
El “inolvidable debut” degustación que tuvo la Super Sopa, el proyecto impulsado por la carrera de Ingeniería en Alimentos de la Universidad Nacional de Quilmes, fue con la donación de diez mil toneladas, unos 150 mil platos de sopa, para las víctimas de la inundación en Santa Fe.
La primera producción de la planta inspirada en el modelo brasilero tuvo destino cierto y debería haber marcado el inicio de un camino nutritivo y solidario. Pero los avatares conocidos impiden el desarrollo total de este proyecto.
“La historia real, digamos, comienza en febrero de 2002” arranca contando Juan Segura, docente y Responsable General del Programa Super Sopa. “El programa, como está funcionando hoy se remite a los meses de julio y agosto de 2002. A mitad de la década del noventa quisieron hacer un proyecto que era la réplica de otro que había en Brasil en donde los mercados centrales producían alimentos para distintos fines”.
Partieron de la base de la experiencia brasilera e impulsaron el abastecimiento desde el excedente de producción del Mercado Central, pero “se partían de varias cosas que no eran reales” agrega Segura, “una de ellas es que se podía trabajar con el excedente. Hicimos un estudio pero era imposible planificar, porque un día sobraban berenjenas, otro día zapallitos, otro día acelga… Entonces, llegamos a julio, a una reunión adónde nos dicen que al proyecto no lo iban a implementar. En ese momento nuestro planteo fue: tienen las máquinas, porqué no se las ceden a la Universidad de Quilmes y nosotros vamos a hacer algo, algo vamos a inventar”. Entonces, inventaron la Super Sopa.
La Planta elaboradora de Super Sopa, ubicada en la sede Bernal de la Universidad Nacional de Quilmes, cuenta con una superficie total de 1216 metros cuadrados, de los cuales 1018 son cubiertos.
La nutrida delegación de la CTA compuesta por Víctor De Gennaro, Secretario de Relaciones Institucionales, Hugo “Cachorro” Godoy, Secretario General de ATE y CTA de la provincia de Buenos Aires, Carlos Leavy, Secretario General de la Regional La Plata, Berisso y Ensenada, Adrián Ruíz, Secretario de Comunicación de Quilmes, entre otros compañeros y compañeras, recorrió las instalaciones de la Universidad y recibió información detallada del proceso de producción, comercialización y trabajo.
Actualmente la planta emplea a 10 estudiantes de Ingeniería en Alimentos que desarrollan una pasantía. Las ventajas de la Super Sopa no se agotan en el bajo costo, que podría ser más bajo si pudiera ampliarse la producción. En la actualidad, la planta funciona al 20 por ciento de sus posibilidades reales por las dificultades que tienen para comercializar y distribuir el producto. “Habíamos tenido una primera etapa de producción intensiva a capacidad máxima y en cinco o seis meses teníamos el depósito lleno” dice Gastón Arraiz, Responsable General del Programa y agrega “necesitamos sostenernos en el tiempo, no sólo por lo que implica parar las máquinas varios meses, sino porque muchos estudiantes trabajan en la planta, y si detenemos la producción, les sacamos el ingreso de la pasantía”.
La Super Sopa es un alimento integral, elaborado sobre la base de hortalizas, carne vacuna como fuente de proteínas, aporte calórico en la forma de materias grasas, una base amilácea (arroz o fideos) y complementado con nutrientes indispensables como calcio, hierro y zinc. Fraccionado en latas de 4 litros, unas 50 porciones, fácil de manipular y almacenar sin depender de una cadena de frío. Por otro lado, es de “uso simple”. Se mezcla el contenido de una lata con dos partes de agua caliente y listo... Sin embargo, en el conurbano bonaerense, de nueve millones de habitantes, el doble de la población total de Noruega, se vende poco y nada. No será por falta de hambre, y mucho menos, por la falta de pobres. La fábrica tiene capacidad para producir unas cinco toneladas por día de sopa, pero por falta de financiamiento, produce esa cifra semanalmente.
“Cuando recibimos las máquinas la gestión de la universidad nos permitió usar fondos para montar la fábrica. Cambiamos casi totalmente el concepto sobre el qué se había trabajado. Dejamos de depender del Mercado Central y era financiado por nosotros (la Universidad). Una de las primeras cosas que se planteó fue todo se cobra, todo se paga, al precio que corresponde” dice, continuando con el relato Juan Segura.
En el camino fueron aprendiendo varias cosas, y derribando muchas otras verdades construidas, “creíamos que el gobierno le daba plata a los comedores para funcionar, después nos enteramos que no le daba nada. En una época el Gobierno nos la iba a comprar a nosotros y la iba a repartir, después cambió”.
Hoy el planteo es, “le vendemos a cualquiera con tal de que nos diga adonde va. Destino cierto que le dicen…” agrega sin perder su tono de docente universitario.
La sopa provee de alimentos a la provincia de Tucumán, a algunos comedores de la zona de Quilmes, José León Suarez, también es cliente el Banco Credicoop, la Asociación de Empleados de Aduana y se hacen desde la Universidad donaciones a comedores y escuelas.
También la Misión Argentina en Mozambique organiza campañas para enviar cargamentos de "Super Sopa". A principios del 2.007, se realizó la primera, a raíz de la hambruna que sufren los mozambiqueños por causa de las prolongadas sequías, haciendo llegar en marzo el primer contenedor con 147 mil porciones que alimentó a unas diez mil personas.
La Universidad Nacional de Quilmes, luce muy nueva. Tiene aulas con una capacidad máxima de 35 alumnos, con profesores por aulas y un ingreso “cada vez más eliminatorio”, como lo definieron algunos docentes en el recorrido hecho en Quilmes y en la visita a la Universidad, como parte de las actividades preparatorias hacia una Constituyente Social el próximo mes de agosto.
Cerca del mediodía, el olor a sopa caliente, recién producida invitaba a saborearla. A lo lejos, un grupo de trabajadores de la construcción levantaban las últimas porciones de carne de un asado “de obra” que inundaba el gimnasio adónde jugaban al fútbol. En los pasillos, una muestra de Rodolfo Walsh en una vieja fábrica abandonada que ahora es una Universidad que produce alimentos en un país con hambre.
Demasiados símbolos para que queden reposando en latas en un depósito lleno. ¿No?
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