Se inicia el 27 de mayo el juicio contra Luciano Benjamín Menéndez
Un anhelado día de justicia
Viernes 23 de mayo de 2008, por Carlos Saglul *

Córdoba fue una de las provincias más afectadas por la represión. Miles de hombres y mujeres fueron secuestrados, sistemáticamente torturados y asesinados. Pagaron así sueños de liberación nacional, dignidad, justicia social.

Su derrota fue también la derrota de un proyecto colectivo, seguramente el fin último del genocidio.

Cuando comiencen a declarar los testigos, Córdoba se poblará de fantasmas y el recuerdo de las víctimas en busca de justicia. A pesar de las pérdidas y la consiguiente tristeza: será un anhelado día de justicia. Así piensa Luis Miguel Baronetto, secretario adjunto de la CTA de Córdoba y Director de Derechos Humanos de la Municipalidad de la ciudad mediterránea.

El juicio a Menéndez, ¿es un hito en la historia de la lucha contra la impunidad?

Es resultado de la lucha y la resistencia de importantes sectores de la sociedad donde se cuentan organismos de derechos humanos, sindicatos, entidades barriales y culturales. No estamos ante la culminación de 32 años de lucha sino en una parada, nada más que una parada en el camino.

Sin ir más lejos, uno de los magistrados que va a juzgar a Menéndez fue acusado por nosotros por su complicidad con el terrorismo de Estado. Carlos Otero Alvarez, que era fiscal por aquella época, autorizó el traslado de los presos de la Penitenciaria de Córdoba que después aparecieron fusilados. Entre los compañeros asesinados estaba mi esposa.

¿Los juicios tienen influencia a la hora de tratar de revertir los efectos culturales del terrorismo de Estado todavía vigentes?

Dejan el mensaje de que es posible terminar con la impunidad, vencer el miedo. Es el miedo el que impide todo proceso de construcción popular. Y eso todavía esta metido en el inconciente de la sociedad.

Convengamos, no obstante, que la desaparición, secuestro, y amenazas a testigos de los juicios contra los genocidas no ayuda a terminar con ese clima de impunidad del que hablamos.

A mí me amenazaron tres veces en el último tiempo, eso no quita importancia a este mensaje que se estádando a los represores: tarde o temprano la justicia llega. Este mensaje es útil para los nuevos militares y policías.

Han sido muchos los años de impunidad. Los asesinos del proceso mantienen armadas sus redes. Ellos son los autores de estos secuestros y amenazas.

Usted hablaba de la complicidad de algunos jueces. Es un lugar común hablar de la falta de autocrítica de la Iglesia. ¿La mayor parte de la gente tiene en claro que detrás de Menéndez estaban los grandes medios, la crema del empresariado, muchos políticos…que en la máquina del terror los militares fueron sólo un engranaje?

Yo siempre lo discuto con los compañeros. Digo que hay que repetir que acá en Córdoba los militares jamás hubieran podido hacer la carnicería de la que son autores sin esas complicidades que usted menciona. Pero lo peor de todo está en la impunidad del poder económico concentrado. Terminó la dictadura y los mismos grupos económicos que habían sido los beneficiarios del sistema cuya imposición necesitó treinta mil muertos, seguían enriqueciéndose…Ya no había militares en las fiestas de los grandes empresarios y ejecutivos. Sí jueces, políticos, hombres del poder.

Por eso digo que estamos en una de las paradas del camino. La lucha contra la impunidad debe desenmascarar a esos empresarios que hacían la lista de los delegados de su empresa que los militares deberían desaparecer.

Hay otras dos causas que también son muy importantes. Podrán llegar a los estrados gracias a que fueron iniciadas fuera de la vigencia de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

Son las que tienen que ver con los crímenes del Comando Libertadores de América que nació antes del golpe y fue la Triple A local, cuyos miembros continuaron trabajando luego para la dictadura, y los fusilamientos en la cárcel de Córdoba, entre cuyas víctimas se cuenta mi compañera. Aquí funcionaron 59 campos de concentración. Solamente en La Perla hay denunciados 2.500 desaparecidos.

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