
Más de cuatrocientas personas de diversas organizaciones sociales, políticas y sindicales estuvieron presentes el último viernes en la capital de Neuquén en la última charla de cierre del recorrido en el camino hacia la Constituyente Social.
El departamento de Confluencia, nombre oficial del espacio geográfico de la capital neuquina, llamado así por la unión de los ríos Neuquén y Limay fue el escenario elegido para el cierre de la larga recorrida de una semana que la delegación de la CTA Nacional, encabezada por Víctor De Gennaro, secretario de Relaciones Institucionales, hizo por la provincia patagónica.
Atrás quedaban Chos Malal, Zapala, San Martín de los Andes y las experiencias que se fueron encontrando en el camino, organizaciones de vecinos que se organizan en cooperativas de trabajo, género y vivienda, de jóvenes por la educación superior en el norte neuquino, y por la calidad de la educación en los otros dos niveles, videos que rescatan las luchas patagónicas, medios de comunicación interculturales, populares, comunitario. Y para el paladar, platos típicos que incluyeron chivitos al asador y vinos locales al aire libre.
La reunión del viernes pintaba bien. El último día tiene la ventaja de acumular los conocimientos y la información de los días anteriores, el acercamiento local, la fuerza, la organización de la Central, visible en todas las localidades recorridas y la apertura hacia las organizaciones que componen el campo popular para debatir y construir la fuerza organizada para gobernarnos, la certeza “de saber que se puede ganar” como camino sin retorno, reiteración de De Gennaro hasta el cansancio, contagiando.
Sillas blancas dispuestas en círculo. Puntualidad y cientos de militantes, mujeres, hombres, jóvenes que iban ocupando sus lugares con ganas de escuchar. “Había muchas ganas de escuchar” comentaban al salir de la reunión los dirigentes de la Central.
“Yo no pensaba que íbamos a estar así como estábamos, tantos compañeros y compañeras. Es una necesidad que tenemos no sólo decir lo que no nos gusta, sino construir lo que queremos. No sólo de juntarnos claramente por lo que no queremos, sino en serio, animarnos a construir lo que queremos. Si dejamos de ser sobrevivientes para ser vividores de la perspectiva. Si dejamos de ser víctimas para ser protagonistas. Dejar de estar en la actitud defensiva para mirarnos y saber porqué no pasamos a la ofensiva. Porqué si somos tantos y tantas no nos animamos a construir un colectivo. Es una inmoralidad que estemos discutiendo cómo se discute la política y no la verdad. No se discuten los temas, se discute lo formal” así arrancó De Gennaro cerca de las siete de la tarde ante el silencio atento de los presentes.
“No sé si vieron que la palabra más usada en el debate político de los últimos tiempos es complejo, complicado. Es la palabra que usan la mayoría de los militantes. Y la realidad siempre es compleja, y mucho me temo que cuando se dice que algo es complejo o complicado es que en el fondo no lo hagamos, no lo discutamos. Si alguien se anima a decir que es difícil, entonces lo tenemos que discutir. Hay que hablar y explicitar nuestra estrategia, hay que volver no solamente a no mentir, sino también a decirnos la verdad” continuó.
“Decidimos construir de otra manera, decidimos recorrer localidades y buscar y encontrarnos con las experiencias. Nosotros tenemos que construir una política para millones si queremos cambiar esto. Somos millones que tenemos que reconocernos y vernos. Yo tengo una ventaja, una ventaja que me obliga a ser responsable. En un sindicato, en una organización, en un municipio, el que más responsabilidad tiene, tiene más autoridad, pero debe asumir la responsabilidad. Yo tengo el privilegio de haber visto que en el país somos miles y miles de organizaciones populares, y empecé a darme cuenta que sí sabemos lo que habría que hacer, pero nos cuesta, y es más fácil echarle la culpa a los otros que asumir nuestra responsabilidad. Por eso entendemos que hay que construir la Constituyente, una nueva experiencia social, política y cultural que nos deje pensar la política. Donde cada uno venga con su cultura, y no tenga que avergonzarse de donde viene. Salvo los corruptos, los genocidas…”
La charla seguía por ejes de resistencia, la experiencia del FRENAPO, el 2001, el asesinato de Darío y Maxi, el paro nacional del 29 de junio, por eso, agrega, “más que un partido para discutir lo que viene, hay que construir un entero. Ese entero de la unidad popular, claro que para hacerlo hay que animarse. Y hay que discutir un proyecto, y hay que explicitar la estrategia”.
Hay un detalle mayor en esta reunión y es lo que puede leerse más arriba. Las ganas de escuchar. El interés. La atención. Estos tres elementos generaron una charla distendida, un repaso particular por todos los temas. El juicio a los genocidas sin ejército invasor y sin armas, el ser sobreviviente como virtud, como orgullo, el homenaje a la revista Humor, la desconfianza, las políticas de integración latinoamericanas, la cita obligada a Evo Morales, la confianza, la necesidad posible de hacer políticas de millones, las diferencias, claves de la unidad popular como elemento enriquecedor, la construcción desde esas diferencias de una verdad colectiva. Las experiencias pasadas, Jujuy, Entre Ríos, Córdoba, San Juan, Chaco. La inmoralidad del hambre. Los medios de comunicación. Los otros.
“Hay medios y medios. En estos días en San Martín tuvimos la posibilidad de compartir una experiencia de un medio de comunicación intercultural. AM 800 y la FM Pocahullo. Nos reunimos con la Confederación mapuche, con los vecinos sin techo, ahí adentro. Y esos son medios de comunicación populares. Los otros son medios de comunicación de las empresas que mandan en el país. Y hay que empezar a decirlo, sino creemos que son todos lo mismo, y esas son empresas que hacen negocios y disputan la cabeza y el corazón de nuestra gente. Ojalá pudiéramos plantear nuestra propia comunicación, plantearíamos otra cosa” agrega De Gennaro y sigue.
Desestructurar
“El hambre no estructura compañeros y compañeras. El hambre desestructura. La pobreza desestructura. Y ellos lo saben”.
Estructurar
“Hasta Paraguay está disputando el campo popular para conducir. Y es así, en esta Latinoamérica hay posibilidades, hay oportunidades. Nosotros elegimos ir a Jujuy para construirnos nosotros mismos. Para constituirnos. Comprometidos para construir y disputar en conjunto”.
Llegaron las preguntas. Las ganas de escuchar dieron paso indefectiblemente a las ganas de decir. Había jóvenes de Chos Malal que están estudiando en Neuquén, había militantes partidarios, militantes de organizaciones sociales, integrantes de cooperativas, no docentes de la Universidad del Comahue que vienen de un largo conflicto.
Le tocó el turno también a Julio Fuentes, Secretario Adjunto de ATE Nacional, que invita “a organizarnos, a juntarnos en cada localidad y marchar a vernos, a encontrarnos en Jujuy el 2 y el 3 de agosto, para todos juntos tomar las decisiones. Cómo nos vamos a organizar, qué queremos. La convocatoria es abierta para todos, y el poder escucharnos y sentirnos de igual a igual, encontrarnos con las organizaciones de pueblos originarios como habitantes del mismo territorio con problemas comunes”, enfatiza Fuentes.
Cerca de las diez de la noche llegó José Alberto Gónzalez Samaniego, Cónsul de Bolivia en la Argentina, que también estaba recorriendo Neuquén. Volvía de una reunión en la Universidad, y aportó el optimismo del cierre.
“Quiero decirles que se puede. Pero no les voy a contar una verdad incompleta. Quiero que sepan que cuesta mucho, pero qué se puede. En el caso nuestro de Bolivia las diferencias entre un grupito chico de bolivianos que lo tienen todo, y un grupo enorme de bolivianos que no tienen nada, ni siquiera la comida lo hicieron posible. Dos millones de bolivianos viven en la Argentina, no vienen de turistas, vienen por trabajo. Entonces, cuesta muchísimo, hay que luchar contra los oligarcas, los terratenientes, los grandes empresarios de la comunicación, las bancas, además de los grandes lacayos del imperio, que son los más peligrosos.”
“Pero es importante compañeros para ustedes que están iniciando este proceso. Nosotros en Bolivia hemos demostrado que cuando las bases se unen no hay quién resista. Pensábamos que jamás un representante del pueblo iba a llegar a ser presidente, y Evo Morales llegó con el 54 por ciento de los votos” el silencio se convirtió en aplausos esta vez.
Envalentonado y con ganas también de decir Gonzalez Samaniego continuó, aprovechando el clima. “Al indio en Bolivia se lo prepara para que trabaje de changador, jamás podría ser ingeniero, médico, la posibilidad de que un indio en Bolivia fuera presidente estaba negada. De manera qué, si en Bolivia, un indio pudo llegar a ser presidente, y gracias a ese indio las grandes mayorías de nuestro país están representadas, es posible que en la Argentina, las grandes mayorías que nunca salen en los medios, ni en los grandes canales, ni en las grandes corporaciones, hagan un gran proceso. La Constituyente en Bolivia sirvió además para que el pueblo sepa que a la historia la tenemos que construir nosotros. Mucha suerte compañeros. Métanle con todo. Ojalá tengan mucha suerte, va a haber piedras en el camino, pero aprendan a vencer esos obstáculos”,
Era tarde. Las sillas de plástico empezaron a apilarse, y algunos compañeros subían las escaleras para descolgar algunas de las banderas, como las del Sindicato de trabajadores municipales, Seguridad Privada, Planta Industrial de Agua Pesada. Un paso más estaba dado. Jujuy quedaba de nuevo un poco más cerca.
Equipo de Comunicación Coordinación Nacional Constituyente Social: www.constituyentesocial.org.ar
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