José Elorrieta, secretario general ELA-Euskal Sindikatua
“El cambio es la esencia de nuestra organización”
Martes 8 de abril de 2008, por Mariano Vazquez *

En la inauguración del Ciclo Anual de Conferencias sobre Política Internacional-La CTA en el Mundo, el titular de la central mayoritaria en el País Vasco, José Elorrieta, explicó los objetivos estratégicos de ELA, las etapas históricas por las que atravesó y analizó la situación sociolaboral y política de Euskal Herria. En diálogo con ACTA también se explayó sobre la peligrosa situación que padecen los trabajadores por “los ataques neoliberales a la libertad sindical” y graficó: “Nacimos cristianos y el capitalismo nos hizo socialistas”.

José Elorrieta, secretario general del sindicato vasco ELA (Euskal Langileen Alkartasuna, en euskera, la lengua vasca), y Saioa Igeregi San Miguel, del departamento de Relaciones Internacionales, arribaron ayer al país para realizar una serie de actividades junto a la CTA. Por la mañana se reunieron con miembros de la Mesa Nacional de la CTA: Pablo Micheli, Pedro Wasiejko y Adolfo Aguirre. Después visitaron el barrio de viviendas construido íntegramente por militantes del Movimiento Territorial Liberación (MTL-CTA). A las 18, en el Salón Azul de la sede nacional ceteatista, Elorrieta inauguró el Ciclo Anual de Conferencias sobre Política Internacional, organizado por la Secretaria de Relaciones Internacionales. En tanto que hoy y mañana visitarán la provincia de Jujuy para ver las tareas que allí realiza la Central y en especial la Organización Barrial Tupac Amaru.

Un centenar de dirigentes y militantes de la CTA presenciaron la conferencia del titular de ELA, quien habló del rol del sindicalismo en la globalización capitalista; la estrategia de ELA, sus líneas de acción y propuestas; la renovación sindical que vive esa organización para el fortalecimiento en el área de mujeres y jóvenes; y la situación de la Negociación Colectiva.

Evolución y crecimiento

A través de una presentación visual, Elorrieta dio cuenta de la historia de ELA, desde su nacimiento hasta nuestros tiempos, su diferentes etapas, desde el Primer Congreso de 1929, pasando por las etapas de clandestinidad durante la dictadura de Francisco Franco, el Tercer Confederal que marca el renacimiento de ELA, la nueva etapa de renovación que arranca en los 90, hasta la actual etapa que marca la renovación total de la dirigencia con el ingreso de cuadros jóvenes y mujeres.

Con casi 100 años de vida, ELA fue fundada el 23 de julio de 1911 en la ciudad de Bilbao por un grupo de 178 trabajadores. Desde entonces ha atravesado un proceso de crecimiento constante hasta convertirse en el sindicato mayoritario de Euskal Herria (País Vasco), con más de 108.864 afiliados y una representación del 40% en las últimas elecciones sindicales; en tanto que los sindicatos españoles como Comisiones Obreras (CCOO) y UGT, tienen el 21% y el 17%, respectivamente; y el otro sindicato vasco, LAB, alcanza el 16%. Otras representaciones gremiales como ESK, STEE-EILAS, USO, no superan el 10%.

En su estructura interna ELA cuenta con 12 uniones comarcales y 4 federaciones profesionales. La sede central, por su parte, se encuentra en Bilbao. Los órganos de decisión son la Comisión Ejecutiva, el Comité Nacional y el Consejo Nacional que se reúnen periódicamente.

“El cambio es la esencia de ELA”, sostuvo Elorrieta. “Con una población de 2.750.500 habitantes el País Vasco tiene una población asalariada de 1.035.900 y de paro (desempleada) de 73.700, que afecta básicamente a los jóvenes y las mujeres; el problema principal es la temporalidad de los empleos que alcanza el 28%”.

El dirigente advirtió que “la precariedad asociada con los bajos salarios afecta principalmente a los jóvenes y las mujeres”, y que, por lo tanto, hay que acercarse a ellos “a través de la acción sindical para combatir la discriminación laboral y salarial”. “Quien no hace esto –aseguró– en 10 años pierde su base de afiliación. ELA tiene afiliación individual, cada afiliada se da de alta o de baja cuando quiere. Entonces hay que afiliar por encima de las bajas que alcanzan entre el 8 y el 9% anual. Sin una política en este sentido en 15 años el sindicato desaparecería”.

En esta línea, Elorrieta proclamó: “Lo más revolucionario es que un trabajador le pague la cuota al sindicato”. Y en el terreno político manifestó que ELA promueve una “autonomía estratégica, sin identificación partidaria, pero con posiciones políticas firmes que suelen irritar a los partidos”.

El principal recurso

El secretario general de ELA se refirió también a los “recursos escasos” que más necesita un sindicato: “Militantes y cuadros”, sentenció. “Los procesos organizativos son los que marcan la salud de un sindicato; y su capacidad de cambio es lo que muestra su evolución y crecimiento”. Y en este punto ejemplificó: “Creamos un equipo confederal para trabajar la organización gremial en las pequeñas y medianas empresas, que siempre quedan afuera en el entramado de las grandes federaciones”.

“Hoy el desafío que tenemos, en esta cuarta fase histórica para ELA, es que militantes muy buenos trabajen estratégicamente en aquellos sectores en los que estamos débiles, con un método de trabajo que conjugue formación y disciplina organizativa que tiene que marcar agenda y prioridades. Por eso la organización, acción sindical, renovación y afiliación es un círculo que nunca debe dejar de alimentarse”, argumentó.

Para alimentar esta postura, Elorrieta apuntó a la formación: “Nadie sabe más que nosotros de lo que pasa en el mundo social y en el mundo del trabajo. Por eso tenemos que hacer pensamiento sin ningún complejo. Lo que se aprende en la práctica no se pierde nunca, a eso hay que agregarle formación, pensamiento, porque somos capaces de hacerlo por nosotros mismos. Y no nos tenemos que olvidar que los neoliberales son implacables en todos lados y eso un problema que tiene el movimiento sindical mundial”.

Renovación histórica

El Consejo Nacional de ELA realizó una importante renovación en el Comité Nacional. Este proceso ha determinado que su dirección quedará integrada por 15 mujeres y 21 hombres. Dieciséis tienen 35 años o menos; quince, entre 36 y 49; cuatro, entre 50 y 55 años, y uno, 57, el propio Elorrieta, que como el mismo señala, con el Congreso Nacional que se realizó este año, “me iré también cumpliendo con el acuerdo de que a los 58 años uno debe retirarse de la conducción para dar paso a lo nuevo”. Es decir, más del 40% del Comité Nacional son mujeres y la renovación generacional emprendida hace algunos años es ya una realidad, cuando, por ejemplo, en el 1997, los 36 miembros eran hombres y la mayoría superaba los 35 años.

En relación a cómo se inició este proceso de cambio, Elorrieta señaló: “En los 90 nos damos cuenta de que el tipo de sindicalismo al que habíamos apostado, de corte institucional, estaba en crisis y que se había producido un cambio enorme en la composición del mercado de trabajo con la incorporación masiva de las mujeres al mercado de trabajo y que el empleo era básicamente eventual”.

Esto llevó a un cambio en la orientación de ELA. “Entonces decimos que hay que hacer un sindicalismo orientado a la acción sindical”, explicó, y agregó que esto significaba que “había que hacer una renovación orientada a los jóvenes y a las mujeres. En 1999, 12 de los miembros del Comité Ejecutivo, 10 éramos del `76, entonces hacemos un pacto con la siguiente formula: a los 58 años hay que dejar la dirección, teniendo en cuenta las edades eso significaba que en el Congreso del 2000 salían 5; en el 2004 salían 3; y en el 2008 salíamos 2. Esto permitió una salida ordenada y objetiva y da una enorme legitimidad para marcar esa política en el conjunto; un proceso transparente que acompaña a la gente joven en la acción sindical para que vaya teniendo la experiencia mínima para ir entrando en ese proceso de dirección”.

Ataques a la libertad sindical

“En febrero el Servicio de Defensa de la Competencia, dependiente del Departamento de Hacienda del Gobierno Vasco, nos requirió a (los sindicatos) ELA, CCOO, LAB Y UGT, para que aportáramos una serie de datos e informaciones relacionados con la apertura de comercios los domingos y días festivos. Hay un ataque a la Libertad Sindical que viene de parte de los neoliberales, que afirman que es un derecho que viene sujeto al funcionamiento de la competencia del capitalismo, hablan de precios, libertad de mercado. Esto significa que algo que es natural al mundo sindical pretenden modificarlo”. El relato de Elorrieta es elocuente.

“Esto ataca al corazón del mundo sindical y la razón por la que se toma la iniciativa por parte del poder político es que en el País Vasco el comercio no se abre los domingos ni días festivos. Pero el Tribunal entiende que puede ser una práctica restrictiva de la competencia, a partir de ahí abren un expediente y de forma unilateral pueden decidir multas altísimas”, afirmó. Y amplió: “Lo hacen porque son enemigos del mundo sindical, no comparten los valores y los instrumentos de acción y los espacios legítimamente ganados por el mundo sindical, le generamos un enorme zarpullido. Son neoliberales incultos. Son un gran peligro”.

En comunicado conjunto, las cuatros organizaciones gremiales responsabilizaron a “las grandes empresas del sector de distribución comercial, multinacionales y de aquí, que fomentan un consumismo desaforado, desmantelan el pequeño comercio y pretenden negar a las y los trabajadores el derecho al descanso en domingos y festivos, así como conciliar la vida familiar y personal. Las consecuencias de sus objetivos conllevan graves consecuencias para el modelo de ciudad, la calidad de vida de los ciudadanos y el deterioro del medio ambiente, con los obligados desplazamientos y aumentos de consumo y energía. La cobertura y apoyo que el Gobierno brinda a estas empresas es una prueba más de la alianza de hierro entre la Administración autonómica y los poderes económicos”.

“Esta actuación del Gobierno constituye un ataque en toda regla a la libertad sindical. Se pretende utilizar las normas sobre la defensa de la competencia como herramientas de control de la actividad sindical. Se quiere aplicar, de la manera más retorcida, una normativa reguladora del mercado de bienes y servicios, ajena por completo al Derecho del Trabajo, mediante la intromisión ilegítima de un órgano administrativo en la supervisión de la actividad de los sindicatos”, concluyeron.

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