
Los trabajadores de la sede que Wal-Mart tiene en Avellaneda lograron que la empresa accediera a la reincorporación de una de sus compañeras del Servicio Médico, luego de que se le enviara el telegrama de despido por supuesto “bajo rendimiento”.

Con la excusa de que la mujer no se desempeñaba con eficacia, la firma remitió la misiva el 27 de febrero, pero los delegados Omar Díaz y Martín Franco denunciaron a los directivos por persecución sindical y consiguieron que la reintegraran nuevamente el último 3 de marzo.
La empleada había sido contratada directamente por Wal-Mart en diciembre pasado y debía ser efectivizada al cabo de febrero. Sin embargo, 20 días antes de que se la enterara de su despido se afilió al sindicato de Comercio, hito que los trabajadores interpretaron como detonante en la determinación de la empresa.
En contacto con ANSud.com, Franco relató que los directivos manifestaron su disconformidad para con la enfermera por las derivaciones a la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART) que recomendaba. El caso más irritante para las autoridades del hipermercado habría ocurrido cuando a una trabajadora de Panadería se le cayó una puerta sobre el hombro: mientras que el médico estaba de vacaciones y por teléfono indicaba que se atendiera por su obra social, la trabajadora del área de Salud aconsejaba que la accidentada recurriera primero a la ART.
Ante la negativa de su superior, la enfermera habló con los delegados, quienes elevaron la protesta al área de Recursos Humanos. “Nosotros les dijimos que la compañera no podía mover el brazo”, sostuvo Franco, y añadió que planteó a sus interlocutores que si no la derivaban ellos a la ART, la trabajadora lo haría por cuenta propia y no sería bueno para Wal-Mart.
Franco se movió rápido y entabló conversación con el más encumbrado de los doctores en el Servicio Médico de la cadena, Jorge Salem. Cuando analizó el caso, el profesional no traicionó el juramento hipocrático y les dio la razón a los delegados.
A esa altura de la disputa, el cuchicheo estremecía a las góndolas. En los últimos meses, se incrementó el número de empleados que pasan por la ART por casos de tendinitis, lesión que ni la empresa ni las aseguradoras reconocen como propias de la actividad laboral en comercio. Las recetas que la firma norteamericana exhibe y los asados con los que se jacta cada 100 días sin accidentes comenzaron a licuarse: los trabajadores se percataron de que las lesiones existían pero la ART no se enteraba o las desestimaba.
Otro de los argumentos que utilizaron para que la empresa rectificara su decisión fue el hecho de que le mandaran a la empleada dos juegos de ropa justo 48 horas antes de la notificación del despido. “No jodamos: si sabés que la vas a despedir, no le vas a mandar un conjunto de mudas”, se quejó Franco.
Convencidos de la injusticia, los delegados se fueron a un locutorio no bien supieron sobre la situación de su compañera, redactaron un documento que planteaba la reincorporación y lo difundieron entre los 400 empleados de la tienda. Cerca de 200 rubricaron con su firma el texto, Franco lo llevó con celeridad a las oficinas del sindicato en Avellaneda y el sábado 1º de marzo recibió un llamado telefónico del director Jerónimo Miller, quien le pidió que no hicieran nada porque revisarían el caso.
Al día siguiente las autoridades hablaron con la mujer y le comunicaron la buena nueva. Ya el lunes, la enfermera regresó a la tienda, primero como cajera, después como empleada en el sector Librería y más tarde en Panadería.
Los delegados lamentaron el daño psicológico que Wal-Mart causó a su compañera. En la tienda, el resto de los trabajadores celebró el compromiso de Díaz y Franco, quien explicó que juntaron firmas sin la certeza de la reincorporación pero con la esperanza que se empeña en cada intento.
Fuente Ansud
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