
Llegar al barrio 8 de Mayo en el Partido de San Martín, obliga recorrer un paisaje de caminos de tierra y piedras, a los costados, al frente, la basura.
Actriz protagónica de la vida económica, motor fundamental del plato de comida que sabroso se presenta sobre la mesa larga de madera adónde todos los días salen más de 700 platos de comida. Pobres de toda pobreza amasan la cotidianidad para no morir de hambre.
“Bienvenidos. Somos compañeros” dice Lorena Pastoriza y abraza a Víctor De Gennaro cuando empieza la tarde del martes 20 de mayo. Mes de aniversarios para este barrio asentado sobre un basural, que lleva el nombre del día en que tomaron las tierras y se pusieron a hacer, cargando con el peso de saber que “la autonomía tiene un precio caro”.
Rubia, robusta, fumadora. Lorena encarna a Maria en Puerto Azara, a Milagro en Jujuy, a Carina, que más tarde conociéramos en otro comedor cercano. Esas que “le sacaban agua a las piedras en los noventa” como gusta definirlas De Gennaro en cada encuentro, en cada charla.
Corren pibes chiquitos y almuerzan hombres y mujeres unos fideos con carne, tentadores, recién hechos, cómo lo demuestran las ollas todavía humeantes en la cocina grande adónde se desperezan tres gatos chiquitos. Entrando, una foto de Diego Duarte, el pibe que se murió aplastado por la basura, en las carreras contra el hambre como gustaba definir la televisión hace algún tiempo cuándo mostrar la pobreza descarnada del conurbano bonaerense daba rating.
Seiscientas ochenta familias viven en el 8 de Mayo. No tienen trabajo, tienen hambre y tienen problemas estructurales. Citando a José Rigane, Secretario de Organización de la CTA y titular de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA), cuándo preguntaba en el día nacional de la minería ante el auditorio de ATE “¿quién puede acceder a una vida digna sin luz, sin gas y sin agua?”. No hay agua, no hay cloacas y no hay gas en el barrio. “Todos nos tratan con mucho respeto” dice Lorena refiriéndose a los gobiernos nacional y provincial, “pero no nos dan nada”. Del respeto, bien lo saben. No se come.
Diego Duarte quería empezar a ir a la escuela. Pero no tuvo comienzo. Decidió su suerte la CEAMSE. En la revista La Pulseada del Hogar del Padre Cajade, en diciembre del año pasado una nota explicaba la realidad de los basurales a cielo abierto. Dice textualmente: “Según la socióloga Verónica Paiva, alrededor de 1860 la municipalidad de Buenos Aires contrataba a empresarios para que trataran la basura que recogían los carros de limpieza, y 20 años después, el vaciadero de la ciudad ya recibía 230 toneladas por día, que luego se quemaban a cielo abierto. Hace cientos de años ya asomaba el agudo problema de hoy: en la actualidad, la Ciudad Autónoma genera y expulsa hacia la provincia de Buenos Aires 5 millones de kilos de basura por día.
El actual tratamiento, por relleno, empezó a emplearse durante la dictadura que se adueñó del país en 1976. Se creó entonces la Coordinación Ecológica Area Metropolitana Sociedad del Estado (más conocida como Ceamse), una empresa estatal con capital accionario compartido entre los gobiernos de la provincia de Buenos Aires y de la entonces Capital Federal, para que se encargara de los residuos”.
El relleno de José León Suárez, partido de San Martín llamado Norte III recibe 360 millones de kilos de basura por mes. Después de la desaparición de Diego Duarte en la montaña de basura en el 2004, les permiten a “los quemeros” entrar una hora por día a recoger basura que más tarde cambiarán por monedas que son sus únicos ingresos. Los rellenos “sanitarios” emanan 67 tipos de gases y líquidos con contaminantes orgánicos y sustancias tóxicas.
En el barrio están trabajando en el armado de una Planta Recicladora, pero siguen esperando. De los distintos proyectos que le presentaron al gobierno nacional no les alcanza el dinero para los baños y el galpón que quedaron fuera del financiamiento.
Pablo Ferrer, médico de la sala municipal del lugar enumera los problemas: “En primer lugar el habitacional, y la forma completa de vivir en la basura, con todos sus problemas. Los problemas de la piel. Los pibes tienen sarnita, piojos y se rascan, entonces se infectan. Estos problemas fundamentalmente se dan porque revuelven la basura, en la que andan perros y como viven en calles de tierra, se contagian permanentemente. Y por último, la falta de insumos…”
Ferrer junto a Pastoriza y otras diez mujeres por lo menos, llevan adelante cotidianamente el comedor y los talleres de inserción escolar, capacitación en salud y genero. Reciben apoyo del Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ) y también han trabajado algunos proyectos con el Instituto de Empleo y Formación de la CTA.
“Estamos armando la escuela. Una escuela de educación solidaria y democrática para todos. Funciona cuatro veces a la semana. Hacemos también trabajo de apoyo escolar…Acá todo es voluntario. Y la comida es todo manga. Nadie nos da nada” dice apoyada en la ventana Lorena y pide que la paren porque “yo hablo y hablo…”.
8 de Mayo y Costa Esperanza eran dos basurales. Ahora hay vida. Al lado corre el camino del Buen Ayre y la CEAMSE. Se pararon en la ruta cientos de veces reclamando que no quieren más el basural. Entonces dijeron: “Tenemos que tratar de generar algo. No hay laburo en el barrio, lo que puede hacer nuestra gente acá es cirujear, porque si seguimos puteando nos van a seguir matando…Se nos ocurre la planta de reciclaje, presentado hace cinco años ante todos los organismos del Estado. Mientras tanto la CEAMSE nos gana la pulseada, nos roba el proyecto y hace “plantas sociales” que no lo son…” cuenta Pastoriza.
Finalmente, el Ministerio de Desarrollo Social les entregó el dinero para el proyecto. “Estamos en la recta final” dice y agrega “sabemos que no nos van a dejar laburar tranquilos porque tenemos otra metodología. No vamos a ser funcionales a la CEAMSE”.
“Nuestra planta se llama Diego Duarte. Estamos en conflicto con el gobierno provincial y en el medio de todo esto hay 750 pibes que entran todos los días a la quema a buscar basura”. Y más tarde, los mismos, organizan los ciclos de cine del barrio y se dejan presionar por Nora, que recorre sus casas todos los días para que vayan a la escuela.
Sólo este año lograron que 70 pibes del barrio se inserten nuevamente en el aparato educativo. El 60 por ciento de las familias están compuestas por madres solas con sus hijos y salen todos a parar la olla. Queda poco espacio para libros, entonces hay que pelearla.
Paraguayos indocumentados, estafados bajo la promesa de papeles que los “legalicen” conviven diariamente y forman parte de la organización.
La Ceamse asumió el compromiso de poner la electricidad en la planta y dicen que cuando se inaugure va a tocar León Gieco. Hay un alto, importantísimo trabajo de contención. Hacia adentro y hacia el otro y hacia ellos en el barrio.
Mes de aniversario. Luchando encima de la basura. A garra y coraje por la sobrevivencia cotidiana, confirmando la necesidad de una Constituyente Social en la Argentina.
Equipo de Comunicación Coordinación Nacional Constituyente Social: www.constituyentesocial.org.ar
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