
Pidieron permiso para hacer uso de la palabra. La palabra, sagrada en la cultura de los pueblos originarios. Golpearon tambores y la ceremonia empezó en un pueblo alejado por el ripio y el río, a unos 100 kilómetros de la capital sanjuanina, la comunidad Huarpe recibió a la delegación de la CTA, mientras cantaban los pájaros en la oscura noche cuyana.
Argentina Quiroga, guía espiritual de los Huarpes, aguardaba a un costado de la mesa dispuesta para la reunión celebrada en la noche de ayer, martes 12 de marzo, en una parte del Territorio del Cuyum, como continúan llamando las comunidades a la zona que contempla la inmensidad de San Juan, Mendoza, San Luis y parte de La Rioja. Había decidido desde hace más de 20 años no participar de reuniones políticas o sindicales, pero esta vez, la cosa fue distinta.
Un llamado, una invitación, primero a la inauguración del local propio de la Central Sanjuanina el próximo viernes, y después, la extensión para una reunión, para sentarse y conversar sobre el significado del camino hacia la Constituyente Social.
La Comunidad Huarpe del Territorio del Cuyum anuncia la llegada de un tiempo nuevo, del tiempo de la luna nueva, cuando se ponen “semillas en la luna para que broten…”. Mujeres, hombres, jóvenes, mineros desempleados por la Carbometal, una de las empresas mineras de capitales mendocinos que hace once años los tiene esperando la indemnización que nunca llega. Como tampoco llegan los caminos a esa tierra seca y árida, entre sendas de ripio con montañas de fondo.
“Mi corazón está alegre como un cantar de pájaros” dijo Argentina. Y cantaron los pájaros, cosa rara parece en las noches de San Juan.
Y entonces Víctor De Gennaro se envalentonó optimista, y convocó al pueblo que en un círculo perfecto, bajo un techo de cañas escuchaba en silencio a “construir nuestro país a partir de reconocernos entre todos… un país integral, digno, que recupere el gran movimiento social que vino de los trabajadores”.
Muchas son las necesidades. Escuelas, caminos, trabajo. Pero es importante salir de las necesidades, que es uno de los objetivos fundamentales de la convocatoria a la construcción de una Constituyente Social en la Argentina “porque no alcanza con tener razón, hay que tener la fuerza para organizarla” alentaba De Gennaro.
Y hablaron las mujeres, en la voz de una rubia robusta de chaleco amarillo. Firme y clara describió una de las situaciones más graves que atraviesan cuando no llueve nada, o cuando llueve mucho y los cultivos se secan o se inundan, y el panorama del año pinta desolador y dijo “cuando nuestros hombres se empiezan a alterar, se empiezan a desconocer. Nosotras las mujeres nos juntamos, y hacemos cosas. Este año fuimos a la radio, y desde la radio pedimos, y la ayuda llegó…Porque si no lo decimos, nadie lo va a saber”
Faltan inversiones y faltan los medios porque las inversiones tienen años de atraso. Adonde se necesitan puentes hacen badenes. Las mujeres viven de la cosecha de la uva, de los olivos y los nogales y los hombres de las minas que escupen enfermedades y muertes. Las canteras emplean aproximadamente a 1.500 personas en la zona. Hay quiénes han perdido sus padres, sus hermanos, sus hijos, por la ambición de los otros.
“No sólo grita la pobreza, no sólo gritan los niños, también grita la Pachamama, grita la montaña con los saqueadores…” dice Argentina. Y De Gennaro agrega datos concretos de los gritos “la minera de Catamarca utiliza para funcionar diariamente toda la energía que usa en un día la ciudad de Tucumán…y nos dicen que hay crisis energética”, sentencia.
Hablan. Dicen. Planean. Una reunión, un encuentro, que también vaya el Intendente, que estuvo allí dando la bienvenida y explicando las sinrazones de la falta de casi todo…Y también habla Pablo Micheli, pidiendo permiso a Argentina “porque su sabiduría me supera…Sirve hacer una jornada, sirve hacer una reunión, pero también hay que movilizarse. Esto es como la historia de la ramita: una ramita sola se quiebra, dos ramitas también se quiebran. Cien ramitas no. Porque la unión hace la fuerza y el pueblo unido jamás será vencido” y la frase histórica estuvo más vigente que nunca en la inmensidad. Hasta se hizo eco en las montañas y quién sabe, quizá, llegó hasta las profundidades de las minas.
Empanadas caseras, calentitas, amenaza de lluvia. Frente a la Agrupación Gaucha Cienaguita, espacio anfitrión, las mujeres han dispuesto mesas y vasitos con gaseosas. Proponen un brindis. Hay fotos, regalos, atrapadores de sueños. Caía la noche inmensa en la montaña. Nadie estaba igual a como había llegado. La necesidad de cambiar la realidad para que deje de ser como es, era más fuerte que nunca. Argentina Quiroga dijo “Hayaya”. En la lengua huarpe quiere decir “así sea”. Y que así sea entonces, en todas las lenguas.
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