
Simón Roberto Villalobos y Gurifredo Aquino Cason, pertenecen a la comunidad kolla-guaraní de Río Blanco en Salta.
Visitaron la sede de la Central de Trabajadores de la Argentina, pero ese no fue el único motivo de su visita a Buenos Aires: “Venimos en busca de ayuda para levantar en la comunidad una salita de primeros auxilios y una escuela. Los chicos hacen tres kilómetros hasta la ruta. Cuando llueve y están empapados, los colectiveros no los deján subir a los micros que toman para ir a clase en Oran. La vida kolla no es fácil”.
La comunidad de alrededor de medio millar de integrantes, sobrevive en base a la agricultura y la cría de animales en el norte del Salta. Cosechan choclo, mandioca, maní. “Poquita cosa vendemos en el Mercado de Oran, pero lo que sembramos nos alcanza para vivir.
No reciben ninguna ayuda del gobierno provincial. No tuvimos suerte en Buenos Aires. Cuando pedimos ayuda para la salita y la escuela, nos piden los títulos de la tierra. Estamos peleando por eso desde hace tiempo con la ayuda de los abogados de la Pastoral Social".
La miseria no es el único enemigo de la comunidad. En el 2004 la empresa Río Senta nos desalojó de nuestras tierras a través de un fallo de la jueza Cristina Barbera. Nos dejaron tirados en la ruta tres meses. Rompieron nuestras casas. Perdimos las cosechas. Con hambre, mirábamos impotentes como carneaban nuestros animales. No apareció nadie del gobierno provincial. La jueza es hija del intendente de Oran.
¿Y cómo logran recuperar sus tierras?
Es gracias a un fallo de la misma jueza. Fue después de que estuviéramos en Buenos Aires denunciando el hecho ante la Secretaría de Derechos Humanos y otros organismos. En realidad, nos dieron parte de las tierras que teníamos desde épocas inmemoriales. Las tierras que nos dejaron ya no lindan con el río y sus aguas son fundamentales para nosotros que somos agricultores. La pelea ahora es legal.
Las grandes empresas que se apropian de tierras en manos de pueblos originarios es dolorosamente usual, especialmente en Salta. Del otro lado del río, la empresa el Tabacal desalojó con topadoras a la comunidad Guaraní que reside allí. Destruyeron todos los sembrados, quemaron las casas. La comunidad se defendió ante estos atropellos realizando un escudo humano La policía liberó la zona para que los guardias actuaran impunemente, golpeando salvajemente a ancianos, mujeres y niños. Los matones, pisotearon y quemaron la bandera Argentina al tiempo que gritaban ’bolivianos indocumentados’.
Villalobos pide que se resalte que la comunidad ya tiene su personaría jurídica. Se queja de que no todos los dirigentes de la comunidad han sido buenos. Teníamos un crédito de del Programa Social Agropecuario. Con esa plata estábamos construyendo nuestras viviendas, pero como los dirigentes que ya despedimos, hicieron las cosas mal administrativamente, nos quedamos sin el dinero.
¿Cómo son esas casas y cuánto dinero le daban para cada vivienda?
Más que casas son habitaciones de cuatro por cuatro. No tienen baño, ni nada. Nos daban dos mil pesos para cada uno. Con eso no hacíamos nada pero ayudo.
Los dirigentes kollas están preocupados porque su caso se difunda. Vimos que es la única manera de lograr algo. “No pedimos mucho. Solicitamos los títulos de las tierras que siempre fueron de nuestras. Volver a tener el río. Una escuelita para los niños. Una sala de primeros auxilios. Somos parte de este país”.
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