
En el Auditorio de la Escuela de Experimentación y Realización Cinematográfica perteneciente al Incaa, se realizó la avant premier de la película de Miguel Pereira, Milagro en Jujuy.
Miguel fue uno de los primeros en llegar. Estaba en un lugar conocido, él trabajo un largo par de años en el Incaa. Lo mismo se lo notaba nervioso. “Cuando uno estrena una película, nunca sabe que puede pasar. Uno se mete tanto dentro, anda soñando con cada imagen que después no distingue la realidad”, nos dijo Migue.
Y fueron llegando invitados. Y llegó Raúl Noro. Raúl, no sólo compañero de Milagro Sala sino referente fundamental de la Organización Barrial Tupac Amaru –Jujuy. Raúl, tranquilo, con sus pausas como siempre buscando la idea. En la idea está la luz. Es su forma de ser, las ideas rondan y hay que saber atraparlas.
Y Coco. Coco Garfagnini. Un Tupac porteño o sin fronteras. Coco con su alegría muchas veces incomprensible. O incomprensible para quien dramatiza la vida. Todo va bien, le dice a Noro.
¿Te parece?.
No. Dice riendo. Es Coco y su humor. Y escapa para recibir un grupo de invitados que van llegando. Y seguirán llegando. Después, a la hora señalada se pasa a la sala. Con la pantalla de proyección detrás, Miguel y Noro se sientan. Quién hará las veces de presentador en el hombre de la Tupac.
Y Noro que dice: Bueno. Pertenezco a la Organización Barrial Tupac Amaru. Es una construcción colectiva pero que tiene un eje, un centro, que es Milagro Sala. Ella fue y es la impulsora de toda esta hermosa realidad que estamos viviendo como organización, con miles de compañeros con trabajo, con barrios levantados en toda la provincia. Es algo que comenzó con la crisis del 2001. Bueno. Ya lo verán. Lo que afirma es el colectivo social, ese ese por todos accediendo a mejor nivel de vida. Y luchamos. Es difícil después de lo que hemos vivido en la década del 90, donde se retrocedió en determinadas cuestiones a épocas pretéritas de antes del 45. Y lo que está haciendo la Tupac es un poco salir de ese pozo –ustedes ya lo van a ver cuando se proyecte la película, de este poeta de la imagen que es Miguel Pereira.
Y no quiero hablar mucho sino solamente dos cosas, primero, pedirles disculpas de que no esté presente Milagro. Un familiar tuvo un accidente y estaba internado -y por suerte ya está bien. Entonces vine yo para pedirles disculpas… por último quería agradecer especialmente ha amigos nuestros, fotógrafos, la India Rodríguez, Silvana Lanchez y Sebastián Miquel, han sacado fotos de la Tupac, sobre todo hay dos series de la última manifestación que se hizo a Plaza de Mayo. Están ahí en el hall, afuera. Si no las han visto, pueden verla cuando termine esta… ¿Cómo se dice? Exhibición… bueno estoy nervioso. Como ven, yo estoy con traje, la piquetera es mi mujer (risas), yo soy un ser humano normal (más risas), bueno, estos compañeros han tenido la gentiliza de mostrar a la Tupac. Eso nomás. Los dejo con Miguel.
Miguel dice: Buenas noches y bienvenidos. Va a ser difícil revertir las palabras de Raúl alrededor de la poesía y la imagen. Esta es una película muy hablada. Contrariamente a lo que he hecho siempre, que es darle suprema importancia a la imagen y dejando un poco atrás la palabra y que la imagen se exprese por sí sola. Pero bueno. Lo que era un gran desafío para mi era contar la historia de Milagro Sala y la historia de cómo se fue formando la Tupac.
Bastante difícil de hacer, de contar esto. Y la verdad que apelé a lo más sencillo: y fue que la historia la contaran ellos mismos. Así que es una película con muchísimos testimonios de todos aquellos que ha protagonizado esta épica extraordinaria que es la creación de la Asociación Barrial Tupac Amaru.
Hasta la fecha tengo realizadas 22 películas-sigue diciendo Miguel-, de las cuales creo que 21 la hice en Jujuy. Soy -como lo digo siempre- un apasionado de mi tierra. Y todo lo que provenga de esa tierra me interesa y lo quiero difundir. Yo he tenido la oportunidad de aprender el lenguaje de las imágenes y para mi es absolutamente ineludible darle visibilidad e imagen a la gente de mi tierra. Y esto es lo que yo quise hacer con esta película. Porque el hombre jujeño –y muchos hombres y mujeres del interior- son la mosca en la pared del cine nacional, muy pocas veces acceden a un primer plano, muy pocas veces pueden verse reflejados, ver reflejado su rostro, su tipografía, su forma de hablar su acento.
Por otra parte, he considerado siempre que el cine es una herramienta extraordinaria de revalorización de ese “a si mismo”. No como la mosca en la pared ni el extra, sino como protagonista de la historia. Esto es lo que he venido haciendo a lo largo de muchos años y pienso seguir haciéndolo. En un principio como todo hombre latinoamericano me deslumbró la geografía de nuestro continente y de mi provincia -que es bellísima. Pero ya pasado ese enamoramiento con la tierra empecé a ver ha su gente, empecé mirar, indagar en la problemática de nuestra gente.
Por eso esta película, que fue como inevitable… cuando ya sabía de la existencia de Milagro y de esta obra descomunal que estaba haciendo, yo sabía que me iba a cruzar con ella. Sabía que ella iba a ser el personaje central de una de mis películas… Así que, bueno. Simplemente decirle eso y que el cine- como bien dice Raúl Noro- logra cosas extraordinarias como que Raúl se haya puesto un traje es casi un milagro (risas), este es el segundo milagro de Jujuy (más risas sobre todo los que conocemos a Raúl)
Y para terminar les digo que una vez terminada la proyección los vamos a invitar con una copa de vino para que aquel al que no le haya gustado mucho, bueno, pude mandarse en trago y disimular un poquito. Muchísimas gracias… (risas y aplausos)
Se fueron apagando las luces de la sala y comenzó la proyección oficial de Milagro en Jujuy. La trama o los ejes por donde Miguel hizo pasar la historia, es mostrar, de que manera compleja y simple, de como una persona se construye a sí misma –Milagro- desde la construcción del otro. Como dos vertientes que parecen bajar en cascada de los cerros para encontrarse y ser torrente. Milagro cuenta su vida, su infancia. Y de contrapunto, voces de la Tupac, voces que demuestran su nacimiento desde otro espacio, una armazón que nace desde los expulsados del sistema. De los pibes de la calle, de las muchachas abandonadas al olvido, la postergación.
Y así avanza la historia. Avanza hasta que ya convergen, ya no son sólo copa de leche, ya son barrios levantados, fábricas, escuelas, salas de salud, una masa de voluntades. Y Milagro que dice que ella no puede ser otra cosa, que nació, que era su destino. Que su destino es el otro, tender esa mano. Poner la voluntad. Y así, de ser un grupito fundante por esa necesidad de una copa de leche a un niño, convertirse en una organización no ya barrial, sino que se extiende, que avanza territorios, que ya es NOA y Cuyo y hasta Capital. Que avanza.
Esto cuenta la película de Miguel Pereira. Lo cuenta con pureza de imagen, con voces no de marginales sino de los nuevos protagonistas de la historia. No hay casualidad. Por eso son Tupac Amaru. De ese mismo nombre, de aquella fantástica historia del levantamiento de los pueblos originarios en 1780, de ahí abrevan. Y Mila. Milagro. “Que no puedo ver un chico con hambre. Que no puede ser. Que no es humano quedarse quieto si hay un chico con hambre. Que no hay palabras, que sólo la acción, sólo salir a buscar esa copa de leche es lo que vale”.
Esa la historia de Milagro y la Tupac ensambladas. Una mujer y su destino. Y Miguel dejó el transcurrir de las voces.
Al final hubo aplausos, felicitaciones para Miguel. Un compañero de ATE, hablaba asombrado de ese grupo de casas, ese barrio construido (el Alto Comedero). Como que esa construcción lo sobrepasó, que le costaba creer. Por su parte, Juano Villafañe, director del Centro cultural de la Cooperación nos decía: Estamos ante otra estética. Es lo no folklórico y sin embargo es la misma gente, los mismos rostros pero con un impulso creativo, revolucionario. Será bueno que podamos difundir esta obra de Miguel Pereira. Será bueno que en el país se conozca esta construcción social. Estoy entusiasmado. Es un mundo que se nos abre, que es posible.
Es el clima que se vive en el hall. Los invitados celebran con vino –o jugo- y queso el estreno de una obra que recién comienza a recorrer un camino que seguramente será largo. El Secretario de ATE Río Turbio, Mario Castillo- que estaba junto con Oscar Torres y Jorge Ribolta. Creo que aquí quedó expuesto que no nos conocemos. O que nos desconocemos, que nada sabemos de lo que hacen los compañeros en otras regiones del país. En cada provincia cada pueblo, estamos cercados, sin poder recibir o dar información. Esto que ha producido la Tupac Amaru es una nueva forma de comenzar a conocernos. Vamos a hacer una proyección en el Turbio. Que los compañeros vean lo que existe en la otra punta del país.
En el gran espacio del hall, Miguel era felicitado, compartía opiniones y hablaba de su tierra. Noro exultante y preocupado por su Flaquita, por la Mila. Milagro Sala. Que no haya podido estar.
Y de a poco la noche se fue alargando. Afuera Buenos Aires. Taxis con bandera libre, colectivos, la ciudad donde -como dicen los porteños-, Dios está en todos lados, pero vive en Buenos Aires. Es el poder. No precisamente Dios. Y la noche porteña.
Y Milagro. La imagen, las palabras prendidas en cada uno que ve la película y ella que seguirá hablando sobre la conciencia, si hay un niño con hambre, está mal. Y si está mal yo algo tengo que hacer. Y nunca me digas que lo voy a hacer, hacelo.
Y ahí aparece la síntesis, el gran verbo de la Tupac: hacer. Y hacer y Milagro son sinónimos. O, para terminarlo en criollo: hacer y Milagro, son la misma vaina.
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