
En noviembre del 2005, en la ciudad de Mar del Plata, logramos la mayor unidad política de los movimientos populares del continente al derrotar al ALCA.
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* Secretario de Integración Latinoamericana de la CTA. |
Con la unidad movilizada en la resistencia, derrotamos, en realidad, el instrumento de la dominación continental (ALCA) proyectado por los Estados Unidos. Proyecto “integracionista” con que los EE.UU pretendía integrarnos a todos los países de América, bajo su hegemonía política y económica.
Reconocemos, no obstante, que los objetivos políticos y económicos del proyecto continúan en ofensiva, instrumentados en los TLC regionales (con la profundización del TLCAN proyectado con el ASPAN en América del norte) al que suman el CAFTA en Centroamérica, o los bilaterales (con Perú y Colombia que se suman a los ya hechos con Chile y República Dominicana).
Esta ofensiva, conlleva reformas políticas estructurales que profundizan las iniciadas en los comienzos del neoliberalismo en nuestro continente.
Es importante recordar que en el Cono Sur estas reformas, fueron mayoritariamente impuestas por la fuerza, por Dictaduras militares.
Aquí, es necesario entender que la aplicación de estos procesos, demuestran que las transformaciones estructurales de la dominación solo pueden ser sostenidas con fuerzas de control sobre los dominados.
Por esto, para el proyecto imperialista es fundamental la estrategia de ocupación militar de los territorios a dominar. Estrategia que la conocemos muy bien en el Cono Sur, es la desarrollada bajo la concepción de la “Doctrina de Seguridad” de los EE.UU, que en la década de los 70 la sufrimos con el “adoctrinamiento” de las propias fuerzas nacionales en nuestros países.
Así, nacieron las dictaduras que ejecutaron esta doctrina mal llamada “de Seguridad Nacional”, y actualmente esta “Doctrina” la proyectan a nivel mundial basándola en la lucha contra el terrorismo, sumando en el continente –diría asociándola– al narcotráfico.
Podemos decir, entonces, que el imperialismo en ejecución, proyecta la transformación de los Estados nacionales en Estados neo-virreinales.
Proceso que nos lleva a recordar que América Latina es consecuencia de un proyecto de Dominación, con estas características, con la invasión de los imperios europeos (siglo XV), ocupando por la fuerza el territorio continental, explotando sus recursos naturales, con el genocidio de los pueblos originarios, la explotación del trabajo esclavizando y el saqueando riquezas.
Desde entonces, existe un Sujeto Histórico que lucha por su Liberación. Hoy no hay discusión, para nosotros, que estos Sujetos organizados en civilizaciones contenían su propio proyecto de vida, basado en su propio desarrollo Cultural. Es por esto que cuando se plantea la búsqueda de “Alternativas” al neoliberalismo capitalista, este Sujeto histórico responde que “la alternativa impuesta a nuestros pueblos fracasó como proyecto humano, nosotros lo que queremos es construir nuestro Proyecto Histórico”.
Recordemos, además, que las nuevas multitudes conformadas en la latinoamericanización de nuestros territorios ocupados (criollos, mestizos, mulatos,…) constituyeron nuevas identidades arraigadas, que al ser también explotadas, asumieron luchar por su Liberación.
Los procesos independentistas surgido de estas luchas de Liberación, luego de vencer a los imperios europeos, culminaron en la conformación de nuevas naciones. Estas, constituyeron formas de gobierno, basado en el “liberalismo”, liderado por burguesías, ahora criollas ó acriolladas, que pasaron a convertirse en las flamantes “burguesías nacionales”.
El Proyecto histórico, encarnado por los pueblos originarios, indígenas, y también, por las comunidades campesinas –principalmente mestizas – fue nuevamente marginado y los sujetos sometidos.
El liberalismo triunfante dio nacimiento, en un proceso centenario, a los “proyectos nacionales”, conformando Estados nacionales, con el desarrollismo, basado en la producción nacional conducido por la burguesía nacional y políticas distributivas sociales, garantizado por la constitución del “Estado Bienestar”.
El neoliberalismo impuesto en el Cono Sur implica, la explotación de la clase trabajadora y de los Pueblos, la ocupación económica por las multinacionales y militar de los territorios, con bases y programas de “adoctrinamiento” llevado adelante por el comando Sur de los EUA.
Estamos, otra vez, ante una encrucijada: Dominación o Liberación.
Los movimientos sociales del Cono Sur reafirmamos la lucha por la Liberación enfrentando al neoliberalismo, pero asumimos, muy claramente después de Mar del Plata, que para detener definitivamente el proyecto imperialista es imprescindible construir Proyecto Propio. Y aquí estamos nuevamente ante la disyuntiva que estuvo presente en la etapa independentista en América Latina, ¿Quienes resuelven y cómo se resuelve el proyecto propio? Que, como dijo Simón Bolívar, en su discurso en Angostura, “Estamos ante un momento extraordinario y complicado…”.
Extraordinario, para construir el Proyecto Histórico de los Pueblos desde los Pueblos, es decir construyendo Soberanía popular. Pero, complicado, pues la cultura liberal de la “civilización occidental” perdura en la idea de los viejos “proyectos nacionales” y más aún con las consecuencias de las reformas neoliberales del capitalismo globalizado.
Esta complicación se hace evidente cuando el “progresismo” pretende recuperar los Estados Bienestar con una burguesía transnacional o transnacionalizada.
Consideramos que no hay posibilidades de enfrentar al imperialismo, del capitalismo globalizado, con proyectos nacionales. En esto se fundamenta nuestra decisión de que la Integración de los Pueblos es estratégica.
En la ASC acordamos que este camino de construcción Alternativo se expresa en las “Alternativas para las América”, discutida por la Alianza, cuyos lineamientos fueron resueltos en la Cumbre de los Pueblos en Québec-Canadá (2001). También, consideramos que es expresión de alternativas, el ALBA y el TCP. Desde esta concepción, que están en todos nuestros documentos, para nosotros, tanto el MERCOSUR o la CAN, no son considerados proyectos alternativos.
El MERCOSUR nació, como su propio nombre lo indica, como un proyecto “mercantilista” dentro del sistema neoliberal capitalista. Con este entendimiento, cuando en el Cono Sur decimos que “otro MERCOSUR es posible”, en realidad lo que estamos diciendo es que “otra Integración es posible”, y además, partimos de que es posible hacerlo, “desde los Pueblos”.
Aquí quiero expresar, que el significado de construir una Integración desde los Pueblos, es Construir el Proyecto Histórico, desde los Sujetos sociales, desde su esencia, de sus principios culturales, cual es, insisto – como planteaba Artigas – en la construcción de la “Soberanía Particular de los Pueblos”
Considerando a la Soberanía de un Pueblo, el Poder decidir como vivir donde se vive (en el lugar donde se vive).
Eh aquí, la histórica discusión política ¿cómo construir poder popular? Lo complicado esta dado, en que esta construcción debemos encararla inmersos en la disputa permanente contra el Poder del régimen dominante.
Es decir, construir, mientras el poder del modelo impuesto, continúa y avanza, profundizando la estructuración de su orden político, económico y social, ordenando la funcionalidad de sus instituciones políticas, económicas y sociales, disciplinando a los sujetos en ellas.
Cuando nos planteamos, construir una Nueva Sociedad, nos estamos planteando un nuevo orden social, político y económico, y esto nos exige una nueva Institucionalidad. Nuevas instituciones políticas, económicas y sociales estableciendo una nueva funcionalidad, garantizada por la soberana decisión de los pueblos, donde seamos Libres e Iguales. Esta construcción de nueva sociedad desde el poder popular, es el fundamento histórico del Socialismo.
Todos somos contestes, que este tiempo latinoamericano, está expresado en Sudamérica en los procesos de cambio encarados en Venezuela, Bolivia y ahora Ecuador. ¿Qué les caracteriza a los tres? Los tres buscan transformaciones estructurales, convocando a Reformas Constitucionales, donde el proyecto de fondo consiste en la transferencia de poder del Estado (del Estado Burgués del Modelo) al Pueblo, creando nuevas institucionalidades de participación popular.
Así tenemos, la propuesta de crear los Consejos de Poder Popular en la Venezuela Bolivariana, o la constitución de internacionalidad y la soberanía territorial de los pueblos indígenas en Bolivia, o la convocatoria a discutir la institucionalidad de una Democracia Participativa en la actual constituyente de Ecuador.
Recordemos que las reformas neoliberales transfirieron riqueza nacional a las burguesías (multinacionales) con las privatizaciones, transfirieron patrimonio, la explotación de Recursos. Transfirieron poder del Estado a los sujetos dominantes transnacionales, las privatizaciones fueron desnacionalización.
Tenemos claro que los cambios políticos, económicos y sociales no se logran simplemente con una Reforma Constitucional, sino con la real constitución de la unidad política de los Sujetos, capaces de construir la Nueva Sociedad. Sujetos con poder, en el ejercicio de sus derechos, en el funcionamiento de la nueva institucionalidad. En realidad, podemos decir que las reformas son, o deben ser, consecuencia de la construcción popular.
En este sentido, nosotros en la Argentina, nos convocamos a una “Constituyente Social”, con el objetivo de construir la unidad política de los sujetos sociales, de construir nuestra fuerza popular organizada, para avanzar en las transformaciones políticas, económicas y sociales. Hacerlo desde nosotros es el desafío de construir la “Soberanía particular de los Pueblos”. Quiero permitirme, para fortalecer este significado, comparar lo que expresa la Constitución cubana en sus primeros artículos, “En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado.”, con lo que expresa la Constitución de mi país, Argentina, “El pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes”.
Analizada esta realidad sudamericana, los movimientos sociales del Cono Sur, decidimos convocarnos a realizar nuestra “Cumbre de los Pueblos del Sur”, no atado al proceso MERCOSUR, sino como una Constituyente regional.
A constituirnos, los Sujetos sociales - trabajadores, campesinos, indígenas, jóvenes, mujeres, en fin, todas las identidades de nuestra diversidad - para buscar los consensos, imprescindibles para la unidad política en una construcción colectiva, que nos permita avanzar en la construcción de poder popular para hacer realidad una nueva Sociedad, una integración de los pueblos desde los pueblos con otro modelo productivo.
Este último punto es medular, puesto que el modelo productivo del sistema basado en la renta desenfrenada del capital, sin límites en la concentración de riquezas, esta poniendo en riesgo la existencia misma de la humanidad.
Estamos convencidos que estamos ante una oportunidad histórica, depende de nosotros, de construir la fuerza del nosotros popular.
Es nuestro tiempo, tiempo de Vencer.
Ponencia por la región Cono Sur de la ASC presentada por el autor en el VII Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLCs y por la Integración de los Pueblos realizado entre el 7 y el 11 de abril de 2008 en La Habana, Cuba
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