Declaración de los sindicatos afiliados a la CTA
La renovación de acuerdos salariales en el 2008
Miércoles 19 de marzo de 2008

Texto de la Declaración final del Sexto Encuentro Federal convocado por el Bloque Organizativo Gremial de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).

"El día 18 de marzo de 2008 los sindicatos afiliados a la Central de Trabajadores de la Argentina, integrantes de paritarias y comisiones internas que participan en la negociación de acuerdos y convenios colectivos de trabajo, nos reunimos en la sede nacional de nuestra central a fin de discutir los alcances y estrategias de cara al proceso de negociación colectiva en general, y de la discusión salarial en particular.

El debate promovido abordó el análisis de las medidas que resultan necesarias para modificar el actual patrón distributivo existente en nuestro país, y las condiciones organizativas que se requieren desde las organizaciones del campo popular para posibilitar dicha acción.

En este sentido, observamos que el proceso distributivo iniciado luego de la caída de la convertibilidad tiende a agotarse, sin que aún la clase trabajadora haya recuperado, en su conjunto, los niveles salariales y la participación en el producto existente durante la década del ’90, que de por sí eran críticos en términos históricos. La resistencia de los sectores concentrados de la economía a resignar sus niveles extraordinarios de ganancias contribuye, en este marco, al incremento sostenido de la inflación, que repercute directamente sobre las condiciones de vida de la clase trabajadora.

El fortalecimiento de la negociación colectiva y del instituto del salario mínimo, vital y móvil constituye una herramienta fundamental para el accionar de las organizaciones sindicales, en tanto son una parte esencial del sistema distributivo.

En este contexto, resulta contrario a los intereses de los trabajadores sostener que la negociación colectiva salarial no deba estar sujeta a “pisos ni techos”. Efectivamente, rechazamos tajantemente la imposición de un “techo” a la negociación salarial. Por el contrario, reclamamos que el “piso” de la negociación salarial esté constituido por la fijación del Salario Mínimo, Vital y Móvil, calculado en base a una canasta básica que satisfaga las necesidades reproductivas de los trabajadores en los términos del artículo 116 de la ley de contrato de trabajo, es decir, que asegure “alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”.

Para ello, resulta imprescindible garantizar el funcionamiento regular del Consejo del Salario Mínimo, que es legalmente el ámbito donde debe establecerse el valor de dicha canasta. En el mismo sentido, demandamos la derogación del artículo 141 de la Ley Nacional de Empleo, que actualmente impide considerar al salario mínimo como índice o base para la determinación de los básicos convencionales.

A su vez, sostenemos que en estos años la mejora distributiva entre el capital y el trabajo se debió a la reducción de los niveles de desempleo, herramienta ineficaz a la luz de las características actuales de la estructura ocupacional. Por ello, los incrementos salariales deberán ser superiores a los aumentos de productividad, única forma de garantizar una mejora del patrón distributivo.

El avance de los trabajadores en la negociación salarial debe ir acompañado por mejoras sustanciales en otros aspectos de las relaciones sociolaborales.

Al respecto, exigimos la urgente derogación de la ley 24.557 y la aprobación del proyecto de Ley de Prevención y Reparación de Daños e Incapacidades Laborales presentado ante el Congreso de la Nación en el mes de septiembre de 2006 por nuestra CTA. En el mismo sentido, debemos promover la legislación que regule la creación de comisiones de Seguridad e Higiene mixtas en cada lugar de trabajo.

La seguridad social constituye otro eje central de las modificaciones que debemos promover en esta etapa. En tal sentido, el reclamo histórico por la constitución de un sistema público de jubilaciones y pensiones y por el 82% móvil continúa teniendo plena vigencia.

Por otra parte, debemos impulsar la remoción de las cláusulas de flexibilización de la jornada y la organización del trabajo vigentes en numerosos convenios colectivos de trabajo. Resulta inaceptable que la negociación colectiva no salarial continúe reproduciendo los patrones existentes durante la década de los ’90, pleno auge de la flexibilización laboral.

La totalidad de estas definiciones constituyen ejes estratégicos a incorporar en los procesos de negociación colectiva, y necesariamente deberán confluir en una paritaria social y en la constituyente social que nuestra central viene desarrollando a lo largo del país.

Para poder impulsar estas iniciativas necesitamos contar con mayor capacidad de organización y conflicto. En este contexto, resulta preocupante que los niveles de sindicalización se encuentren en los niveles más bajos de nuestra historia, acompañados por una limitada presencia de las organizaciones sindicales en los lugares de trabajo –sólo el 12% de los establecimientos cuenta con al menos un delegado-, y por una creciente complejidad en la organización del capital, que recurre a fórmulas tales como la tercerización, la subcontratación y la deslocalización para fragmentar al colectivo de trabajadores. Resulta igualmente preocupante la intervención de la justicia penal como respuesta coordinada entre la patronal y el Estado frente a los reclamos de los trabajadores.

Por ende, sostenemos que la declaración de la emergencia sindical constituye una herramienta estratégica, a través de la cual organizar y coordinar una fuerte campaña de sindicalización y de designación de delegados y comisiones internas en todos los lugares de trabajo.

La existencia de ámbitos organizativos consolidados en la totalidad de los establecimientos, y el desarrollo de instancias de coordinación tanto sectoriales como supra sectoriales se convierten, en este sentido, en una necesidad impostergable.

Finalmente, resulta imprescindible garantizar la plena vigencia de la libertad y la democracia sindical, ya que sólo así los trabajadores podremos desarrollar los cursos de acción que, autónomamente, sean más convenientes para la defensa de nuestros derechos e intereses. En este sentido, el actual modelo de representación sindical y negociación colectiva ha demostrado su fracaso, limitando sus alcances a un reducido sector de la clase trabajadora. Garantizar la continuidad y regularidad del espacio impulsado por el Bloque Organizativo Gremial de la CTA, conformado por los sindicatos afiliados a la central que participan en negociaciones paritarias, se transforma, por ende, en una prioridad estratégica".

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