovilismo jujeño con un Chevrolet 400 y quizá soy una persona acelerada que le gusta vivir al filo de las cosas, entonces lo trato de manifestar por ahí. Cambié mi vida, ya no ando robando, me dedico a laburar, quizá por ahí busco en otro lugar soltar la adrenalina que uno necesita.
El futuro de la Tupac, cómo lo ve
Día a día la Organización, y tengo conocimiento de cómo venían laburando, esto era algo muy chiquito que empezó de la nada, que fue creciendo, siempre con una vista a futuro por parte de la Flaca, muy grande. Otras organizaciones que fueron mucho más grandes que la Tupac, hoy desaparecieron, no están les dieron para construir todo lo que nosotros construimos y todo lo que tenemos y se la “chorearon” los dirigentes se llevaron todo a la mierda, no les interesó el hambre ni lo que la gente estaba pasando, sólo pensaron el bienestar de ellos.
Eso la Flaca no nos enseña, nos enseña que nosotros tenemos que ser compañeros, que tenemos que ver por el que menos tiene, por los pibes que necesitan ayuda, sacarlos de las drogas. Día a día nos mentaliza así y eso es algo muy lindo, por que en realidad nunca pensé en estar en un festival de reyes o en un festival del Día del niño donde asisten cincuenta mil o sesenta mil pibes que se llevan cada uno su juguete.
Tuve la oportunidad de ir el Día del niño, de este año que pasó, al Hogar Escuela, algo muy chiquito, y yo me ponía a pensar, que con tan poco lo haces feliz a los pibes, con un juguetito, un poco de caramelos y algo para comer.
No todos pensamos igual, no todos piensan igual que la Flaca, por que si el gobierno pensara como ella creo que estaríamos mucho mejor todos. Pero lo que veo desde mi punto de vista pienso es que nosotros no vamos a bajar los brazos en ningún momento, queremos seguir creciendo como organización, empezar a extendernos en toda la República, mentalizar a todos los compañeros que entren en otras provincias en la Organización y vean cómo se trabaja acá, cómo nos organizamos, cómo vemos por el que menos tiene, de solidarizarnos con todas las personas que nos necesitan y ojalá sigamos creciendo y le queden pilas a la Flaca para seguir enseñándonos a nosotros, creo que todavía nos falta aprender muchas cosas.
Creo que de la forma en que ella nos ha mentalizado ninguno va a volver para atrás, ninguno quiere eso; ninguno quiere dejar la casa, nuestros autos, los que lo tienen; el salario. Nadie quiere dejar la vida digna que hoy tiene y que antes no la tenía. Esa es la fuerza, la voluntad que tenemos todos los compañeros que trabajamos en la Tupac y es la que nos va a hacer seguir creciendo como organización y poder dispersarnos por toda la Argentina y demostrar que cuando los negros queremos, podemos crecer, salir adelante y tener todo lo que queremos.
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