
En la tarde de este martes gris en Buenos Aires, partirá un contingente de 50 enfermos de pterigium y cataratas con destino Yacuiba, en Bolivia. Allí serán recibidos en el Centro Oftalmológico Municipal, donde se realizan las intervenciones oftalmológicas de la Operación Milagro.
Durante la mañana de hoy, se realizaron en el local de la CTA las revisaciones previas para las operaciones que traerán vida a cientos de pares de ojos enfermos. Tanto el traslado como la intervención y todo el resto del tratamiento, es completamente gratuito. Desde Cuba se trajo este plan a través del cual se realizaron más de 18 mil operaciones a pacientes bolivianos, argentinos, y algunos paraguayos desde Junio de 2006.
En la improvisada sala de revisación, en una de las oficinas de la sede de la calle Piedras, los doctores preguntan, los pacientes contestan. La ansiedad se les hace inocultable. A veces hasta les sube un poco la presión. Muchos de ellos, padecen alguna de estas enfermedades desde hace muchos, muchos años. Como Dora Stodola, que con 64 años, hace 50 que tiene pterigium. Vino desde Pilar y cuenta “Intenté operarme varias veces acá, pero me decían que iba a perder la vista. Dejaba pasar, me cambiaba de anteojos y seguía sin ver bien. No puedo creer que voy a concretar esto. Además, en todo momento sentimos tanta contención y compañerismo, que nos ayuda mucho en todo.” Dora partirá a operarse el ojo derecho, porque el izquierdo ya se intervino.
Mientras desfilan los pacientes a los que se les mide la presión, se los revisa oftalmológicamente, los doctores relatan historias de la Operación Milagro: “Hubo una mujer de 26 años, a quien todos le decían que sus hijas eran hermosas. Pero ella no sabía cómo eran porque las veía sólo como una silueta. Luego de la operación, no podía dejar de mirar a sus nenas. No las conocía visualmente. Ellas hasta le preguntaban por qué las miraba tanto”, describen los facultativos. Luego, entre los dos añaden que también hubo “un chico de La Rioja que miraba asombrado absolutamente todo. “Yo conozco estas cosas. Sé qué es un vaso, un mate o una mesa. Pero es la primera vez que los estoy viendo”, nos decía”. También cuentan de aquel “joven” de 80 años, que cuando le sacaron la venda y vio por primera vez, largó el bastón y su andar encorvado, se tiñó el pelo y cambió su vida por completo. De los dos doctores, la más joven viaja con el contingente. Ambos hacen un seguimiento hasta tres meses después de la operación. Aunque su tarea les traiga inconvenientes con la Sociedad de Oftalmología, que arguye que la Operación Milagro les quita clientes. Como si aquellos que viajan a Bolivia pudieran pagar los 3.000 pesos que cuesta en nuestro país el remedio para el pterigium y las cataratas. La mayoría de los pacientes que viajan a operarse, pertenecen a distintos puntos del conurbano bonaerense, donde el panorama es poco grato, no sólo oftalmológicamente hablando.
Flavia Martínez tiene pterigium desde hace 14 años. Indica que van tres pacientes desde el barrio cooperativo San José Obrero, de Laferrere. Con ella viaja José Antonio Guzmán, de 38 años, que también tiene pterigium y Mercedes Muñoz, de 56 años, que tiene cataratas no sabe desde cuándo. Mercedes se enteró por un cartel en la escuela de su barrio. Junto a algunos amigos y familiares, están esperando hasta que salga el micro que los lleve a donde el milagro de la vista impregne sus retinas.
Redacción
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