
La Central de Trabajadores de la Argentina saluda el histórico triunfo obtenido ayer por Fernando Lugo en las elecciones presidenciales de la República del Paraguay. Más de quince dirigentes de la CTA participaron en calidad de observadores en una jornada que significa una vuelta de página en la trayectoria política institucional del país hermano. Crónica de un día donde el pueblo perdió el miedo al futuro.
El pueblo paraguayo venció el miedo y eligió a Fernando Lugo como presidente de la República, por más de 170 mil votos. El Partido Colorado es desplazado del poder luego de 61 años, de los cuales sostuvo por 35 años a la dictadura de Alfredo Stroessner. Mucha gente siente este cambio de timón como el oxígeno imprescindible para un país con un estado que fabrica miseria y expulsa a su gente. El pueblo habló fuerte con una voz imposible de parar con fraude.
La euforia popular no se hizo esperar para ganar las calles cuando se dieron a conocer los primeros resultados. Finalmente, la diferencia superó los 170 mil votos a favor de Lugo.
Las de ayer fueron las elecciones más trascendentales de la historia paraguaya. Un poco por los cambios regionales de dirección política, pero sobre todo por la posibilidad (hecha realidad) de que un cura llegue a la presidencia de la República. Este elemento puso el país en los noticieros de todo el mundo y desde distintas regiones del planeta fueron enviados corresponsales para cubrir lo que se anunciaba sería una jornada histórica: la caída del Partido Colorado.
Un cuerpo extenso de observadores electorales internacionales y nacionales se sumó a los sistemas de control establecidos por los propios partidos participantes, convirtiendo también estas elecciones en las más controladas de todos los tiempos. Las jornadas, dentro de los locales de votación, se desarrollaron como de costumbre: “tranquilas y sin grandes incidentes”, como nos recordarán permanentemente los medios audiovisuales, y también los protagonistas más importantes del sistema de control cruzado como la jefa de la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), María Emma Mejía. Estas crónicas y observaciones, sin embargo, poco dan cuenta de los fraudes preelectorales, que sí existieron, como un mínimo de dispersión de votantes en los padrones y la retención de cédula.
Hubo intervenciones en este sentido y de estas destacó la desarticulación de un puesto de comando en Barrio L. Petit, que compraba cédula de identidad, según diversas denuncias, aunque la orden de cateo policial llegó dos horas después del episodio.
En todo el país, luego de unas intensas lluvias hasta el sábado, ayer amaneció y se mantuvo con un sol nítido, de calor húmedo, un escenario que con seguridad habrá ayudado para la amplia participación. Hasta los últimos datos emitidos por la Justicia Electoral, se tenía por reportado un 65% de participación de los habilitados para votar, unos 2.861.940.
Los números del Tribunal Superior de Justicia Electoral emitidos a las 21:00 nos cuentan que Lugo gana por 170.000 votos a la candidata del partido oficialista, dejando al aparato sin la posibilidad de acudir a las impugnaciones como mecanismo de revertir el número. Blanca Ovelar aceptó a esa hora la derrota.
El pacto del Partido Colorado con el pueblo se ha quebrado, finalmente. Este partido asumió la dirección del Estado en 1947, fruto de su “victoria” de una guerra civil que desgarrara profundamente al país, con la expulsión de unas 400 mil personas del territorio, un hito del éxodo sistemático principalmente a la Argentina, en busca de trabajo o asfixiado por la desesperanza.
De todas las elecciones, la ANR obtuvo su más bajo porcentaje con Blanca Ovelar y una cúpula liderada, entre otros, por el presidente de la República Nicanor Duarte Frutos que ha impuesto como única y esencial campaña el miedo. Meter miedo a las funcionarios públicos y meter miedo a la población para desmovilizarla, para bajar la participación voluntaria de modo que el voto nuevamente se efectivice a través de las maquinarias electorales, donde ellos, los oficialistas, tenían la hegemonía indiscutible.
Finalmente, el pueblo se impuso al miedo, al terrorismo sicológico al que lo intentó someter el propio presidente de la República, al señalar que había amenazas de actos terroristas para el día de las elecciones. El pueblo venció el miedo y habló fuerte, muy fuerte, de una manera en que no queden dudas, dejando atrás el temido fraude como cenizas del error y la desconfianza.
La CTA, como muestra incondicional de apoyo a esta lucha por parir lo nuevo, envió 15 observadores a las elecciones que se realizaron ayer, entre los que se destacan la presencia de Carlos Custer, ex embajador de la Argentina en el Vaticano.
También estuvieron Carlos Chile, coordinador nacional del Movimiento Territorial Liberación (MTL-CTA); José Zas, secretario General del Centro de Profesionales de Empresas de Telecomunicaciones (CePETel-CTA), junto a dos dirigentes más de esa organización, y Fernando Cardozo de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CTA.
Asimismo, participaron como observadores 6 militantes ceteatistas de Formosa y otros 3 de Misiones. Lo que eleva el número a 16. En su momento y durante la campaña electoral, Lugo visitó la sede nacional de la CTA en una inconfundible muestra de la confraternidad de los vínculos amasados durante años entre la Central y los movimientos sociales que sustentaron la candidatura presidencial del ex obispo paraguayo.
Fuente: Diario ABC Digital de Asunción, Paraguay
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