
Por Mariano Vázquez. Fue una jugada fuerte: La decisión del presidente Néstor Kirchner de visitar el Astillero Río Santiago junto a su par venezolano Hugo Chávez generó un alto entusiasmo en los trabajadores y sus familias, ya que se hablaba de la posibilidad de construir 8 buques para la empresa petrolera venezolana Pdvesa. Esto ocurrió el 8 de julio de 2004. Un año después, ATE Ensenada denuncia que, pese a los constantes anuncios oficiales, “aún no podemos realizar ninguna tarea ni existe seguridad de que dichos trabajos se realicen” y por eso marchó a Plaza de Mayo para exteriorizar este reclamo.
Además, en febrero de este año, en la Casa Rosada y frente a delegaciones gremiales y de profesionales del Astillero, se suscribió un compromiso que aseguraba que en 90 días se firmaría el contrato definitivo. Hace un mes se superó este plazo y la delegación de la empresa DIANCA-ARS que viajó a Venezuela sólo trajo un acta de reunión donde, entre otras cosas, postergan por 45 días más la firma definitiva de un contrato pero por 2 buques “Product Carrier”, de 47.000 toneladas y no 8.
Estas dilaciones han producido mucha inquietud en los trabajadores de la planta, que hoy se movilizaron masivamente en la Capital Federal para proteger sus fuentes de trabajo y la industria naval. “Defender al Astillero Río Santiago (ARS). Defender la industria naval es defender la soberanía nacional”, sostuvieron los marchantes en el acto en la Plaza de Mayo y le pidieron al Presidente que “cumpla con lo prometido”. Informaron además que hace más de cincuenta años que se desempeñan en el sector, preservando “la calidad artesanal que caracteriza nuestra mano de obra y nuestro plantel que se ha enriquecido con nuevos contingentes de trabajadores navales que, desde 1993, ya construyeron el carguero Ona Tridente y los buques graneleros Argentine Confidence, Alpina y Maloja con excelente rendimiento, según sus propietarios. Y por eso sostenemos que somos el lugar más conveniente para que se construyan”.
“La inesperada visita de los presidentes Chávez y Kirchner al Astillero fue un hito que va a quedar muy marcado en los trabajadores y en la historia de Río Santiago. Se prometieron ocho buques tanqueros. En febrero de este año se firmó en el Salón Blanco de la Casa Rosada que en noventa días iba a estar firmado el contrato definitivo, pero los barcos finalmente se terminarán haciendo en Brasil. Los tiempos pasan y nosotros tenemos un futuro laboral incierto”, disparó Vicente Ignomiriello, secretario general de ATE Ensenada, en declaraciones radiales al programa “Reincidentes” (AM 740), que conducen los periodistas Raúl Delatorre y Mauro Federico.
Para colmo, distintas versiones aseguran que los buques venezolanos serían derivados a Tandanor y a Domecq García, para lo cual se elaboró un proyecto de ley de Astilleros Argentinos Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria (SAPEM), que permitiría que capitales privados principalmente extranjeros se beneficien con estos trabajos, denunciaron desde ATE y se mostraron sorprendidos por el supuesto crédito “por 80 millones de dólares que se le otorgaría a Tandanor y Domecq mientras se le niegan al Astillero Río Santiago los 20 millones de dólares necesarios para nuestra renovación tecnológica”.
En ese sentido, Ignomiriello responsabilizó al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires “porque los compromisos actuales del ARS se retrasan por una consciente política al retacear la compra de suministros, insumos, tecnología. Tenemos el dique paralizado con la Fragata Libertad y un buque alemán. Las obras no avanzan, no se pueden hacer reparaciones para nadie y se pierden una cartera importante de reparaciones”. Y agregó: “Llevamos diez meses de atraso porque la empresa no quiere hacer nada y por la complicidad del gobernador Felipe Solá. Obviamente lo que hicieron es destruir todo, paralizar al astillero, para mostrar después que desde el Estado no se puede hacer nada, que se es ineficiente y avanzar con otros proyectos como la SAPEM”.
En relación al funcionamiento de la planta, el dirigente gremial explicó que “estuvo funcionando muy bien hasta hace once meses: teníamos los contratos con los armadores alemanes (5 buques) y se subió el nivel de producción en un 30%. Se entregó un buque para Alemania en 24 meses, el segundo buque en 20 y apuntábamos al tercer buque entregarlo en 18 meses dentro de los estándares internacionales”.
“Había una gran motivación de la gente porque existía un control de gestión hecho por los trabajadores y un gerente que representaba a los trabajadores y votaba por asamblea. Todo eso daba confianza a los trabajadores, daba transparencia y además se sentía parte de ese proyecto y se trabajaba con muchísimo esfuerzo... pero ahí irrumpe el gobierno bonaerense”, indicó.
El titular de ATE Ensenada fue tajante en cuanto al futuro laboral del ARS: “Nos queda un año y medio”. Se refiere al tiempo que resta para terminar los barcos para la Armada Alemana “y no tenemos más trabajo”, y apuntó: “Lo más triste es que están destruyendo el sueño de los que creyeron en la palabra del presidente Kirchner y del presidente Chávez que generaron una expectativa: hoy hay 4.000 fichas de ingreso al astillero”.
“Los mismos que destruyeron a la industria naval en la década del ’90 son los mismos que se hicieron millonarios sin tener trabajadores. Nosotros vamos por un proyecto nacional. Hay cien buques para hacer en la Argentina hoy, por que está saturado el mercado internacional, todas las gradas están saturadas. Con 100 buques tenemos trabajo los astilleros estatales y los privados. Se generarían entre 20 y 25 mil empleos en el término de 2 años”, subrayó Ignomiriello.
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