
El gobierno venezolano anunció la renacionalización de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), empresa controlada por Techint.
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* Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA |
Y más allá de los fuegos de artificios por esta decisión, constituye una gran noticia que el Estado, en este caso de Venezuela, haya laudado a favor de los reclamos históricos de los trabajadores por las pésimas condiciones a la que estaban sometidos por la firma que controla Paolo Rocca.
El Sindicato Unico de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y Similares (Sutiss), uno de los más fuertes de Venezuela venía manteniendo una lucha gremial de envergadura: trabajadores con contrato precario y un Convenio Colectivo de Trabajo que venció hace más de un año, sin que Sidor, controlada por el Grupo Techint, diera respuesta favorable alguna. Esta actitud es contagiosa en la región. El abuso del capital sobre el trabajo es la moneda con la que los grupos económicos les pagan a los trabajadores a lo largo y ancho de las Américas.
“Los trabajadores de Sidor se encuentran de júbilo porque, este miércoles, la principal siderúrgica del país fue nacionalizada por el Gobierno venezolano: la totalidad de las acciones de la transnacional Ternium Sidor a manos del Estado venezolano”, expresaron desde Suttis. Y enfatizaron: “La alegría y el momento de júbilo que sentimos los trabajadores de Sidor es inmenso. Ha sido un paso importante e histórico, pues nos estamos quitando 10 años de esclavitud e imposiciones de una transnacional que estaba empobreciendo el aparato productivo de la nación venezolana”.
El gobierno “tomó la decisión de asumir el control de Sidor en función de proteger y garantizar los derechos y beneficios de los trabajadores, ya que estaban siendo explotados y subpagados por la directivas de Ternium”, informó el vicepresidente de la República, Ramón Carrizales.
Ternium Sidor es la principal siderúrgica de Venezuela, de la región andina y el Caribe. Su complejo siderúrgico está ubicado cerca de la ciudad de Puerto Ordaz, Venezuela, sobre el margen derecho del río Orinoco, lo cual le provee de una localización privilegiada que le conecta directamente con el océano Atlántico. Antes de su nacionalización, el capital accionario de Ternium Sidor correspondía a Ternium en un 60% y al Estado Venezolano en un 20%. El restante 20% se encontraba en manos de trabajadores y ex trabajadores de la empresa.
En la Argentina muchos han comenzado a hablar de que esto impediría el ingreso de Venezuela al Mercosur. Cortinas de humo. También se vuelven a levantar los fantasmas de la ineficiencia estatal para administrar y conducir áreas claves de las economías nacionales. Nostálgicos incurables. Prefieren alentar los falsos mitos del auge neoliberal de la década de los 90 y olvidar que la clase trabajadora, que los movimientos sociales, que la resistencia y la ofensiva sigue vigente y busca otros modelos de vida.
Quienes agitan los añejos espíritus neoliberales prefieren ignorar que en un área estratégica mundial como es el petróleo, las empresas estatales petroleras controlan ya el 90% de las reservas mundiales de hidrocarburos. Poco y nada se ha escuchado hablar de su ineficiencia. Silencio Stampa.
Volviendo a Venezuela, el Gobierno de ese país ha anunciado que se reunirá en los próximos días con los trabajadores de Sidor con la finalidad de poner en marcha las negociaciones paritarias y terminar así con la prácticas flexibilizadoras de la firma.
La historia de Sidor es la de muchas en nuestra América Latina. Nació como empresa estatal, pero fue privatizada en 1997, dos años antes de la llegada de Chávez al gobierno. En el 2003, Techint forma Ternium, a través de la cual adquiere la mexicana Hylsamex y la venezolana Sidor. Entonces Siderar, la firma del grupo en Argentina, pasa a formar parte del mismo conglomerado. Según denunció en varias oportunidades el Gobierno de Venezuela: “Se llevan de aquí el hierro para venderlo a precios internacionales. Le dan valor agregado y luego lo venden también al país a altos precios, cuando la producción inicial de esto se hizo aquí con los trabajadores subpagados y la electricidad y materia prima subsidiada”. Varias veces se le solicitó a la empresa que sería nacionalizarla si no bajaba los precios que le cobra a la industria de la construcción y a las metalúrgicas por las láminas planas de acero, hierro en barra y otros productos férreos semiterminados que les provee.
Las excusas de Rocca para no mejorar las condiciones y calidad de vida de los obreros de Sidor han sido oídas una y mil veces por los trabajadores latinoamericanos de boca de sus patrones: limitaciones financieras, aumentos en el costo de la materia prima. Los trabajadores han marcado la cancha de sus derechos, el Estado venezolano escuchó y actuó, por lo que el capital no puede hacerse el tonto.
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