
El abogado e historiador Hugo Chumbita presentó “El manuscrito de Joaquina” un nuevo libro basado en el diario de Joaquina de Alvear donde afirma que San Martín era hija natural de su abuelo y una guaraní. Otro paso en busca del verdadero origen del padre de la patria.
En un café del microcentro porteño Hugo Chumbita se hizo de unos minutos para charlar sobre su nueva obra “El Manuscrito de Joaquina.” “Este libro es una de las muchas pruebas sobre el verdadero origen de San Martín. Es la transcripción y comentario de las memorias de Joaquina de Alvear, hija de Carlos de Alvear y nieta de Don Diego de Alvear, que dice que en realidad José de San Martín “era hijo natural de mi abuelo.” Algunos de los fragmentos de este manuscrito se dieron a conocer en el año 2001, pero recién ahora hemos podido completar y editar el texto, contextualizándolo en la vida de Joaquina y el país que es como un resumen de la trayectoria de su familia en el seno de la Revolución de Mayo”.
Hugo toma de un sorbo el café y se acomoda sus grandes lentes que apenas ocultan los rasgos definidos de su rostro mestizo. “Para saber cómo escribió esto tuvimos que ir a Rosario, ya que ella vivió allí cuando Rosario empezó a surgir como gran emporio portuario. Entonces Joaquina fue encerrada por su marido porque la sorprendió llevándole una carta a Sarmiento, en una especie de declaración amorosa con la que le pedía una cita. Según se decía entonces, esta carta es parte de un desorden de conducta que padecía. Por eso, algunos investigadores desacreditan sus manuscritos argumentando que tenía un trastorno mental, pues le habían diagnosticado erotomonía, una afección que hace que la persona sienta que es amada por grandes actores de la historia. Pero ya entonces, se sabía que la persona con este mal puede ser perfectamente racional y normal en los demás actos de su vida. Por eso es que nosotros en el libro tuvimos que probar que a pesar de esa alteración, su versión de los hechos es verosímil, porque tal como lo afirman los peritos de la época, ella no tenía alterada su memoria ni su capacidad de raciocinio. Esa es la polémica que hay que resolver, pero en realidad ese es un sólo testimonio de muchos, porque tenemos la confirmación de los descendientes de los Alvear que viven actualmente, que aunque no sabían que existía este manuscrito, ya testimoniaban que sus padres y abuelos decían que Carlos de Alvear y José de San Martín eran medios hermanos”.
Tu trabajo utiliza mucho la recuperación de leyendas populares y narraciones orales. ¿Es como ir buscando del otro lado de la historia oficial?
Exactamente. Tenemos que recolectar testimonios orales que no se habían registrados por escrito, como por ejemplo los que fueron censurados por el propio presidente Marcelo T. de Alvear, que según cuentan sus descendientes, juntó a su familia en una reunión y le pidió que se silenciara este tema. Y por otro lado, hay que recoger la tradición oral correntina, que siempre mantuvo esa idea de que San Martín era hija de una guaraní.
En Europa es una práctica común hacer análisis de ADN a los restos de los personajes históricos para investigar su origen y descendencia, como sucedió con Napoleón en Francia. Y en Argentina, se hizo el mismo análisis al cadaver del General Perón por pedido de su presunta hija. En relación a este nuevo caso, algunos científicos e investigadores aseguran que sería muy difícil comprobar el origen de Santo de la Espada pues su cuerpo debe estar muy deteriorado; pero aún así, otros aseguran que existen probabilidades matemáticas para probar su origen. En ese sentido, el ingeniero Jorge Emilio Ituzaingó de Alvear, tataranieto de Carlos de Alvear, depositó una muestra de sangre en el Banco Nacional de Datos Genéticos, que permitiría realizar la prueba de filiación.
¿Es legalmente posible realizar un ADN?
En eso estamos. Ya conseguimos que la Cámara de Diputados declarara de interés parlamentario la investigación, y con eso fuimos a la Secretaría de Cultura de la Nación llevando un petitorio firmado el mismo Jorge Emilio Ituzangó de Alvear y docentes e investigadores como Hipólito Barreiro (que investigó la ascendencia originaria de Perón), Osvaldo Bayer , Carlos Freytag, Carlos H. Cristaldo; y Hebe Clementi, entre otros. Porque el objetivo es poder continuar como un pequeño movimiento, pues se sumó mucha gente que se interesó en querer llegar a la verdad. Entonces somos un grupo que acompaña a los presuntos sucesores, ya que este petitorio fue firmado por un descendiente de la familia Alvear y también por uno de la familia Cristaldo (descendiente de la que sería su verdadera madre, Rosa Guarú). Porque todos quieren saber la verdad.
El problema surge porque en Argentina hay cierta laguna legal en cuanto a este tema, y no está del todo claro quien tiene que autorizar que se extraiga una muestra del cuerpo de San Martín y la realización del examen de adn. Nosotros creemos que debe ser el Estado. Y si el Ejecutivo no nos autoriza, lo podemos pedir por el Poder Judicial.
¿Entonces los obstáculos son legales o políticos?
Hugo se toma la incipiente barbilla con su larga mano izquierda por unos segundos -Hay muchos prejuicios de los académicos del Instituto Sanmartiniano, que no aceptan una discusión de este tipo. Pero como es un tema de interés público, creemos que trasciende al ámbito privado, porque además no hay ningún interés de tipo económico pues San Martín no dejó ninguna herencia.
Lo que cambiaría es la perspectiva de que la lucha por la emancipación fue hecha por los hijos de las dos vertientes que construyeron este pueblo, la europea y la americana.
¿Y a quienes perjudica esto?
A los que sostienen un pensamiento eurocentrista, que creen que este país lo hizo sólo una democracia blanca, europea.
El presidente del Instituto Belgraneano afirmó que esta nueva hipótesis de ustedes sólo trata de ensuciar la figura de San Martín, como si comprobar que era hijo de una “india” fuera desprestigiarlo.
Nosotros pensamos que es al revés. Que si logramos demostrar el origen mestizo, la figura de San Martín se aproximará a la realidad social de nuestro pueblo, esa síntesis que fue el origen de nuestro país. Además, no hay que olvidar que no sólo la clase popular fue mestiza, sino también la clase alta, porque Buenos Aires fue construida por los hijos de guaraníes que vinieron a fundar esta ciudad, y toda la clase patricia porteña es descendiente de las princesas guaraníes que se casaron con los primeros conquistadores. Igualmente, toda esa discusión es secundaria, si eran hijos de inmigrantes, criollos, originarios, europeos o de lo que sea, no importa; lo que importa es que nuestra sociedad se construye con distintas formas de existencias, lenguas, ideas, sentimientos, maneras de pensar y de ser que hacen a nuestra identidad. Es una manera más de poner en claro cuál es nuestra verdadera identidad cultural.
Uno de los misterios que devela esta línea de investigación es porqué San Martín fue el único hijo de Gregoria Matorras que volvió a América. Esta es una de las claves para entender esa “pasión eficiente” que lo determinó a dar un vuelco en su trayectoria, que es muy difícil de explicar de otro modo.
Llama un poco la atención como fue que de temas netamente populares como los bandidos rurales pasaste a investigar una figura tan institucionalizada como San Martín.
Es que Jinetes Rebeldes (libro sobre Vairoleto y Mate Cocido) salió en marzo de 2000, y en una página hablo del rumor de que la madre de San Martín era india, cosa que había escuchado investigando a los gauchos de Artigas. A raíz de esa página fue que me llamó una de las descendientes de Alvear, y me terminó de contar la versión de la familia.
Ese tema te dio mucha llegada al público masivo ¿Fue entonces que conociste a León Greco?
Nos conocimos por una amiga en común que nos presentó porque él andaba detrás de la historia de los bandoleros y encontró mi libro. Entonces me propuso que le ayudara a elaborar esa letra con cierto sentido histórico. Le di datos, imágenes y fotos para la estética del disco, y le di nombres, hechos y algunas sugerencias sobre la letra, aunque la composición en realidad es de él.
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