La distribución de la riqueza
Lunes 31 de marzo de 2008, por Gonzalo Chaves *

Desde ATE y desde nuestra Central de Trabajadores venimos denunciando la situación crítica, desigual e inequitativa que se vive en nuestra provincia de Buenos Aires.



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Director del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación (IDEP) de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTA) provincia de Buenos Aires

Hemos evidenciado a través de sucesivos documentos como esta provincia tan rica, que contribuye a generar la mayor riqueza nacional tiene un presupuesto con bajísimo nivel de gasto por habitante, totalmente insuficiente para atender las necesidades del pueblo.

Los sucesivos gobiernos provinciales no han avanzado en políticas a fin de incrementar las fuentes de financiamiento para aumentar el presupuesto, entre ellas discutir la coparticipación federal de impuestos y generar una recaudación propia basada en impuestos progresivos.

Estas dos políticas centrales que le venimos reclamando al gobierno, en estos días vuelven a ponerse en la agenda pública, por esta confrontación entre representantes de distintos sectores del campo y el gobierno.

Y una vez más salimos a decir que el debate que como organización de trabajadores necesitamos que se instale en el pueblo de la provincia de Buenos Aires, es más amplio y más profundo que el que se está dando en esta guerra mediática.

En cuanto a las retenciones a las exportaciones, y este nuevo sistema aplicado por el gobierno en los últimos días, mucho se ha dicho desde todos los sectores involucrados en cuanto a sus alcances y objetivos.

Al respecto debemos decir que aún con el aumento de retenciones y con los actuales precios internacionales, la producción agraria mantiene niveles de rentabilidad muy elevados ya que en el 2007 se ubicó en un 72% por encima de la registrada durante el plan de convertibilidad pero es absolutamente justo aclarar que esas superganancias corresponden a los grandes productores del campo.

Estas ganancias no sólo se originan en la ventaja en la posición de la tierra que ocupan y su poder en el mercado, sino que ese incremento en las ganancias también encuentra un factor fundamental en la existencia de bajos salarios de los trabajadores rurales.

Dentro del mismo sector, estas nuevas alícuotas móviles con respecto a los precios internacionales profundiza las ya desventaja relativas que tienen las producciones chicas con respecto a las de mayor escala.

La Federación Agraria ha señalado que “Hoy en la Argentina el 4 por ciento de los productores más grandes concentra el 60 por ciento del volumen total de soja". En base a esta realidad es que, por ejemplo, la FAA ha criticado la forma de implementar las retenciones a las exportaciones, que son un mecanismo de política económica utilizado por el gobierno, ya que no elimina la desigualdad en el sector, pues no se trasladan los beneficios de aquellos que ostentan la mayor cantidad de tierras y las más productivas, en favor de pequeños y medianos productores.

Pero la discusión que no se está dando y que es sumamente trascendental, es hacia donde van esos recursos, los cuales en un buen porcentaje de ellos son generados por la riqueza de la provincia de Buenos Aires y que deben volver al pueblo de la Provincia y saldar la deuda que el Gobierno tiene con los sectores más vulnerables y con sus trabajadores.

En este camino, es que decimos, una vez más, que el punto a debatir es la distribución de la riqueza, y que en ese debate tenemos que poner en el centro de las discusiones a las dos vías de financiamiento, que sustentan los presupuestos y que mencionamos más arriba. Por un lado, se debe discutir que es lo coparticipa el Gobierno Nacional con las provincias y en que magnitud lo hace; y por otro lado poner énfasis en los ingresos directos que debe extraer el gobierno provincial de las bonanzas económicas de que gozan ciertos sectores.

1) En cuanto al mecanismo de retenciones como instrumento recaudatorio cumple con su objetivo, pero en su aspecto político redistributivo no lo cumple del todo. En cuanto a este punto volvemos a remarcar lo paradójico de que la provincia de Buenos Aires es una de las impulsoras del boom exportador nacional, y el Gobierno nacional no coparticipa las retenciones a las exportaciones con la provincia. A la vez que este sistema de retenciones como está, no elimina la desigualdad en el sector agropecuario, pues no sólo no se trasladan beneficios de aquellos que concentran la tierra y por ende las mayores producciones hacia los pequeños y medianos productores, sino que las acentúa.

2) En lo que respecta al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires también desde hace mucho venimos reclamando que se debe efectuar una reforma tributaria para recaudar mejor y que paguen más los que más tienen y terminar con el sistema recaudatorio actual que está basado en el esfuerzo tributario de la población consumidora y trabajadora. Venimos diciendo que esta reforma debe orientarse a captar la renta de los sectores económicos más concentrados, mediante alícuotas diferenciadas en los impuestos a los ingresos brutos para extraer parte de la renta extraordinaria de los sectores mas acomodados y favorecer las actividades de mano de obra intensiva, y gravar fuertemente las manifestaciones de riqueza.

En lo que respecta al sector rural, se deben eliminar los mecanismos elusorios del impuesto inmobiliario rural y establecer un nuevo esquema impositivo sobre la renta de la tierra, como así también gravar la transmisión gratuita de bienes para asegurar mayor equidad intergeneracional. En cuanto al impuesto inmobiliario se debe actualizar la valuación fiscal de la tierra y revisar quienes son los actores involucrados, de hoy y de siempre, que participan en la elaboración de esa valuación (como lo es la Sociedad Rural).

Los altos niveles de rentabilidad en el sector del agro se han traducido en un extraordinario incremento del valor de la tierra y un fuerte proceso de concentración de la tierra, por eso decimos que se deben tomar las distintas propiedades como una sola aunque dispersadas por todo el territorio, adoptar el criterio de conglomerado económico, alícuotas mayores para las propiedades de mayor valor y revisar exenciones de impuestos por sucesivas declaraciones de emergencia económica de zonas de la provinciua, entre otros.

Es por esto que esperamos que las voces que se escuchan, por estos días, desde la administración del gobernador Daniel Scioli sobre una posible reforma impositiva, no queden en lo mediático (como nos tienen acostumbrado ciertos funcionarios) o en medidas dirigidas a fogonear esta disputa de sectores de poder, que hasta ahora han funcionado con una misma lógica de acumulación de fondos, para luego aplicarlo discrecionalmente sin escuchar las verdaderas necesidades del pueblo.

En síntesis, una vez más los trabajadores, los que generamos la riqueza, esperamos que realmente esta crisis permita el debate serio e integral sobre la distribución de la riqueza, tanto a nivel nacional como al interior del territorio de nuestra Provincia. Es evidente que la simple recuperación económica no es suficiente si no modificamos la matriz distributiva que reina en nuestro país desde hace muchos años, la que viene generando inequidad entre la Nación y las provincias, entre los sectores de una misma provincia y a su vez al interior de los sectores productivos.

Los trabajadores, no sólo generamos la riqueza, sino que además tenemos proyectos sobre que país queremos y necesitamos, y realmente sabemos que para sentar las bases de una justa distribución debemos empezar por encontrarnos todos los sectores populares y discutir un nuevo modelo de país que nos contenga a todos.

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